
Madrid, 11 de febrero de 2008. El secretario general de la OPEP, Abdullah al-Badri, advirtió el pasado viernes que podría dejar de fijar sus precios en dólares para pasarse al euro en los próximos diez años. El objetivo de este cambio sería hacer frente a la depreciación de la divisa americana que viene sufriéndose como consecuencia de las políticas monetarias expansivas de la Reserva Federal y al enorme déficit que padece el Gobierno de EEUU.
El Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana (IJM) advierte que las consecuencias de este cambio de moneda por parte del cártel del crudo serían dos. Por un lado, en caso de llevarse a cabo en la actualidad, el precio del petróleo para los EEUU se elevaría en un 50%. Por otro, y esto es mucho más relevante, la enorme cantidad de dólares que la Reserva Federal ha creado durante los últimos 30 años (tras el abandono del patrón oro de Bretton-Woods) y que eran atesorados por los productores de petróleo (petrodólares) y los Gobiernos chino e indio, serían repatriados a EEUU para adquirir bienes y activos.
La repatriación de los petrodólares tendría, a su vez, dos consecuencias. En primer lugar, generaría una enorme inflación monetaria, debido a la enorme cantidad de dólares en circulación. Mientras que, por otra parte, los tipos de interés se dispararían en la medida en que los ahorros de los países productores de petróleo (hasta ahora nominados en dólares) dejarían de ser reinvertidos en bonos del Gobierno estadounidense, con lo que su precio caería (esto es, los tipos de interés subirían).
Estos dos factores serían enormemente negativos para la ya tambaleante economía de EEUU, cuyo sistema financiero entraría en un serio riesgo de colapso total. Hasta el momento, los países productores de petróleo habían mantenido parte de su riqueza en dólares por ser una de las divisas del mundo que mejor conservaba el valor. Sin embargo, conforme la FED y el Gobierno Federal han ido envileciendo la moneda (especialmente tras las últimas rebajas de tipos de interés y el incremento del déficit presupuestario anunciado para 2009) los países productores de petróleo estudian la posibilidad de sustituir el dólar por reservas monetarias de mayor valor como el euro.
En nuestro último boletín de coyuntura económica el IJM ya advirtió dicho riesgo:
La FED no puede permitirse una caída libre en el valor del dólar, como la que parece propugnar Bernanke. Si de momento no se ha producido el repudio total y absoluto del billete verde ha sido, en buena medida, porque los productores de petróleo siguen aceptando el dólar para cobrar por sus exportaciones y porque los chinos atesoran o reinvierten en bonos norteamericanos los dólares que consiguen merced a su enorme superávit comercial (...) Si los productores de petróleo rechazan el dólar o los chinos dejan de adquirir bonos con tipos reales negativos EEUU sufrirá una rampante inflación y tipos de interés elevados antes del repudio total de su moneda.
Por desgracia, Bernanke no ha revertido su política de tipos, con lo que el hundimiento del dólar sigue su curso. Ante esta situación el IJM considera que deben adoptarse dos medidas imprescindibles, una con carácter urgente y otra a medio largo plazo:
En caso contrario, la expansión crediticia seguirá su curso y el dólar seguirá depreciándose. Desde que el presidente Nixon decidiera romper con Bretton-Woods, hace casi 40 años, la moneda de EEUU ya ha perdido el 97% de su valor con respecto al oro. Por ello, el IJM afirma que permanecer en un sistema de dinero fiduciario de curso forzoso es una receta asegurada hacia el rechazo total de la moneda.
Comunicación: comunicacion@juandemariana.org
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