
Madrid, 19 de mayo de 2008. Junto a la burbuja inmobiliaria que padece España se ha producido simultáneamente un enorme crecimiento del crédito destinado a financiar todas estas nuevas operaciones.
El Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana (OCE) muestra en un informe hecho público hoy la exposición real de los bancos y cajas de ahorros en España al sector del ladrillo y su evolución a lo largo de los últimos años.
Así, el informe señala que en tan sólo quince años el crédito total al sector de la construcción se ha multiplicado por más de doce, desde 88.500 millones de euros a 1,07 billones. Las tasas de crecimiento de los créditos a la construcción se sitúan sistemáticamente por encima del 10% a partir de 1997, llegando, incluso, a superar el 20% en 2005 y 2006.
Dentro de las entidades de crédito, las cajas de ahorros son las que más créditos han extendido al sector de la construcción, seguidos por los bancos y, finalmente, las cooperativas de crédito.
Si a finales de 1992 el crédito a la construcción apenas representaba el 35% de todo el crédito a los agentes económicos residentes, en 2007 superó el 60%. Dicho de otro modo, seis de cada diez unidades del crédito bancario nacional se dieron a dicho sector.
Las cajas de ahorros son las entidades que más han concentrado sus créditos en la construcción: más del 70% de todos sus créditos a sectores residentes se encuentran en el ladrillo. Los bancos, por el contrario, si bien han incrementado mucho su exposición, siguen situándose 20 puntos por debajo de las cajas.
Así, el OCE constata que las cajas de ahorros tienen una importante carencia de capital para hacer frente a un eventual incremento de la morosidad y de los impagados. El crédito a la construcción es más de siete veces superior que su capital, lo que las coloca en una posición financiera muy frágil ante la crisis económica. Ligeramente mejor es el estado de los bancos, ya que el crédito a la construcción es sólo cuatro veces su capital.
A la luz de estos datos queda clara la elevada concentración de riesgos en la que han incurrido las entidades de crédito españolas gracias a los bajos tipos de interés y a la consecuente burbuja inmobiliaria. La mayor parte de los créditos y del activo de cajas y bancas se encuentra en este sector sin que, en contrapartida, exista un incremento suficiente de los fondos propios como para compensar el riesgo.
Por último, conviene remarcar el claro deterioro de la situación financiera de los bancos españoles pese a la supervisión y el control del Banco de España. Hasta el 93, por ejemplo, los bancos disponían de 1,11 euros de capital por cada euro de préstamos a la construcción que tenían concedidos, hoy sólo disponen de 26 céntimos. Del mismo modo, las cajas han pasado de disponer de 33 céntimos por euro de crédito a sólo 14.
Esta concentración supone una auténtica bomba de relojería para la estabilidad del sistema financiero español. Este mismo miércoles se ha sabido que la actividad del sector cayó un 10,1% con respecto al año anterior, según Eurostat. Se trata del mayor retroceso de toda la UE y da una idea del peligroso estado de salud del sector.
Por ello, el Instituto Juan de Mariana aboga por llevar a cabo una intensa rebaja fiscal financiada con reducciones del elevado gasto público para que los créditos bancarios vayan repagándose con seguridad y así evitar una desastrosa contracción crediticia.
También debe evitarse una fuerte caída en los precios de la vivienda que hunda el valor de los colaterales de los créditos bancarios. La medida más inmediata para ello es detener la construcción de vivienda de protección oficial (VPO), que sólo tiende a incrementar la oferta en un mercado ya saturado.
Por último, nuestro sistema financiero y monetario debe ser sometido a una profunda reforma que evite la repetición de burbujas financieras como la actual. En este sentido, hay que replantearse la existencia misma de un organismo supervisor como el Banco de España, que no sólo ha sido incapaz de frenar el ritmo de expansión crediticia sino que él mismo lo ha promovido a través del Sistema Europeo de Bancos Centrales y sus continuas y artificiales rebajas de tipos y que podría ser sustituido por un sistema libre de emisión de dinero por parte de los bancos.
Comunicación: comunicacion@juandemariana.org
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