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Comentarios

Portada - Comentarios - Liberalismo, humanidades y ciencias naturales

01/11/2006 - Francisco Capella

Liberalismo, humanidades y ciencias naturales

El liberalismo es fundamentalmente filosofía política, un cuerpo de conocimiento ético y económico acerca de la convivencia social de los seres humanos. Muchos de sus defensores son humanistas (gente de letras, economistas, juristas, filósofos, historiadores), aunque desgraciadamente no todos los humanistas son liberales.

Muchos de los críticos del liberalismo (obviamente no los únicos) son gente de ciencias, estudiosos de la naturaleza (físicos, biólogos), ingenieros. Sus ámbitos se caracterizan por el rigor del formalismo matemático y la comprobación empírica controlada. Han tenido grandes éxitos en la comprensión y la manipulación de sistemas simples, y erróneamente extrapolan sus métodos epistemológicos al ámbito de las sociedades humanas, órdenes espontáneos hipercomplejos no diseñables intencionalmente ni planificables de forma centralizada y coactiva. No entienden que la ingeniería social no funciona (el orden no viene de la orden), y no saben apenas nada de economía y ética, lo cual además comparten con la gran mayoría de quienes se consideran expertos en economía y ética (esos humanistas que no son liberales).

Muchos liberales (reales y presuntos) son ignorantes en los ámbitos de las ciencias naturales. Pero algunos (desconocidos o famosos) de forma temeraria critican algunas de las teorías científicas más sólidas, como la relatividad, la mecánica cuántica y la evolución biológica; lo hacen patéticamente, quedando en ridículo intelectual, a menudo por referencias de segunda mano a escritores marginales que se creen genios cuando son locos equivocados. Parecen creer que el ser humano tiene un alma mágica sobrenatural que fundamenta su consciencia y su libre albedrío, y que el bien y el mal son decididos y sancionados por la divinidad. Defienden a sus memes religiosos antes que reconocer la verdad de la realidad: y es posible explicar científicamente por qué lo hacen, aunque no suele servir de nada contárselo (también esto es predecible).

El subjetivismo es perfectamente compatible con el naturalismo. La acción y la elección están integradas en la biología humana como mecanismos de supervivencia. La ciencia cognitiva y la psicología evolucionista explican cómo la mente humana es muy sofisticada pero no requiere milagros para sentir emociones y sentimientos morales, tomar decisiones, preferir, elegir, actuar. No son necesarios imposibles espíritus incausados para dirigir la conducta. La mente no es un misterio insondable, no surge de la nada, es la descripción funcional a alto nivel de la actividad del cerebro. Los seres vivos son agentes autónomos, y los seres humanos son agentes autónomos intencionales (capaces de planificar, de preparar el futuro y no simplemente reaccionar ante el presente). Cada persona toma decisiones particulares por la interacción entre su sistema cognitivo (único en sus detalles, resultado de sus genes y su historia ambiental pasada) y la información percibida de las circunstancias de su entorno (realidad objetiva).

No nos quedemos sólo en las humanidades desconectados del mundo físico, biológico y psicológico. El materialismo naturalista reduccionista es cierto y funciona; no es ningún prejuicio metafísico. Las ciencias naturales sirven de fundamento profundo del liberalismo y es un completo disparate ir en su contra en lo que tienen de correcto. No parece acertado renunciar al conocimiento científico (provisional, revisable, criticable, pero también abundante, preciso, consistente y explicativo) a favor de la superstición. Los liberales somos pocos y sabemos que la mayoría (socialistas y conservadores) están equivocados (o son deshonestos) respecto a la organización social. Pero la analogía no vale en las ciencias naturales: no nos pasemos de listos con nuestra pose rebelde negando lo que ya se sabe; así la gente inteligente no nos tomará en serio y nos hará aun menos caso (si es que eso es posible).

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Opinión de los lectores

agolmar

A un amigo mío, biólogo y estudiante de sociología, se le ocurrió decirle a un profesor marxista que muchas de las cosas que decía no eran ciertas, porque las ciencias naturales no habían encontrado nada de eso en el ser humano, aunque sí en otras especies, y argumentó de forma parecida a la tuya. El profesor le llamó reaccionario. Creo que podríamos acuñar un nuevo concepto, EL LISENKISMO, definirlo y ver cuántos de nosotros lo pacedemos, y en qué medida.
De todas formas, veo en tu comentario algunos problemas con las definiciones de empiria y magia, y en cuanto a la memética, no sé hasta qué punto se resiste a la aplicación de las reglas del método científico, por lo menos en su aplicación a la política.

René Guerra

Le veo un sentido algo turbio al artículo. Y es el manejo impreciso de los "muchos" y los "pocos".

Veamos:
1) unos "muchos" liberales son humanistas
2) un también "muchos" detractores del liberalismos que son cientistas
3) una "gran mayoría" entre los autoconsiderados expertos que son humanistas antiliberales
4) hay un "muchos" liberales ignorantes en ciencia naturales
Y resume en
5) unos "pocos" liberales
frente a
6) la "mayoría" equivocada(o deshonesta) que se subdivide en socialistas y conservadores.

Mmmm. Los diagramas de Venn-Euler resultante de estos conjuntos insinuados son al menos curiosos. Me niego a profundizar.

En el último párrafo se desliza el propósito del artículo: tirarle las orejas a los liberales que pretenden pasarse de listos con las ciencias porque "la gente inteligente no nos tomará en serio y nos hará aun menos caso (si es que eso es posible)."

