Una sociedad de propietarios como alternativa al Estado de bienestar
El estudio Una sociedad de propietarios que mañana divulga el Instituto pretende abrir un debate público en torno a alternativas plausibles al agotado modelo de Estado de Bienestar. Según el psicólogo norteamericano Abraham Maslow, los individuos buscan satisfacer sus necesidades, y la victoria en esa lucha abriría nuestro apetito a otras nuevas, de distinto rango. Estas necesidades, empezando por las más básicas, son las fisiológicas, de seguridad, relación, estima y autorrealización. En la actualidad, en los países occidentales, las necesidades más básicas (alimento, vestido, salud o cobijo) están en general superadas y las personas buscan alcanzar y quemar etapas más elevadas. Emergen con mucha más fuerza necesidades de seguridad, como la protección física y económica frente a cualquier contratiempo. En el terreno del afecto y de las relaciones, es una queja habitual la dificultad de compatibilizar el trabajo con la familia y el cuidado de los hijos. En cuanto a la falta de "autorrealización", muchos son los individuos que se hallan afligidos por la arbitrariedad directiva o la falta de desarrollo personal en trabajos que estiman alienantes.
La sociedad de propietarios busca reforzar el abastecimiento de recursos financieros en el hogar para lograr independencia y seguridad financieras sólidas, gracias a las cuales no deberemos estar al amparo de terceras personas. Para no estar atados al sueldo de un único empleador, temerosos porque peligran nuestras pensiones, agobiados por una actividad laboral que no nos satisface ni nos motiva emocional y profesionalmente, angustiados porque nuestra vida familiar se resiente por falta de tiempo, lo que necesitamos es acumular un patrimonio que nos permita una mayor autonomía económica y de decisión.
La socialdemocracia o el estado del bienestar ha resultado ser un verdadero fracaso en su intento de proveer cualquiera de las necesidades ubicadas en los escalafones más altos que nos explica Maslow. La sociedad de propietarios es un modelo alternativo al propuesto por el Estado con el que se quiere dar más autonomía, responsabilidad y libertad al individuo con el fin de que éste pueda ir satisfaciendo sus necesidades crecientes sin verse sometido a todas las cortapisas que hoy padece. Para ello se aprovecharán las ventajas que el capitalismo ofrece al individuo, especialmente la habitualmente desdeñada participación en la ganancia capitalista, para lo que se necesitará de una adecuada cultura financiera. Si deseamos una seguridad económica no atada a un único salario, retirarnos a una edad más temprana que la que nos fijan los estados, desarrollar actividades profesionales que nos satisfagan más, tener más tiempo para pasar con nuestra familia, mejor educación para los hijos, etc., seguramente debamos acometer cambios en la manera de llevar nuestras finanzas familiares.
Y la forma de hacerlo es emplear la magia de la capitalización compuesta, que requerirá de nosotros que empecemos cuanto antes a ahorrar e invertir lo ahorrado. Para ilustrar las cuantías que nos puede ofrecer un escenario medio, ni demasiado optimista ni pesimista, vamos a simular qué podría alcanzar un trabajador que empiece con el hábito de ahorro e inversión a una edad temprana, a los 25 años, y que separe anualmente 6.000 euros (1 millón de pesetas) durante los siguientes 20 años con el fin de invertirlos podría obtener, unos 41 millones de las pesetas al valor actual. Si a partir de entonces dejara de ahorrar, esa inversión se traduciría en los siguientes 10 años en 80,7 millones de pesetas. Todo esto con una hipótesis realista-conservadora de un 10% nominal de rendimiento anual de las inversiones y un 3% de inflación.
No obstante, el Estado, a través de impuestos y regulaciones, dificulta el proceso creativo y con él la productividad y el crecimiento económico y empresarial, lo que provoca que no obtengamos ni como trabajadores ni como accionistas todo lo que podríamos conseguir. Por eso proponemos la eliminación de requisitos burocráticos a la puesta en marcha de empresas y negocios productivos, una reforma de IRPF que elimine los tramos que desincentivan la movilidad social, eliminación del impuesto a las ganancias patrimoniales y eliminación o exención para los casos en que la base imponible sea inferior a 2 millones de euros de los impuestos sobre sucesiones y sobre el patrimonio.
Este modelo alternativo al estado del bienestar no tiene por qué eliminar el papel de éste en el cuidado de los desamparados, pero tal esfera de actuación quedaría circunscrita a aquellos casos de incapacidad que, fruto del azar o la mala suerte, no queden totalmente cubiertos por el propio trabajo del ciudadano o la acumulación de capital (apoyo familiar, herencia, inversiones anteriores, etc.). Cuidar a quienes lo necesitan de verdad no debe llevar a atarnos a todos al modelo obligatorio impuesto por el Estado.
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Opinión de los lectores
Considero de importancia máxima este tipo de reflexiones.
Con su lectura uno empieza a creer que la caída del Estado del Bienestar puede tal vez estar más cerca de lo que realmente uno piensa (tal y como pasó con la caída del comunismo. Nadie -excepto tipos como Hayek- se lo esperaba). Con ello el tercer oponente de la Escuela Austríaca –el keynesianismo o Terceras vías- habría sido derrotado (los otros dos fueron el historicismo y el marxismo). Entonces quedaría un cuarto enemigo a batir: los monetaristas.
