
Pese a que los tipos de interés también estuvieron históricamente bajos a partir de 1997, ello no se tradujo en un fuerte deterioro de la calidad de la deuda española. Para explicar la diferencia en este comportamiento conviene desagregar la evolución de la deuda total en dos componentes: la deuda pública y la deuda privada.
En cuanto a la deuda pública, a partir de 1996 comienza un fuerte proceso de saneamiento de la deuda pública consistente en reducir el déficit presupuestario y amortizar parte de la deuda viva.
Crecimiento de la deuda pública

Estas tasas de variación de la deuda pública fueron en muchos casos inferiores al crecimiento del PIB, lo que evitó que el sector público captara y gastara buena parte de los recursos adicionales que cada año generaba la economía.
En el siguiente gráfico podemos observar la diferencia entre el incremento del PIB y el incremento de la deuda, tanto en su valor absoluto como relativo sobre el PIB:

Dicho de otro modo, con la contención de la deuda pública quedaron disponibles año a año numerosos recursos que podían ser utilizados para la inversión. De este modo, la capacidad de servicio de la deuda pública se disparó desde el 96, lo que viene a significar que el menor endeudamiento estatal permitió que la economía siguiera creando, al menos, tanta riqueza como antes:
Capacidad de servicio de la deuda pública (base 100)

De hecho, si la deuda pública, en lugar de contener su expansión a partir de 1997, hubiese seguido creciendo al 12,8% anual (la media de crecimiento de la deuda entre 1989 y 1996), la evolución de la capacidad de servicio de la deuda total en España habría seguido un perfil relativamente distinto, con una caída de la misma mucho más constante a lo largo de los años:
Capacidad de servicio de la deuda

Sin embargo, pese a la positiva contribución del saneamiento de la deuda pública, a partir de 2001 el porcentaje de recursos que sigue liberando el saneamiento de la deuda pública es insuficiente para compensar el fuerte crecimiento de la deuda privada.
En el siguiente gráfico podemos observar cómo el excedente del incremento de la deuda sobre el incremento del PIB se dispara a partir de 2002, tanto en términos absolutos como relativos. Dicho de otro modo, hasta el 2002 casi todo el incremento de la deuda privada se podía financiar con la el excedente del crecimiento del PIB sobre el de la deuda pública[1], pero a partir de 2002 el crecimiento de la deuda privada se dispara, hasta el punto de que en 2007 supera el PIB en más de un 50%.

La razón de este cambio de dinámica de la deuda privada parece responder esencialmente al proceso de realimentación entre la inflación de precios inmobiliarios y la expansión crediticia, característica de toda burbuja de activos: el crédito afluye al sector inmobiliario, eleva sus precios lo que a su vez incrementa el valor de los colaterales bancarios que les permiten de nuevo expandir el crédito a unas tasas crecientes.
Resulta significativo que sea a partir de 2002 cuando la vivienda comienza a estar sobrevalorada con respecto a sus fundamentales, cuando la creación de deuda privada se dispara, y cuando la calidad de esta deuda se hunde, tal y como refleja la evolución de su capacidad de servicio:
Capacidad de servicio de la deuda privada (base 100)
