
El sistema de pensiones español tiene las características de un sistema de reparto, esto es, los trabajadores pagan cada mes y de manera obligatoria una parte de sus salarios a la Seguridad Social. Este organismo público utiliza los ingresos de los trabajadores actuales para pagar las pensiones a los pensionistas actuales, a cambio de conceder a cada cotizante el derecho futuro a percibir una pensión, con cargo a los trabajadores futuros, al finalizar su vida laboral.
El reparto tiene dos problemas esenciales: primero, cada trabajador no se paga su propia pensión (lo que genera problemas de sostenibilidad si, por ejemplo, hay más pensionistas que trabajadores); segundo, los sistemas de reparto no hacen uso de lo grandes beneficios que supone la capitalización de rentas[6].
Los sistemas de pensiones privados basados en la capitalización consisten en que cada individuo ahorra una parte de sus rentas para invertirlo en un fondo de pensiones o en otros vehículos de inversión con la expectativa de rescatarlo cuando decida finalizar su vida laboral. El sistema es sostenible porque cada individuo se paga su propia pensión y además permite aprovechar los beneficios de la capitalización.
Nuestro propósito, por consiguiente, consiste en comparar ambos sistemas en el caso de España. Para ello supondremos que desde 1992 la Seguridad Social hubiera devuelto a cada contribuyente sus cotizaciones y éste las hubiera reinvertido de forma íntegra y periódica en el IBEX-35 (al alcance de cualquiera colocando sus ahorros en un fondo índice que replique la evolución del IBEX-35).
Un trabajador medio que hubiera podido gestionar y reinvertir desde 1993 la parte de sus salarios que se apropia la Seguridad Social, habría terminado 2006 con un patrimonio de 246.865 euros. En otras palabras, en tan sólo 15 años habría amasado un patrimonio de más de 41 millones de las antiguas pesetas sin ningún tipo de esfuerzo extraordinario, puesto que la inversión se efectuó a partir de cantidades que no llegó a percibir porque se las quedó el Estado.
Patrimonio a final de año

Si suponemos que a partir de 2008 la Bolsa subirá como media anual un 7% en términos reales (revalorización histórica real del S&P 500), un español podría haberse jubilado con una pensión de 1500 euros mensuales.
Dado que la pensión media en España a finales de 2007 será de 646 euros, un sistema de capitalización en España habría logrado multiplicar por 2,3 la pensión media en tan sólo 15 años.
Los siguientes dos gráficos muestran la distribución población discreta y acumulada de los pensionistas en España.
Porcentaje de pensionistas

Porcentaje acumulado de pensionistas

A partir de aquí podemos decir que una pensión de 1.500 euros mensuales representaría una mejora para el 93% de los pensionistas; sería cinco veces superior a la del 20% de los pensiones; triplicaría la del 50% y duplicaría la del 75%.
Una posible crítica a nuestros cálculos es que las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social no sólo se destinan al pago de pensiones, sino también a otros conceptos como enfermedad, maternidad, accidente laboral, invalidez, desempleo, formación professional o garantía salarial.
Pese a que la mejor garantía que se posee contra todas esas contingencias sea poseer un patrimonio abultado como el que tiende a construir un sistema de capitalización, vamos a adaptar nuestros cálculos al supuesto de que sólo nos hubieran devuelto las cotizaciones a la Seguridad Social que se destinan específicamente al pago de pensiones. Dicho de otro modo, operaremos bajo la hipótesis de que las empresas siguen pagando de manera obligatoria una cuota que cubra los conceptos anteriores.
En este caso, un trabajador medio que hubiera reinvertido desde 1992 sus cotizaciones destinadas al pago de pensiones habría terminado 2006 con un patrimonio de 185149 euros y una pensión mensual a partir de 2008 de 1.130 euros. En otras palabras, esta pensión sería casi el doble de la pensión media actual.
Vemos, por consiguiente, cómo incluso en el caso de limitar la extensión de la privatización de la Seguridad Social los resultados siguen siendo espectaculares. Por un lado, el sistema es viable. Por otro, la vida laboral se reduce en torno a un tercio mientras que la pensión media se multiplica por dos o por tres, dependiendo de la magnitud de la reforma.
Con todo, otra crítica posible a estas conclusiones es que estamos manejando valores medios y que, por tanto, habrá individuos que se sitúen por encima pero también por debajo. La mala situación en la que pueden quedar estos últimos suele justificar la colectivización del sistema de pensiones.
Sin embargo, vamos a tratar de calcular cuál habría sido el patrimonio de un individuo que entre 1992 y 2006 hubiera percibido cada año el salario mínimo interprofesional y hubiera reinvertido sus cotizaciones a la seguridad social en el IBEX 35. Se trata de un escenario bastante improbable (ya que los trabajadores suelen ir promocionando con la experiencia), pero que aun así conviene tener en cuenta.
En este caso, a finales de 2006, este trabajador habría terminado con un patrimonio de 77.600 euros y una pensión mensual a partir de 2008 de 540 euros.
Patrimonio a final de año

