Marx y Keynes: paralelismos siniestros
Karl Marx fue rudo. John Maynard Keynes refinado. Marx es el padre del socialismo real, Keynes tan solo la coartada intelectual de la socialdemocracia. Escarbando un poco, sin embargo, encontramos demasiadas coincidencias en los escritos de ambos autores como para que se nos pasen desapercibidas. Es posible que haya quien sostenga que la causa de tales coincidencias no es otra cosa que su adecuación a la realidad. En tal caso la carga de la prueba sigue recayendo sobre ellos a la hora de explicar no sólo el cúmulo de profecías fallidas de ambos, sino también la incapacidad de conciliar con sus teorías fenómenos como la generalización de las "clases medias", la estanflación o la imposibilidad del cálculo económico en los sistemas socialistas. Repasemos brevemente alguno de esos fatídicos paralelismos:
- Ambos autores centraron el objeto de su análisis en el ciclo económico de la sociedad de mercado capitalista. Más concretamente se centraron casi en exclusiva en las fases de crisis y depresión mostrando de ese modo una acusada inclinación anticapitalista. Keynes no sólo se concentra en el estudio de la depresión sino que llega a creer que este es un estado permanente del que el mercado es incapaz de salir por sí mismo. Marx tiene igualmente en mente la depresión cuando habla de la pauperización de las masas y del ejército de reserva de trabajadores.
- Tanto Marx como Keynes achacan el desencadenamiento de la crisis a un colapso en la rentabilidad de las inversiones causado por la excesiva acumulación de capital y riqueza en pocas manos y la insuficiente demanda de los compradores. Es la vieja falacia del subconsumo.
- Tanto Keynes como Marx sostienen que la sociedad capitalista se encamina hacia un punto de máxima entropía, en el que desaparecen las oportunidades de inversión. ¿Qué explicación encontrarían Marx y Keynes para los crecientes beneficios que año tras año consiguen a día de hoy Google, Intel, Microsoft, Electronic Arts o Genentech, tal y como Xerox, Texas Instruments, Motorota o IBM hicieron hace décadas?
- El acercamiento a los problemas económicos simultanea por un lado, la observación de fenómenos muy concretos con unas formulaciones teóricas en términos de macroagregados o clases sociales que ocultan lo que realmente está ocurriendo.
- El punto fundamental de ambas teorías es su ataque incondicional al dinero. En Marx el ataque es explícito. En Keynes se enmascara tras una terminología científica: la preferencia por la liquidez y el atesoramiento son los culpables de todos los desarreglos del mundo.
- Keynes, como Marx, encuentra en el interés el origen de todos los males. Igual que Proudhon, Solvay o Gessel aboga por el crédito gratuito para escapar de la tiranía capitalista.
- Marx tilda de anárquico el sistema de producción capitalista. Keynes, igualmente crítico, sostenía que "cuando el desarrollo del capital de un país se convierte en un subproducto de las actividades de un casino, es probable que la tarea se realice mal".
- Keynes y Marx defienden una fuerte redistribución de la renta con fines igualitarios –eufemismo para hacer respetable el robo cuando el Estado es el encargado del latrocinio– a través de un impuesto progresivo sobre la renta, la supresión del derecho de herencia y la nacionalización de la inversión (los medios de producción).
- La teoría valor-trabajo es explícita en Marx e implícita en Keynes, que utiliza unas fantasmagóricas unidades de salario.
En fin, Keynes no hizo más que actualizar el pensamiento socialista dando las mismas interpretaciones de la realidad que pensadores anteriores a él como los mercantilistas, Sismondi, Roedbertus, Proudhon, Marx o Gessel, proponiendo sin ambages la nacionalización del dinero, el crédito y la inversión (el capital) para el establecimiento de una nuevo utopía totalitaria.
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Opinión de los lectores
Estimado José Ignacio:
Después de recibir una educación (licenciatura) en CC Económicas en la Universidad de Navarra, con friedmanitas antikeynesianos como Javier Irastorza (QEPD) o Elvira Martínez Chacón, puedo asegurarte, y no soy nada moderado, que la comparación entre Keynes y Marx me resulta un tanto estrambótica. Como me resultaría estrambótico comparar el New Deal con la NEP, Roosevelt con Lenin, etc.
Creo que esta vez os habéis pasado. Saludos.
¿Te parecería menos estrambótica la comparación si sustituimos a Marx por Hobson y a Keynes por Sraffa o Joan Robinson? ¿Dónde colocamos a Silvio Gessel "profeta injustamente olvidado" para Keynes y que fue ministro de economía en la República bolchevique de Baviera? ¿Y a Paul Sweezy? Keynes era mejor que Marx, es verdad, pero tanto muchos de sus diagnósticos como de sus remedios se parecen demasiado –aceptando que Keynes no era un terrorista como el otro-. Creo que los nueve puntos que cito en el artículo están ahí para ser al menos examinados con imparcialidad.
