
España ha vivido un innegable boom inmobiliario desde mediados de 1998. Numerosos factores han contribuido a este proceso, desde la emancipación de la generación del baby boom a las restricciones de los mercados de alquileres y del suelo. Sin embargo, uno de los principales impulsores de los aumentos de precios ha sido la política monetaria expansiva que ha sufrido nuestro país desde la entrada en vigor del euro.
Desde 2005, el Banco de España ha vendido 7,78 millones de onzas de oro, el 46% de sus reservas, operación defendida por el ministro de Economía al considerar que el oro ya no era un activo rentable que pudiera jugar el papel de elemento de reserva. Sin embargo, la continua pérdida de valor de las distintas divisas respecto al oro desde 1972 parecía contradecir esa afirmación, y así ha sido: el Banco ha perdido 1.003 millones de euros.
Este informe trata de demostrar que una alternativa de libre mercado a las pensiones públicas sería mucho más beneficiosa para todas las partes, ya que, por un lado, permitiría reducir la vida laboral aumentando la pensión percibida, y por otro solucionaría el problema de la viabilidad del sistema a largo plazo.
Si a finales de 1972 España hubiera adoptado una paridad entre la peseta y el oro, los precios serían en la actualidad 23,5 veces menores. El estudio pone de manifiesto que la peseta, de media, ha perdido la mitad de su poder adquisitivo cada ocho años. Así, una vivienda que hoy alcanza los 600.000 euros costaría tan sólo 25.466 euros. El abandono del patrón oro ha permitido a los bancos centrales abandonar una disciplina monetaria rigurosa y coherente.