
El Ministerio de Medio Ambiente y los grupos ecologistas son la principal fuente de noticias sobre medio ambiente
El alarmismo se ha convertido en una forma habitual de hacer política. El esquema que usa el Ministerio de Medio Ambiente responde por lo general al siguiente proceso:
El primer paso, el de la creación de la alarma, está viciado en ocasiones por:
El segundo paso, el de la ampliación de la alarma, cuenta con dos agentes que colaboran en su magnificación: Los grupos ecologistas y los medios de comunicación.
Ejemplo: El Ministerio de Medio Ambiente confirmaba el 2 de enero de 2006 en EXPANSIÓN, el inicio de un segundo año de sequía al romperse en diciembre la tendencia positiva de precipitaciones. El día 18 Medio Ambiente asegura que los embalses se encuentran diez puntos por debajo de las cifras de enero de 2005. Diez días después, Narbona avisa de que será difícil evitar los cortes de agua porque España ha entrado en el ciclo seco plurianual. Sin embargo, el Informe de Medio Ambienteaconseja esperar a las lluvias de primavera para adoptar medidas aunque hay una alerta de nieve y agua para los próximos días. De hecho, el 8 de marzo se llega al 50% de la capacidad de los pantanos por primera vez desde julio de 2005. El 29 de marzo las lluvias de los últimos días aumentan el porcentaje de las reservas de los embalses al 56,9% del total.
Ejemplo: El Ministerio filtra el 3 de febrero a dos diarios que otorgará amnistía al medio millón de pozos ilegales. Los grupos ecologistas muestran al Ministerio su total oposición y la ministra, Cristina Narbona, sale al día siguiente desmintiendo cualquier amnistía, pero hablando de un consenso. El 9, los grupos ecologistas logran un segundo desmentido del Ministerio.
Por lo que se refiere a las medidas políticas ofrecidas para solucionar las situaciones alarmantes, estamos ante el verdadero objetivo de todo el proceso, y a la parte que cierra el ciclo que comienza con el lanzamiento de mensajes alarmistas a la opinión pública. Esta proposición de medidas políticas tiene tres fallos de origen:
Ejemplo: Antonio Serrano, secretario general de Territorio y Biodiversidad del ministerio de Medio Ambiente, declara en una entrevista en el diario El País que es necesaria una infraestructura como la del protocolo de Kioto para tratar el problema de la biodiversidad.
Ejemplo: Un informe del Ministerio de Medio Ambiente dice que se producen nada menos que 16.000 muertes al año por la contaminación. El secretario general para la Prevención de la Contaminación y del Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente, Arturo Gonzalo Aizpiri, propone desterrar el coche de las ciudades, lo que supone una propuesta radical que tendría también sus costes, que no aparecen reflejados en la entrevista.
Ejemplo: Medio Ambiente alerta de que el cambio climático provocará más escasez de agua, desastres naturales e incendios.
Generalmente partimos de la idea de que un Ministerio está ahí para solucionar determinados problemas de la sociedad. Aquellos que, en principio, la sociedad no es capaz de atender por sí misma.
Respecto de la primera cuestión, ya hemos observado que el Ministerio no sólo define los problemas de los que espera encargarse, sino que lo hace con un alarmismo que pretende crear una sensación de urgencia en la sociedad, a la espera de que la situación acabe con más dinero y más poder para la propia administración.
Respecto de la segunda, observamos dos cuestiones.
Ejemplo: Medio Ambiente pide un crédito de 1.000 millones para las desaladoras a través de la empresa pública Acumed con 27 entidades financieras. Sólo cuatro de las 25 desaladoras del Plan AGUA están en marcha, mientras que el Ebro vertió al mar en 2005 el equivalente a tres trasvases.
Ejemplo: Medio Ambiente lanza un plan de choque para informar de 1.702 obras pendientes (EL PAÍS del 7 de marzo) y es que las declaraciones de impacto ambiental tardan 30 meses de media en resolverse. Sin embargo, el AVE a Extremadura y Galicia y las desaladoras están a la cola de esta lista de Impactos Ambientales pendientes. En el mismo periódico se asegura que Narbona ha frenado ya más proyectos que el PP en ocho años, no ha dado el visto bueno a la declaración de Impacto Ambiental a 8 obras frente a las 5 del PP, e incluso ha obligado a Industria a reiniciar la tramitación de un gaseoducto.
Ejemplo: El intervencionismo del Ministerio de Medio Ambiente se puede apreciar en la pila de normas, leyes y decretos que, o pretende sacar adelante durante la legislatura, o quiere reformar o ya tiene en pleno funcionamiento y que los medios de comunicación han hecho públicos a lo largo del periodo estudiado:
- Ley de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.
- Ley de Protección de la Atmósfera.
- Plan Nacional de Impactos, Vulnerabilidad y Adaptación al Cambio Climático.
- Reforma de la Ley de Aguas.
- Plan AGUA.
- Plan de modernización de regadíos.
- La Ley de daños al Medio Ambiente.
- Ley de Montes.
- Ley de la Red de Parques Nacionales.
- Real Decreto de Residuos de Construcción y Demolición en virtud del cual se pondrá una fianza a las constructoras.
- Medidas de fiscalidad medioambiental.
