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Portada - Comentarios - Masoquismo socialista

07/11/2006 - Gorka Echevarría

Masoquismo socialista

Tras apreciar que en el mundo actual, el Islam predica la ablación, la tortura a las mujeres y la jihad, no podíamos esperar que el PSOE se lanzara con frenesí a la difusión de la religión de Mahoma, creando "el Grupo Federal Árabe Socialista con la intención de abrir un espacio de reflexión sobre la realidad de esta cultura y de fomentar el entendimiento y el conocimiento mutuo".

Semejante descubrimiento ha hecho dudar de la erudición del gran Kuenhelt-Leddhin, quien halló que el padre del socialismo actual es el Marqués de Sade, porque, más que sadismo, que fue la forma de actuar del comunismo mundial, ahora, lo que parece caracterizar a la izquierda es el masoquismo.

Sobre todo, cuando Zapatero se ha definido como feminista radical avant la lettre. Seguro que cuando lo dijo, no tenía en mente la Azora IV, versículo 3 del Corán que reza así: "Los hombres están por encima de las mujeres. A aquellas cuya desobediencia temáis, amonestadlas, golpeadlas."

Lo trágico del caso no es que este Partido, aun sosteniendo que el 11-M fue cosa de islamistas radicales, cobije a la religión genocida, sino que para hacerlo asegure, a través de Zerolo, que a su partido "le preocupan igual los condenados a muerte en Estados Unidos que las lapidaciones de mujeres en Irán". Si a alguien le quedaba alguna duda de que todavía hay gente que dice llamarse demócrata pero que desprecia los derechos individuales, aquí tiene una buena prueba de este tipo de pensamiento testicular.

Es preocupante que los Estados Unidos sean para el partido del Gobierno un país más infame que el propio Irán, al que, por cierto, el representante especial de Rodríguez Zapatero en la "Alianza de Civilizaciones" ha tenido a bien apoyar en su carrera nuclear.

Con esta revolución de los valores, la lectura del Corán tiene que ser un verdadero placer para los homosexuales, a los que el mismo Zerolo parece despreciar cuando dice tener empatía por los "reclusos gays de El Cairo" igual que "por los presos de Guantánamo". Este símil es tan asqueroso como mostrar la misma tristeza por la muerte de un etarra cuando estaba colocando una bomba que por el asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Aún más grave que estas depravadas comparaciones se encuentra el inmenso desprecio con que Zerolo trata a los que, por ser homosexuales como él, son castigados en los países musulmanes con penas que van desde los 100 latigazos a la lapidación.

En un reportaje sensacional, Libertad Digital cuenta este y otros detalles que seguro que serán obviados por el ricitos de ébano de la izquierda caviar, aunque cite copiosamente un informe de Amnistía Internacional que reconoce que en los 24 países de la Liga Árabe, los homosexuales son continuamente mancillados y vejados, cuando no abiertamente asesinados por sus Gobiernos.

Para estos "hermanos", no existe "entendimiento". Para estas personas, el olvido es la moneda de cambio.

Este el socialismo que, al margen de sus injerencias en la propiedad y en la libertad empresarial, ha optado por bendecir el salvajismo sin pudor. ¿Seguirá llamándose socialismo con rostro humano?

 

Opinión de los lectores

María

Socialismo con rostro humano... desfigurado.
Antonio Golmar ya avisó de la catadura moral de Zerolo (y tomaron medidas en su contra). Lo de ZP como feminista radical es grandioso; dice mucho de lo mal que van las feministas y de qué poco sabe el tipo de ello: las feministas radicales le arrancarían los atributos, como ya sabes, desprecian a los hombres radicalmente.

agolmar

Seré prudente para evitar un nuevo lapidamiento: Zerolo ha perdido una gran oportunidad para incluir la reivindicación homosexual mínima -que no crean que hay que matarnos- en la plataforma recién creada. Yo me pregunto si al señor Zerolo le importaron alguna vez los homosexuales, es decir, si usó su condición para colocarse en el PSOE (eso piensan algunos que siempre sospecharon que detrás de todo su discurso no había más que una gigantesca impostura) o simplemente estamos ante un nuevo caso de renuncia a los principios, supeditados a la disciplina partidista (en el PP también hay varios casos de esto en otras áreas). ¿Tal vez una combinación de ambas cosas?
Más que izquierda masoquista, yo hablaría de izquierda suicida. A este paso vamos a tener que montar una plataforma parecida a la francesa "Ni putas ni sumisas". Podríamos denominarla "Ni héroes ni pecadores" por ser un poco más finos.

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