Recomiendo otro intento, este no quedó nada bien. No tengo muy claro lo del peligro de los liberales "en pose rebelde", pero este artículo no ayuda mucho(en lo de tomar en serio y hacer caso), quizás hubiera sido mejor usar una lista de correo.

PD. El link "Leer más" es recomendable y afortunadamente, no teoriza sobre los muchos y los pocos. Debiera decir "Leer otra cosa".

María

No es tan complicado, pero hay que saber leer sin perder el hilo.

Adrián

No acaba de convencerme todo esto, ¿que hay de malo en defender teorias alternativas sobre las ciencias naturales o sobre lo que sea? ¿No es serio disentir?

María

Hombre, Adrián, siempre puedes disentir de la evidencia científica y seguir pensando que la Tierra es plana.

René Guerra

Maria, la "descomposición" del artículo no es por "perder el hilo". El hilo "intencional" creo que lo señalo cuando digo: "En el último párrafo se desliza el propósito..."

Pero hay un segundo hilo derivado del "muchos" y "pocos". Primero la ambiguedad: el "muchos" ¿se traduce como mayoría o solo como que su mensaje es ruidoso y hasta cierto punto representativo?

Comoquiera que lo tomemos, ¿Que desprendes del "muchos liberales humanistas ignorantes en ciencia" (Parrafo 1 + Parrafo 3) frente al "muchos antiliberales cientistas"(Parrafo 2)?
Yo por lo menos no puedo dejar de ver que se establece cierta correlación causal entre liberalismo y anticientismo; entre antiliberalismo y cientismo, reforzada por lo de los "humanistas antiliberales", que lo son porque se creen expertos y "no saben apenas nada". La admonición del último párrafo: "No nos quedemos sólo en las humanidades..." se inserta de lleno en esta idea: que el liberalismo lleva al anticientismo, y que debemos superar esta tentación.

Yo no afirmé que este "segundo hilo" sea el principal o el objetivo del autor. Afirmé que el sentido del artículo era "turbio" (carente de claridad).

Es posible adoptar, sobre todo para quienes perciban el "peligro liberal anticientista" una posición más complaciente o próxima al "hilo". Por eso sugerí lo de la lista de correo. Pero ¿cual hilo será "esencial" para: un humanista liberal ateo, un liberal cientista religioso, etc?
La pregunta no es neoderidiana, es para evidenciar la falta de claridad.

Hay otro punto que no comenté antes, porque es hasta cierto punto OffTopic. La explicación del antiliberalismo inducido por el éxito cientifico (Parrafo 2), que me parece un enfoque adecuado para describir la evolución de las ideas no me parece tan buena para explicar de un modo colectivista preferencias individuales. A lo sumo, podemos afirmar (con algunas reticencias) que quienes se ocupan de la ciencia, por simple división del trabajo, se fian de quienes se ocupan de ética, política o economía, y vale para los científicos y para los carpinteros.

Que el mensaje antiliberal esté hoy tan extendido que sólo son liberales los liberales, es algo muy preocupante y evidencia de nuestro fracaso, no el de los cientificos. En esto sí coincido 100% con Capella.

María

René, creo que hemos entendido la intención del autor de igual forma. Decía lo de perder el hilo porque a esos "muchos" que efectivamente repite, hay que añadirle también los "aunque" y "no todos". El tema está introducido de forma algo liosa, para mi gusto, a menos que te ciñas a lo que dice. Considera que son los humanistas en general quienes defienden el liberalismo frente a los científicos metidos a ingenieros sociales, y lo hace sin querer caer en la generalización burda. Y hace bien, porque no se puede generalizar. Creo que señala que cuando los humanistas trasponen métodos científicos a sus ciencias, o cuando los científicos se meten a planificar la sociedad, se equivocan, pero que también los humanistas, liberales o no, famosos o anónimos, cuando se empeñan en argumentar acerca de los resultados que ofrecen las ciencias, también se equivocan, en especial cuando defienden creencias religiosas frente a las teorías evolucionistas. El liberalismo no lleva al anti-cientismo: el autor es un científico devenido liberal y yo voy por el camino opuesto. El peligro de ir en contra de la evidencia científica no es exclusiva del liberalismo, insisto, en especial si se analizan las creencias religiosas, que son los memes atrincherados de los que habla Paco. Es común a quienes son incapaces de vivir sin la seguridad de una divinidad que elimine el miedo, el desamparo y que responda a las dudas existenciales del ser humano, y que la ciencia, en su limitación, tal vez no responde del todo... aún.
Tengo que añadir, por lo que puedo saber de historia de las ideas, que normalmente, al menos en teoría económica, los científicos que han aplicado su conocimiento a la economía lo han hecho con mucha más prudencia y corrección que los economistas que han decidido copiar la metodología matemática de cualquier manera. Ha sido exitoso, por difundido, pero se ha perdido mucho por el camino. Y no se puede generalizar porque ahí tenemos a Jules Dupuit, ingeniero francés, que aplicó las matemáticas a la economía y era de lo más liberal de su generación (1848).
El mensaje intervencionista es más popular por lo mismo que las religiones: te eximen de tomar decisiones, le puedes echar la culpa a otro de tus males, hay alguien a quien pedir y que te va a cuidar y minimiza la convivencia con el miedo a la desprovisión. Solo hay una diferencia: Dios te condena para toda la eternidad pero no cobra impuestos.

René Guerra

Bueno Maria, parece que hemos alcanzado acuerdo (en general). Aunque yo me quejo precisamente del "en general" y el acuerdo es contigo, no con el artículo :). Con el articulista guardo más coincidencias en general (¡otra vez!) de lo que puede haber parecido aquí.

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