- Plan Nacional de Asignaciones para el cumplimiento del Protocolo de Kyoto.
Ejemplo: Las ilusorias previsiones del Ministerio en cuanto a los costes que tendría que soportar la industria española se han visto completamente desbordas. En octubre de 2004 la ministra de medio ambiente, Cristina Narbona, después de acusar de catastrofistas a quienes defendían estudios económicos que preveían un precio medio de los derechos de emisión de CO2 de 20 euros durante el periodo de aplicación del protocolo, declaró que “el gobierno ha[bía] diseñado un proceso” gracias al cual lo que “las empresas que a partir del año que viene entran en ese mercado de emisiones como máximo tendrán que pagar todas ellas juntas no será más de 85 millones de euros al año.” Durante el período que cubre este estudio su cumplió el primer año desde la puesta en marcha del mercado de derechos de emisión y los planes nacionales de asignación de derechos y las empresas españolas tuvieron que desembolsar unas 3,5 veces la cantidad que la ministra presentaba como máxima. Además, con datos de abril y mayo en la mano, España sobrepasa en casi un 50% el nivel base. En estos momentos, la proyección del coste anual hecha por el Ministerio de Medio Ambiente en lo que se refiere exclusivamente a la compra de derechos de emisión para el periodo 2008-2012, alcanza los 613 millones de euros anuales. Sin embargo, incluso los 7.000 millones de euros que según el diario EXPANSIÓN iba a costar Kyoto durante el quinquenio 2008-2012 ya se han visto superados según diversos estudios. Este grado de imprevisión, esta negación de la realidad a favor de tesis ecologistas es otra forma de ineficacia administrativa por mucho que se justifique en criterios de supuesta sostenibilidad. La negativa, al menos durante el periodo del estudio, de acometer alternativas energéticas como la nuclear y la apuesta por las renovables es otra muestra de miope intervencionismo ajena incluso a los propios objetivos de reducción del dióxido de carbono.
Los resultados que ha obtenido el Observatorio de Medios del Instituto Juan de Mariana revelan, ante todo, uno destacable sobre cualquier otro. Y es que los medios de comunicación social adolecen de tres condimentos necesarios para un tratamiento adecuado de la realidad social que se desea transmitir: espíritu crítico, conocimiento y profesionalidad.
Espíritu crítico. Los medios de comunicación y los periodistas que trabajan en ellos son profesionales con una determinada visión de las cosas, y con un interés por todo lo que acontece que, en ocasiones, les lleva a un sano espíritu crítico al respecto de las posiciones y los discursos de determinados grupos. Pero, sorprendentemente, suspenden esa actitud crítica al respecto de otros grupos. En el caso de las informaciones que ha controlado este informe, las referidas a la información sobre medio ambiente en seis periódicos españoles en el primer trimestre del año, hemos observado una dimisión del espíritu crítico al respecto de las posiciones mantenidas por los grupos ecologistas.
Conocimiento. La labor periodística obliga al profesional a tratar numerosos temas, algunos de una enorme complejidad, sin un conocimiento exhaustivo de los mismos. Esta carencia se suple, por parte del buen profesional, con un tratamiento adecuado de las fuentes de información, y con la búsqueda en lo posible y aconsejable de visiones distintas al respecto de cada cuestión. Y también se vence por medio de la especialización y la ampliación del conocimiento de los asuntos con los que se tiene que lidiar diariamente. Uno de los problemas con los que se ha encontrado el Observatorio de Medios es la falta de conocimiento. En demasiadas ocasiones, el periodista escribe de lo que no conoce, lo que combinado con una actitud acrítica hacia las fuentes de información le lleva a verter al público informaciones erradas. En otras, ofrece como obvias unas soluciones que sólo son parte de un abanico más amplio, que sencillamente desconoce.
Falta de profesionalidad. Una de las tareas más características del buen profesional del periodismo es dotarse de un conocimiento adecuado de los temas, mantener una actitud crítica, y contrastar unas opiniones, incluso aquellas con las que personalmente se sienta identificado, con otras que sean contrapuestas y ofrezcan al lector más elementos de juicio con los que mejor comprender la realidad. Pero el Observatorio ha visto que muchas informaciones se elaboran sin que el lector tenga la oportunidad de acceder, ni siquiera en un contexto de crítica, visiones contrapuestas. Creemos que este hecho merecería un estudio particular que, en cualquier caso, no es objeto de este informe del Observatorio de Medios. También estamos persuadidos de que este empobrecimiento de los contenidos de los medios de comunicación degrada el debate y corrompe la función de los medios.
Todo lo dicho no es generalizable ni a todos los medios ni a todos los profesionales. Es sólo una tendencia, bien que mayoritaria, del modo en que se tratan las informaciones en el campo concreto de la información medioambiental. Además, estamos convencidos de que con un pequeño esfuerzo adicional se puede mejorar notablemente el tratamiento de la información medioambiental en España. Basta con seguir varios consejos sencillos precisamente en los tres ámbitos en los que hemos observado carencias en el tratamiento de la información.
El objetivo principal del Observatorio de Medios era, en este informe, tomarle el pulso al modo en que se elaboran las informaciones sobre un problema tan complejo y tan sensible como es el medio ambiente.