Respecto al New Deal: Roosevelt no fue comunista -aunque sí un izquierdista bastante acusado que llevó los tipos marginales impositivos al entorno del 90% y estableció controles generalizados de precios, entre otras cosas- que además tenía a muchos comunistas o simpatizantes alrededor como la propia Eleanor, Harry Hopkins, el vicepresidente Wallace, Harry D. White, por no hablar de la gente en el Departamento de Estado con Alger Hiss, etc. Está todo en el libro de Eugene Lyons o en las confesiones del ex-KGB Gordievsky. En fin, tontos útiles y compañeros de viaje responsables además de la ignominia de Yalta.
Miguel, que yo sepa, el Instituto Juan de Mariana no suscribe necesariamente lo que los comentaristas escriben. Lo que dice mucho sobre su tolerancia y apertura. Así que, si alguien se ha pasado, no es un plural sino un masculino singular.
Tal vez el comentario de Jose I. olvida aportar datos como el que ofrece después, el profeta injustamente olvidado para Keynes. Sí debería haber conectado más la herencia intelectual de uno al otro, porque si no cualquiera podría coger dos autores de diferentes entornos y épocas y hacer una comparativa a saco.
Pero en cualquier caso, es un buen ejercicio intelectual, y el masculino que lo firma me parece, en el mejor sentido de la palabra, singular.
Pido disculpas por haber pluralizado el comentario mío anterior, pero volviendo al meollo de la cuestión:
1º Las teorías económicas de Keynes me parece que están a una distancia sideral de las de Marx.
2º Dichas teorías, que ahora me parecerían un disparate aplicar, fueron aplicadas con un éxito indiscutible en muchos países europeos, comenzando por la España de Miguel Primo de Rivera (aunque habría que hablar de un prekeynesianismo en este caso). No se puede negar que para salir de la Gran Depresión del 29 algunas recetas keynesianas funcionaron. Entre otras cosas porque tampoco había mucho donde elegir.
3º No discuto el carácter socialista de la administración Roosevelt o del New Deal, infiltrada por gentes de la KGB, pero tampoco se puede negar que las soluciones económicas planteadas por los estados hace 80 años no podían ser tan liberalizadoras como hoy en día, entre otras cosas porque no había un conocimiento de la Economía (científico o no) como el de ahora.
4º Las teorías keynesianas creo que decían que la Renta (PIB) de un país venía determinada por el Consumo + Inversión + Gasto Público + (Exportaciones netas). El Gasto Público es sólo una de las variables que influyen en la curva de la Demanda Global. No se olvide. ¿Qué tiene el marxismo que ver con todo esto? ¿Va a resultar ahora que Keynes es un materialista histórico, un defensor de la dictadura del proletariado o un partidario de la lucha de clases?
Miguel, se te nota que no has leído a Keynes... se os caza enseguida. El análisis keynesiano, como dices, es así de simplón y limitado, solamente un puñaillo de variables explican todo, en términos matemáticos y con el tiempo ausente de nuestras vidas. Decir que Primo de Rivera aplica políticas keynesianas o pre-keynesianas es de coña, ¿no? Keynes era intervencionista pero no todo intervencionista es keynesiano. Las políticas keynesianas no han sido más que un parche a una situación terrible (dos guerras mundiales y el crack del 29, oiga, eso es jugar con ventaja... cualquier cosa era mejor).
Hace 80 años y hace mucho más, sí se sabía acerca del funcionamiento de la economía. Te sorprenderías de las cosas que decía Cantillon, o muchos otros. No entiendo esta frase: las soluciones económicas planteadas por los estados hace 80 años no podían ser tan liberalizadoras como hoy en día. ¿Puedes elaborarla un poco más y poner ejemplos concretos?
Creo que el punto de José I. es que contrasta la política económica, no las bases filosóficas de las teorías. Entre otras cosas, porque Keynes carecía de ellas.
"Decir que Primo de Rivera aplica políticas keynesianas o pre-keynesianas es de coña, ¿no?". Para nada. Esto se lo he oído al propio Velarde. Y es más, que pienso que es cierto porque la política de construcción de pantanos, carreteras, vías públicas... es bastante keynesiana si tenemos en cuenta que, a diferencia de en el comunismo, se dejaba libertad de empresa y comercio (más o menos).
