
Madrid, 21 de enero de 2008. Desde 2005, el Banco de España ha vendido 7,78 millones de onzas de oro, el 46% de sus reservas. El ministro de Economía, Pedro Solbes, defendió dicha estrategia afirmando que el oro “ya no es un activo rentable”. En su lugar, el ministro propusola compra de divisas y bonos extranjeros. Sus previsiones no pudieron ser menos acertadas.
Desde entonces, el metal amarillo se ha revaluado un 27,4% en euros, lo que equivale a una tasa anual superior al 50% de rentabilidad (por encima de la revalorización del IBEX 35 desde 1993). En las últimas fechas, el valor del oro ha alcanzado máximos históricos cercanos a los 900 dólares por onza trío, impulsado, sobre todo, por la crisis de liquidez que vive en la actualidad el mercado financiero internacional.
Si el Banco de España no hubiera iniciado su programa de ventas de oro en 2005, hoy el valor de sus reservas alcanzaría los 10.098 millones de euros, frente a los 5.430 actuales (un 86% más). De este modo, habría obtenido una rentabilidad media anual del 23% sobre sus reservas, muy superior a la que puede proporcionar, por ejemplo, la renta fija estatal.
El Banco de España acaba de reconocer que por el conjunto de sus ventas de oro ha ingresado cerca de 3.500 millones de euros. Sin embargo, en caso de haber mantenido esas onzas en su balance, la revalorización de las mismas equivaldría a 4.668 millones de euros. Por ello, las ventas irresponsables de oro le han supuesto al Banco de España unas pérdidas de 1.200 millones de euros en tres años. De hecho, aún reinvirtiendo el dinero obtenido en bonos públicos (con una rentabilidad anual del 4%), las pérdidas ascenderían a 1.003 millones de euros.
Por consiguiente, las operaciones de venta de oro del Banco de España no sólo han debilitado el sistema financiero español (al sustituir un activo sólido –el oro- por otro que pierde valor mes tras mes –dinero fiduciario-), sino que incluso desde el punto de vista de la estricta rentabilidad económica, las enajenaciones han sido profundamente equivocadas.
El IJM denuncia la equivocada estrategia mantenida por el Banco de España, al desprenderse de los únicos activos que le permitirían estabilizar con eficacia las turbulencias derivadas de la crisis de liquidez y crédito internacional que vive en la actualidad el mercado financiero mundial. Sólo el oro puede dotar de suficiente estabilidad al mercado monetario: las divisas extranjeras no paran de depreciarse con respecto al metal amarillo, tal y como ya ha demostrado el IJM en anteriores estudios.
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