
Con este informe hemos tratado de ilustrar los beneficios que habría tenido el establecimiento del patrón oro por parte de las autoridades españolas hace 35 años.
En primer lugar, hemos comprobado cómo la moneda gestionada por el Banco de España ha perdido 23,5 veces su valor con respecto al oro en los últimos 35 años. En este sentido, cabe atribuirle la responsabilidad directa del alza de los precios en España. No ha sido un problema de recalentamiento de la demanda ni de empresarios avariciosos: si España hubiera adoptado el patrón oro en 1973 esas alzas de precios no habrían sucedido.
En segundo lugar, hemos criticado la política de venta de oro del Banco de España, ya que nos aleja aún más del objetivo de la estabilidad de precios y de una moneda segura a largo plazo. El euro no es una alternativa real al oro: sólo hace falta ver cómo ha perdido la mitad de su valor desde que se instauró hace sólo ocho años.
Y en tercer lugar, hemos desarrollado algunos de los beneficios que habría traído el patrón oro sobre nuestra economía, con especial énfasis a los casos de la vivienda y el petróleo.
No es tarde para reparar los errores pasados. Aun cuando el gobierno de España haya perdido sus prerrogativas de emisión monetaria, sí conserva la posibilidad de abolir las leyes de curso forzoso y permitir la libre acuñación de moneda en su territorio. Pero la propuesta resultaría mucho más beneficiosa si se aplicara a toda la Unión Europea. Ahora podemos lamentarnos de no haber adoptado el patrón oro hace 35 años. No deberíamos lamentarnos de lo mismo dentro de otros 35 años.