
Madrid, 27 de diciembre de 2010. – El estudio comparado de fiscalidad del Instituto Juan de Mariana, ‘La falacia de los impuestos bajos en España’, desmonta los argumentos empleados por el Gobierno para justificar nuevas subidas impositivas. El pasado 15 de agosto, el ministro José Blanco aseguró que los impuestos españoles son "muy bajos" y que hay que buscar fórmulas para "homologarlos" a la media europea. Las fórmulas serían claras: más subidas impositivas.
Sin embargo, una de las principales conclusiones que se desprende del citado informe es que el Ejecutivo crea un manto de confusión en la opinión pública al emplear el índice de presión fiscal como sinónimo de fiscalidad baja, ocultando que los tipos de gravamen soportados por los españoles son tan altos, si no mayores, que los de los países con mayor presión fiscal. De hecho, si se tiene en cuenta la baja recaudación derivada del paro y de la baja productividad, los contribuyentes españoles realizan un esfuerzo desproporcionado para los servicios y prestaciones que reciben.
Entre las principales conclusiones del informe, se destaca que:
1. La presión fiscal no es un indicador válido para afirmar que el nivel impositivo es alto o bajo
Al hacer uso del dato de la presión fiscal, que no es más que la relación entre la recaudación tributaria y el PIB, los defensores de nuevas subidas impositivas provocan confusión al mezclar recaudación fiscal baja (debida al elevado paro y la escasa productividad) con una inexistente baja imposición.
Dichos analistas no yerran en detectar que la presión fiscal se ha desplomado desde que arrancara la feroz crisis económica en España. Pero desatinan en dar con los porqués. Como se muestra en el estudio, no son reducidos unos tipos impositivos que, de hecho, no han hecho más que crecer en el último año y medio. La realidad es que la vertiginosa caída de la actividad económica y del empleo ha hecho derrumbarse los ingresos tributarios, en especial, el IVA y el Impuesto de Sociedades.
En su lugar, el Gobierno debería buscar al culpable del azote de sus arcas y el creciente déficit público en su propia incapacidad para desarrollar una legislación con la que se genere riqueza en España –y, por ende, ingresos tributarios–, y que, sobre todo, contribuya a "homologarnos" al resto de Europa en niveles de empleo y productividad. No debe olvidarse que nuestra tasa de paro duplica a la del resto de países de la OCDE (en medio de una crisis económica generalizada y global).
Justificar nuevas subidas de tipos impositivos echando mano de esta argumentación sobre presión fiscal equivaldría a afirmar, en clave local, que en España deben elevarse los impuestos en las zonas más deprimidas porque allí la recaudación y la presión fiscal son relativamente más bajas. Esta lógica nos conduciría al despropósito de abogar por endurecer los tipos impositivos para los habitantes de regiones como Andalucía o Extremadura.
2. Los impuestos en España no son bajos, sino similares o incluso más altos que la media europea
Aun no siendo seguro que una subida de impuestos fuera a redundar en una subida de la recaudación fiscal, siendo especialmente contraindicada –incluso siguiendo el recetario keynesiano– en medio de una agudísima crisis económica, lo cierto es que un análisis comparado mínimamente riguroso demuestra que los impuestos en España no son inferiores a la media europea.
La carga fiscal sobre las pequeñas y medianas empresas –incluyendo los costes administrativos derivados del pago de impuestos– muestra que la tesis del Gobierno de que los españoles pagan pocos impuestos es insostenible. Ésta es muy superior a la que soportan las competidoras de los países de su entorno, teniendo una incidencia muy significativa en esta divergencia las cotizaciones sociales. Así, las cotizaciones sociales son más de 11 puntos superiores a la media de la OCDE, mientras que las tasas impositivas superan a la media en casi dos puntos porcentuales.
Cargas impositivas sobre una PYME media en 2009

Fuente: Doing Business 2011.
Tampoco aparece una supuesta fiscalidad baja en los tipos impositivos sobre la renta para niveles homogéneos de renta. En el siguiente cuadro se aprecia, por ejemplo, que España tiene tipos superiores a Francia y muy similares a Alemania para rentas superiores a 50.000€.
Tipo marginal (%) según nivel de renta, 2010

Fuente: Elaboración propia a partir de diversas fuentes: Comisión Europea: "Taxation Trends in the European Union 2010" y Worldwide-Tax.com.
Otro ejemplo de la alta fiscalidad que padecen los españoles la hallamos en los tipos implícitos al capital. El siguiente cuadro ilustra que, de los cinco países de la muestra, España sólo es superada en este rubro por Francia, quedando Alemania, Suecia o Irlanda sobradamente por debajo.
Comparación de los principales indicadores de los impuestos sobre el capital 2008

Fuente: Comisión Europea. "Taxation Trends in the European Union 2010".
3. La presión fiscal no refleja el esfuerzo fiscal de los ciudadanos
El informe se hace eco de la evolución de otro indicador fiscal obviado por el Gobierno, el esfuerzo fiscal. La medida del esfuerzo fiscal pone en relación la presión fiscal con la renta media en una región. Así, para dos países con igual presión fiscal, lógicamente, es más gravosa la carga impositiva que deben soportar aquellos ciudadanos con menores ingresos medios.
Esfuerzo Fiscal (índice de Frank) = Presión Fiscal / PIB per cápita
Los españoles realizan un esfuerzo fiscal superior a la media de los ciudadanos de la Unión Europea y por encima, por ejemplo, de los alemanes, daneses, británicos, noruegos o suecos, como se desprende del siguiente gráfico.
Esfuerzo Fiscal para 2008

Fuente: Elaboración propia a partir de fuentes de Eurostat.
A la luz de los datos del informe, resulta inaudito que el Ejecutivo se dedique a culpar de no hacer el suficiente esfuerzo a aquellos que ya están soportando una carga fiscal extenuante. Debido al fuerte desempleo, cada vez hay una menor base de cotizantes a los que gravar. Así pues, la escasa recaudación tributaria hace imposible aliviar la endeblez de las cuentas públicas y producir unos servicios públicos homologables en calidad y cantidad a los de los países que el Gobierno toma como referencia. Por todo ello, todo ese esfuerzo fiscal ni siquiera reporta beneficios apreciables para la ciudadanía española.
Lo que necesita España no son impuestos todavía más altos, sino más empleo, más empresarios e inversores y más productividad que proporcionen alivio a la recaudación para volver cuanto antes al equilibrio presupuestario que no debió abandonarse. Es más, tendría gran impacto para que el país saliera a flote que se redujera la losa impositiva que lastra a empresas y familias en la medida de lo posible. Con el objetivo de permitir la generación de empleo y mejorar la productividad, el Gobierno haría bien en llevar a cabo una profunda reforma laboral que flexibilice este mercado, suprimir las pesadas cargas burocráticas y administrativas para la creación de empresas o desarrollar una política de energía barata.
La falacia de los impuestos bajos en España
Contacto:
Comunicación: comunicacion@juandemariana.org
El Instituto Juan de Mariana es una institución independiente dedicada a la investigación de los asuntos públicos. Con el fin de mantener una independencia plena, el Instituto no acepta subvenciones o ayudas de ningún gobierno o partido político. Su objetivo es convertirse en un punto de referencia en el debate de las ideas y de las políticas públicas con la vista puesta en una sociedad libre. Para conseguirlo nos proponemos estudiar y difundir la naturaleza del mercado. El nombre del Instituto proviene del más prominente pensador de la Escuela de Salamanca, encarcelado a principios del siglo XVII por su oposición a Felipe III.
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