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Dinero y sistemas financieros

14/04/2008 - Juan Ramón Rallo

Cuarto Trimestre 2007

Boletín Octubre-Diciembre
El último trimestre de 2007 ha mostrado que lo que parecía una crisis financiera se materializa en la economía real a traves de una seria restriccion del credito pese a las rebajas de tipos de interés de la Reserva Federal. Las autoridades políticas, a la vista del fracaso de los rescates de los bancos centrales, preparan planes más ambiciosos e intervencionistas. No lograrán solucionar una crisis que será más larga e intensa que las correcciones que han tenido lugar en las últimas décadas.

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6. Conclusiones

En el presente boletín hemos visto cómo el sistema monetario actual, asentado sobre los principios de un dinero inconvertible de curso forzoso y de un emisor monopolístico del mismo, ha desembocado en una acumulación masiva de deuda contraída contra malas inversiones. Los acontecimientos que hemos vivido en los últimos meses responden simplemente al colapso de este esquema. Parte de esa pirámide de deuda ha comenzado a ser impagada, lo que ha acabado con el capital de muchos inversores excesivamente apalancados.

Esta crisis de solvencia ha generado, a su vez, una crisis de liquidez, ya que nadie está dispuesto a extender el crédito contra activos de mala calidad o a deudores con una delicada situación financiera. El dinero y el crédito no circulan porque ha llegado la hora de pagar los excesos anteriores y ello se manifiesta en toda una estructura de precios relativos que no vuelve rentables muchas inversiones.

La respuesta de los Bancos Centrales hasta la fecha ha pasado por tratar de expandir el crédito envileciendo la moneda, el resultado ha sido las subidas de precios de los activos más líquidos, entre ellos, las materias primas. Ante la ineficacia de estas medidas, los gobiernos han intentado implementar otro tipo de respuestas contra la crisis, si bien todas ellas han fracasado por no apuntar hacia los auténticos problemas.

Y es que, como ya explicamos en el anterior boletín, la crisis es inevitable, ya que supone liquidar todas las malas inversiones que se han realizado durante los últimos años[50]. Sin embargo, ciertas medidas sí pueden facilitar el reajuste y evitar que la crisis sea más grave y prolongada de lo necesario. Estas propuestas son en esencia tres: reducir el tamaño del Estado, flexibilizar los mercados de factores productivos y regresar al patrón monetario oro con las reservas actuales de los bancos centrales. Con la primera, el Estado libera recursos que se destinan a repagar la deuda y financiar parte del exceso de inversión anterior; con la segunda, los cambios en la estructura productiva son más rápidos y menos costosos; con la tercera, la moneda detiene su proceso de envilecimiento, de modo que pasa a ser demandada como depósito de valor con cargo a los ahorros extranjeros (entrada de capitales).

Hay que tener clara la auténtica naturaleza de esta crisis para evitar políticas públicas dirigidas a combatir supuestas causas que, en realidad, son síntomas. Los controles de precios no son la respuesta a las subidas de precios causadas por el envilecimiento de la moneda; no hay que incrementar el gasto público para sostener una demanda agregada que cae por la erosión de los patrimonios y las rentas personales ante el colapso de la deuda y el incremento de los tipos de interés; el desempleo no es un problema a eliminar con subsidios, obras públicas o encarecimiento de los costes de despido, sino una fase necesaria de la crisis que debe corregirse de la manera más rápida posible eliminando las barreras reguladoras al mismo; las inversiones de los bancos no necesita ser reguladas porque tiendan al caos, sino que tienden al caos por la organización monetaria actual y la intervención de los bancos centrales; las rebajas de tipos de interés no contribuyen a expandir el crédito, sino que sólo envilecen la moneda; el libre comercio no es un enemigo de la rentabilidad de las empresas, sino el vehículo por el que pueden liquidarse las malas inversiones cuya naturaleza es internacional.

Mientras los políticos y demás funcionarios no comprendan todas estas proposiciones, es decir, mientras no tengan un detallado conocimiento de las enseñanzas de la Escuela Austriaca de Economía, la crisis, lejos de de suavizarse, adquirirá tintes mucho más dramáticos. De momento, el cuarto trimestre de 2007 apunta hacia la dirección errónea, el pánico no sólo está siendo económico, sino político e ideológico.



[50] No hay ninguna manera de evitar la crisis que sigue al boom artificial producido por la expansión crediticia. La única alternativa es si la crisis debe llegar antes, como resultado de un abandono voluntario de la expansión crediticia, o más tarde, como el colapso total del sistema monetario. Ludwig von Mises, Human Action, Scholar’s Edition, pág. 573, 1949


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