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Repercusión en prensa

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28/11/2007 - Expansión

Hartos de la 'ecodictadura'

El impacto mediático del cambio climático y las continuas recomendaciones de los expertos para ser un buen ciudadano ecológico están provocando en muchos el efecto contrario, la ya denominada ‘ecofatiga’. 
La última noticia extravagante relacionada con el asunto ha sido la determinación de un matrimonio de Nueva York de vivir durante todo un año sin usar papel higiénico. El cambio climático está provocando una modificación en los patrones de conducta, eso es evidente. Pero lo que para muchos –como para la pareja de Nueva York– es un grave problema de la Humanidad –sin ir más lejos, un nuevo informe de la ONU advirtió ayer de que el calentamiento global podría desencadenar reveses sin precedentes en el desarrollo humano–, para una minoría comienza a ser un martirio.

El impacto mediático diario y las insistentes recomendaciones de las organizaciones ecologistas han provocado en algunos el efecto contrario: ecofatiga, como lo denomina la consultora estadounidense de tendencias Trendwatching. "Los ciudadanos están hartos de que les digan qué tienen y qué no tienen que hacer. Ya no saben cómo deben actuar", asegura la compañía.

La columnista de la revista Time Lisa Takeuchi Cullen escribía recientemente: "Me estoy volviendo cada vez más ecoansiosa. Cada día tengo la sensación de oír nuevas formas para ser ecológica; los trabajadores de la compañía Portland van en bicicleta a trabajar. Irlanda ha establecido un impuesto sobre las bolsas de plástico. El actor David Duchovny asegura que recicla, utiliza energía solar y conduce un coche eléctrico, y ahora cada vez que compro una botella pequeña de agua creo escuchar la sintonía de Expediente X al abrirla. La conciencia medioambiental ya no es una elección vital, se ha convertido en un imperativo moral".

Takeuchi Cullen no es la única. En Holanda, un grupo de ecofatigados puso en marcha el año pasado una campaña en favor de la playa de Ymuiden, rodeada por fábricas y muy criticada en los últimos tiempos. Desde entonces, se ha triplicado el número de visitantes y ha disminuido a la mitad los que acudían a las playas más ecológicas del país, las de Schiermonnikoog. La compañía Porsche también ha sufrido la saturación de los consumidores: tras anunciar el lanzamiento de una versión híbrida del Porsche Cayenne, recibió miles de peticiones de clientes pidiendo su retirada. Incluso se creó una página web en contra del nuevo automóvil ecológico (therealcayenne.net, ya cerrada por motivos legales) que recibió más de 300.000 visitas en su primer día.

En España, no existen datos sobre el número de rebeldes ecológicos pero, según afirma Francisco Capella, director del Área de Ciencia del Instituto Juan de Mariana, "en las encuestas aparecemos como el país con mayor conciencia ecológica de Europa, pero a la hora de la verdad nadie actúa". En su opinión, "la gente está cansada de que le repitan siempre lo mismo sin argumentos sólidos, en algunos casos sólo como mera propaganda. Cuando estás asfixiado con otras cosas (la hipoteca, los créditos...) y te insisten con que el problema más grave de la Humanidad es el cambio climático, te irrita. Lo que no quiere decir que no sea importante, sino que no se está comunicando bien".

Problemas psicológicos
El cambio climático también puede acarrear problemas de salud. Y no sólo por la contaminación del medio ambiente o el aumento de las temperaturas. La ecoansiedad es un trastorno que puede diagnosticarse clínicamente. En Estados Unidos, el número de consultas por esta causa ha aumentado un 10% en los últimos dos años. Y aunque el término no es nuevo –según la web WordSpy, experta en etimología, fue acuñado en 1990 por un periodista de The Washington Post–, ahora parece estar generalizándose.

Antonio Cano, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, asegura que "éste no es un problema nuevo. Siempre ha habido personas obsesionadas por el medio ambiente. Pero es evidente que el bombardeo mediático y científico provoca el aumento de casos y agrava los ya existentes".

Las organizaciones ecologistas publican a diario informes sobre el avance del calentamiento global y la responsabilidad de la sociedad para frenarlo. Instrucciones infinitas para ser un ciudadano verde: no dejar la luz encendida ni el grifo abierto ni utilizar el coche ni comprar tetra-bricks ni viajar en avión ni utilizar papel higiénico...

Según Juan Carlos del Olmo, secretario general de Adena, el problema es la confusión del ciudadano ante la avalancha de información que le llega. "Es normal que ante un fenómeno tan grave haya esta abundancia de información, pero a veces esto conduce a la inacción de la gente en vez de a la acción. A nosotros, como organización ecologista, lo que nos preocupa es no mandar muchos mensajes que puedan parecer contradictorios, para que la gente actúe en pequeñas cosas, sin extremos". Y es que quizá no sea necesario prescindir del papel higiénico...

Los diez mandamientos ecológicos
· Usar luz solar siempre que sea posible; en su defecto, bombillas de bajo consumo.
· Apagar las luces al salir de casa o de la oficina y no encender las que no se estén utilizando.
· No abusar de la calefacción ni del aire acondicionado. Instalar toldos y persianas para una climatización natural.
· No dejar el grifo abierto al fregar o lavarse los dientes y ducharse en vez de bañarse.
· Regar las plantas durante las horas de calor menos intenso para no malgastar agua.
· Al poner la lavadora o el lavavajillas ajustar al máximo la capacidad y con programas de baja temperatura.
· Utilizar el transporte público para los desplazamientos siempre que se pueda.
· Si de verdad es necesario el coche, coordinarse con familiares o amigos para ir juntos.
· Apagar el ordenador durante la comida y al final de la jornada. Utilizar equipos de bajo consumo.
· Reciclar y reutilizar el papel. Reutilizar las caras blancas de los documentos impresos.


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