En el supuesto de que a este trabajador sólo se le devolviera el 75% de su cotización, el patrimonio seria de 68.000 euros y la pensión mensual de 415 euros.
Patrimonio a final de año

A pesar de que la cuantía pueda parecer exigua, hay que tener en cuenta dos factores. Primero, la pensión de 540 euros supera al 50% de todas las pensiones actuales y la de 415 al 25%. Segundo, en tan sólo quince años, el trabajador ha conseguido obtener unas rentas casi iguales al salario que venía percibiendo hasta ese momento, pero a partir de 2008 sin necesidad de trabajar.
Ahora bien, si asumimos que un trabajador no puede percibir un mayor salario y efectuar inversiones de mayor cuantía, siempre le queda la opción de alargar el período durante el que realiza esas cuantías, es decir, retrasar su edad de jubilación.
Precisamente este escenario es el que vamos a contemplar a continuación. ¿Qué sucedería si cada uno de los tipos de trabajadores que hemos analizado (devolución del 100% de la cotización media, devolución del 75% de la cotización media, devolución del 100% de la cotización del salario mínimo, devolución del 75% de la cotización del salario mínimo) decidieran extender su vida laboral hasta el 2022, reinvirtiendo cada año en el IBEX-35 sus cotizaciones?
Para ello asumiremos una conservadora rentabilidad media anual del 7% que, como hemos dicho, es la revalorización media real del S&P 500 durante alrededor de 80 años. Se trata de una revalorización real inferior a la del IBEX 35 entre 1992 y 2006 que fue del 11,1%, pero que nos servirá para saber la pensión media anual, en euros actuales, que tendría cada trabajador.
De este modo, con una devolución del 100% de la cotización media, su capital final sería de 980.217 euros y la pensión mensual de 5.900 euros a partir de 2023. En los siguientes gráficos podemos observar la evolución del patrimonio año a año así como la pensión mensual que obtendría según el año en que decidiera jubilarse.
Patrimonio a final de año (Devolución 100%)

Pensión media por año de jubilación (Devolución 100%)

Con una devolución del 75% de la cotización media alcanzaría un patrimonio de 735.181 euros y una renta mensual de 4.400 euros.
Patrimonio a final de año (Devolución 75%)

Pensión media por año de jubilación (Devolución 75%)

El perceptor del salario mínimo obtendría en 30 años de reinversión un patrimonio de 308.589 euros y una pensión mensual de 1.950.
Patrimonio a final de año (Salario mínimo con devolución 100%)

Pensión media por año de jubilación (Salario mínimo con devolución 100%)

Por último, si limitáramos la devolución al 75% de las cotizaciones de un perceptor de salario mínimo, el patrimonio sería de 269.987 euros y la pensión mensual de 1.500.
Patrimonio a final de año (Salario mínimo con devolución 75%)

Pensión media por año de jubilación (Salario mínimo con devolución 75%)

Vemos que, en cualquier caso, un trabajador que cotice durante 30 años obtendrá pensiones superiores a la inmensa mayoría de las actuales.
Conviene repetir una vez más que todos estos resultados no supondrían ningún esfuerzo adicional para los trabajadores actuales en términos de restricción de sus consumos o servicios recibidos, ya que son cantidades que no están percibiendo bajo el pretexto de cobrar en el futuro unas pensiones que, como vemos, son notablemente inferiores.
[6] Si bien no es el lugar de explicar los resultados de la capitalización compuesta (para lo que nos remitimos al estudio sobre el tema del Instituto Juan de Mariana), sí conviene dar un simple dato. Hoy una cuota de 400 euros que paga un trabajador de 30 años se utiliza para pagar una pensión de 400 euros; no hay ningún incremento neto de riqueza. En cambio, si esa cuota se capitalizara durante 35 años a un tipo de interés tan moderado como el 4%, ésta se multiplicaría por cuatro hasta casi 1600 euros.