2º "No entiendo esta frase: las soluciones económicas planteadas por los estados hace 80 años no podían ser tan liberalizadoras como hoy en día". A ver, la alemania prusiana o post prusiana, la España de la Restauración o la Inglaterra de entreguerras ¿acaso no estaban sujetas a normativas anticuadas, restrictivas, etc. en el ámbito de la economía? Véase el caso del ejército, sin ir más lejos. El peso que tenía en la sociedad. ¿Qué teorías económicas de peso podían calar en las élites dirigentes de estos países? ¿El marginalismo, Viena...? Por favor... La izquierda y la derecha eran intervencionistas a tope.
Bueno, no creo en gurús, y menos de la economía. Velarde a veces también desbarra. Y sigo creyendo que es anacrónica tu comparación y que no todo intervencionista no comunista es keynesiano. Eso es darle una relevancia a Keynes que no merece, desde mi punto de vista.
Y respecto al segundo punto: ¿te crees que ahora la derecha o la izquierda no son intervencionistas? ¿Las normativas actuales de España o de USA o de la EU te parecen poco restrictivas económicamente? Respecto al peso del ejército... ¿que te parece el peso del ejército en USA y cómo ejerce de ejército imperial, comprometiendo las decisiones militares de los demás países, por mucho que los europeos tratemos de disimular?
"¿que te parece el peso del ejército en USA y cómo ejerce de ejército imperial, comprometiendo las decisiones militares de los demás países, por mucho que los europeos tratemos de disimular?" Me parece fantástico. ¿Acaso se ha mojado Europa en algún asunto medianamente interesante? A los EEUU debemos que Europa no hubiera caído en manos de Stalin en los años 40. Ayer escuché a una especie de telepredicador americano, un tal Gene Healy, contar una patraña detrás de otra. Y encima querrá pasar por liberal, como si el liberalismo pudiese atarse a la mentira y a la obsesión estatalofóbica. Decía el pollo este que los neocons eran una especie de ultras que pretenden que los EEUU vivan en guerra permanente. Pobrecillo. No se ha enterado que la guerra de Irak terminó hace unos años y que ya no hay más guerras. Eso sí, del yihadismo, de los ataques de los terroristas a los EEUU en Africa, Nueva York, etc. de eso, nada de nada. En fin, te recomiendo que guardes los argumentos chomskianos antiestadounidenses para mejor ocasión. El mundo libre (gracias al ejército de los EEUU) te lo agradecerá. A pesar de que ello suponga un incremento del gasto presupuestario. El liberalismo también tiene una jerarquía de valor, y el gasto público está por debajo de la LIBERTAD.
Aunque no creo que vaya a servir de mucho, dado el cariz de algunos de vuestros comentarios, me gustaría añadir algunas cosas al debate, si os parece. Lo haré siguiendo el orden de la exposición inicial de J. I. del Castillo.
1. No creo que sea ninguna coincidencia que ambos autores centraran su análisis en el ciclo de la economía capitalista. De hecho, ¿hay algún economista que no lo haya hecho? Analizar la economía en su estadio capitalista implica necesariamente estudiar sus problemas inherentes, sin duda alguna.
Por otra parte, calificar a Keynes de anticapitalista me parece totalmente absurdo cuando resulta evidente que sus esfuerzos intelectuales estuvieron encaminados, clara y explícitamente, a solucionar los problemas de base que este sistema económico tiene con el objetivo de garantizar su futuro. Jamás dijo, que yo sepa, que la crisis sea una situación permantente del capitalismo, sino que es una tendencia natural en este sistema económico. En eso sí coincide con Marx, aunque sea un aspecto de la cuestión que no se haya comentado en el texto.
Para terminar con este primer punto, me gustaría recordar muy rápidamente a queines no hayan leído a Marx de primera mano que cuando este autor habló de la pauperización de las masas (asalariadas, por cierto) no estaba hablando de una pauperización absoluta, sino relativa; e.i., en relación a la extracción de plusvalía que realiza el capitalista. Por otra parte, me encantaría saber qué tienes en mente cuando hablas tan alegremente del ejército de reserva de trabajadores. ¿Acaso lo identificas con el proletariado, con los pobres, con los parados...?
2. Este punto es el colmo de la inexactitud. Cuando Marx habla de la crisis, jamás dice que sea el resultado de la acumulación de capital y riqueza en pocas manos. Lo que afirma es que la creciente composición orgánica del capital (la proporción de capital constante en relación al capital variable) provoca la caída tendencial de la tasa de ganancia en la economía capitalista. NUNCA habló de la concentración o la centralización del capital como causantes de esa caída de la rentabilidad y, por supuesto, JAMÁS relacionó la insuficiente demanda de consumo con dicha tendencia. Sugiero que leas algo de este economista terrorista, como tú lo llamas, antes de volver a opinar sobre sus tesis.