Enhorabuena, Raquel, por la iniciativa de este estudio. Espero que se pueda acceder al mismo desde la página del IJM; pues será de referencia.
Sí, la propiedad y el ahorro/inversión nos hacen libres. Todo tirano que se precie va directamente contra ellos.
No soy un experto economista ni un experto historiador. Este tipo de estudios son muy interesantes para invitar a la reflexión y poder avanzar hacia nuevas fórmulas que realmente alcancen el estado del bienestar.
Pero creo que esta no es la manera, una rentabilidad del 10% anual, si bien puede conseguirse en los mercados, supone cierto riesgo que hay gente que no va a asumir en la vida y que es bastante comprensible que no lo hagan ya que están "jugando" con sus ahorros para la jubilación: pueden ganar o pueden perder el dinero que llevan ahorrado durante X años de trabajo. Si es ganar, a todos nos gusta, pero perder un dinero que he ganado sudando, no me haría mucha gracia, no.
Muy interesante, y estoy de acuerdo. Parece oportuno resaltar estas cosas, aprovechando la muerte de Friedman.
Sin embargo, calificar de relista-conservadora y no optimista la obtención de un rendimiento anual nominal del 10% no me parece correcto. La mitad sería más conforme con la realidad. Saludos.
Buena idea insistir en estos conceptos, aunque creo que, tal y como se plantea, se produce un cierto desenfoque: La sociedad de propietarios no es una alternativa, sino una realidad en todos los países desarrollados. De hecho, el "Estado del bienestar" es un eufemismo utilizado para que ciertos propietarios, en quienes se delega la administración de algunos servicios, se dediquen a esquilmar a otros, que renuncian a una parte de la riqueza obtenida mediante el trabajo y la inversión de su capital, su tiempo y su talento, no a cambio de seguridad si las cosas van mal (esto puede resolverlo por sí sola la sociedad de propietarios), sino de promesas acerca de una gestión más equitativa de los recursos. Es evidente, como dice en su artículo, que el Estado es absolutamente incapaz de "proveer cualquiera de las necesidades ubicadas en los escalafones más altos que nos explica Maslow" —y, por favor, que no lo intente. Pero lo que es más importante es que nunca, en ningún tiempo ni lugar, el estado ha sido capaz tampoco de proveer las necesidades más básicas de forma correcta. Desde la Administración se habla de una sanidad y una educación públicas y gratuítas, cuando todo el mundo sabe que, además de ser muy caras y estar muy mal gestionadas, si en España no existen datos de desatención médica y analfabetismo funcional aún más alarmantes que los actuales, es porque un porcentaje muy significativo de ciudadanos resuelven estos problemas como propietarios. En el fondo, el estado ya atiende exclusivamente a quienes no disponen de otros recursos, pero finge atendernos a todos y nos cobra como si así fuera. En una sociedad de propietarios, eso se llama sencillamente estafa.
Miguel:
Invertir en un amplísimo promedio de las mejores empresas no es jugar. Precisamente es de su funcionamiento de donde sale todo lo que la sociedades modernas nos proveen: los sueldos, los productos y también, sí, todo lo que el estado dice que nos "paga".
QRM, la rentabilidad del 7% real está ilustrada tanto empíricamente (casi todoo el siglo XX en EE.UU.) por Ibboston, reproducido en el libro de Jeremy Siegel, "Stocks for the long run" (libro más completo sobre la materia publicado), como teóricamente en nuestro estudio y se cimienta sobre tres pilares: crecimiento de la economía ymundial superior al 4% anual+efecto apalancamiento (la diferencia entre la rentabilidad que le sacamos al cspital invertido y el coste de la finnaciación que nos dan proveedores y prestamistas a tipo fijo)+reinversión ganancias, que viene siendo en torno a: 4% + 2% + 1% = 7%.
En todo caso, si lo que hubiesemos puesto en el informe es que lo que proponemos es que la gente pueda capitalizar sus ahorros durante unas cuantas décadas para retirarse con un par o tres de pisos para alquilar, ¿hubieses escrito que a nadie le gusta "perder" lo que ha ahorrado o hubieses pensado, ¡uf, qué bien!?
Pues para entendernos, lo que estaríamos haciendo sería ahorrar en un piso, un tractor, un generador eléctrico... para alquilarlos a las generaciones jóvenes y que nos proporcionen sus rentas a cambio de los servicios
que les estamos proporcionando y del incremento de productividad de su trabajo que les facilitamos.
Un saludo
¡Pero si estamos de acuerdo!
Yo sólo intentaba puntualizar unas expectativas que me parecían optimistas, según mi experiencia modesta. No conocía los estudios que citas, y desde luego estoy dispuesto a tragarme mis palabras ante cualquier demostracíon , comola tuya, de que estoy equivocado. Lo cortés no quita...
Pero aúnque fuese yo el que tuviera razón, y las cifras fiuesen menores, siguen saliendo las cuentas y la alternativa que propones - Sociedad de Propietarios- sería la mejor. Y no sólo económicamente, sino incluso moralmente. Yo soy de los que piensan que el liberalismo es la vía de la prosperidad, pero aunque lo fuese de la pobreza, yo sería liberal. La libertad está por encima de la riqueza. Y es una bendición que además, la libertad se la riqueza. Miel sobre ojuelas.
Saludos y enhorabuena por el ensayo, que aunque pueda haber parecido lo contrario, me ha encantado.