3. ¿Quizá tenga algo que ver con esos beneficios que dices crecientes la liberalización de mercados de bienes y capitales, la apertura indiscriminada de las fronteras para la implantación de fábricas en países sin legislación laboral abiertos a al explotación de sus trabajadores y sus recursos, la constante centralización de capital mediante fusiones y adquisiciones fomentadas por procesos de integración económica de corte liberal, la incesante reducción de las coberturas sociales y la seguridad en el trabajo tanto en los países desarrollados como en los pobres? No, no creo.
4. La verdad es que no tengo ni idea de lo que quieres decir aquí, así que me abstengo de opinar. De todos modos, no estaría de más recordar que, si lo que criticas es una actitud teórica ajena a la realidad, son precisamente tus tan admirados economistas de la escuela marginalista los mayores campeones del idealismo metodológico. Todos ellos fundamentan sus conclusiones en modelos absolutamente ajenos a la realidad, en los que, como dijo Friedman, si las premisas y los desarrollos lógicos con que son tratadas resultan correctos desde el punto de vista formal, entonces las conclusiones han de ser correctas, aunque no coincidan con la incómoda realidad, siempre tan tozuda en sus imperfecciones.
5. Marx no ataca el dinero. Ataca a un sistema, el capitalista, en el que las relaciones mercantiles copan las relaciones sociales al completo, convirtiendo en mercancías bienes, servicios y, por supuesto, trabajo. La crítica al dinero es el resultado de su análisis global, mucho más amplio y profundo. Y desde luego, no es uno de sus objetivos principales.
6. Me encanta este punto. ¿Así que, según tu opinión, para Keynes y Marx, la desaparición del interés crediticio supondría el fin del capitalismo? Lo que afirma Keynes es que el interés debe ser bajo para fomentar la inversión privada, principal motor del crecimiento económico a largo plazo, cuestión polémica por los resultados en términos de estanflación que todos conocemos. En cualquier caso, la verdad es que ya resulta surrealista comparar a Keynes con Marx, pero compararlos a ambos con Proudhon es lo más gracioso que he leído en mucho tiempo. De hecho, a pocas personas atacó más vi¡rulentamente Marx en sus escritos que a Proudhon, un socialista utópico de nuevo cuño, por decirlo así.
7. Siento corregirte, pero la cita original de Keynes no es como indicas, sino así: El nihilsmo de los mercados de capital sin regular convierte el empleo y el bienestar en un simple efecto secundario de la actividad de un casino. Quizá para ti la diferencia sea insignificante, pero resulta esclarecedora para cualquiera. De todos modos, no tiene nada que ver lo que comentas sobre Marx y lo que dices sobre Keynes. El primero afirmaba que la descoordinación natural de la economía mercantil capitalista, si no se admite la píldora de la mano invisible de Smith, conduce a una producción y una distribución alejadas de las necesidades sociales reales. Keynes, por su parte, sólo insiste en la necesidad de regular los mercados para garantizar su continuidad. Son cosas distintas.
8. Este también es bueno. O sea, que Marx defendía la redistribución de la renta por parte del Estado, ¿no? ¿Y en cuál de sus obras, si puede saberse? ¿En Groucho y yo o en Memorias de un amante sarnoso? Karl Marx jamás defendió la participación ampliada del Estado en la economía sino, bien al contrario, su eliminación como agente cuya tarea es sostener el capitalismo cuando su propio funcionamiento amenaza su continuidad en el tiempo.
9. La teoría del valor-trabajo que maneja Marx (y nunca Keynes, que jamás tuvo intención de meterse en cuestiones de fondo) procede de los economistas clásicos, como sabrás, y su objetivo es averiguar el fundamento real de la razón de intercambio de las mercancías más allá de las fantasmagorías de la oferta y la demanda. En todo caso, no deja de ser cierto que para alguien asiduo a la economía neoclásica (que nombre tan mal puesto, vive Dios) o marginalista, una teoría del valor, sea la que sea, carece de sentido cuando el objetivo es analizar el comportamiento de los agentes aislados según conceptos tan abstractos como la utilidad.
En fin, para terminar, acabas redondeando tu exposición con la valentía mentirosa de llamar socialista a Keynes y de meterle en el mismo saco a él y a algunos pensadores a los que supongo que calificarás, sin ningún tipo de matización (total, para qué nos vamos a andar con zarandajas) como socialistas en general o, para simplificar, terroristas. Que quede claro, por favor: Keynes no tiene absolutamente nada que ver con Marx. Lo que llamas paralelismos siniestros no son más que argumentaciones tan absurdas como (¿intencionadamente?) ignorantes. Por favor, defendamos nuestras posiciones sobre la base de la ciencia y la exactitud intelectual.
Gracias por vuestra atención y perdón si he herido alguna susceptibilidad.