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Prensa

08/05/2006 - Correo Farmacéutico

Un estudio insta a la publicidad directa por "razones sanitarias"

En el largo debate sobre la conveniencia o no de permitir en la UE la información y la publicidad directa al paciente (DTC por sus siglas en inglés), al que finalmente no abrió la puerta la nueva legislación farmacéutica europea, hay nuevos argumentos que avivan la discusión, en este caso en defensa del derecho del paciente a estar informado.
V. V.

El Instituto Juan de Mariana, institución independiente dedicada al estudio de asuntos públicos, ha difundido un informe en el que demanda, por razones de salud pública, el derecho del paciente a recibir información terapéutica y pone en entredicho los argumentos que han justificado la prohibición de la información y la DTC en fármacos de prescripción.

"Al impedir que las farmacéuticas hagan llegar a los ciudadanos la información relativa a las propiedades de sus medicamentos, los gobiernos se están arrogando unos poderes que traspasan sus legítimas competencias. El argumento de información sesgada no puede seguir sirviendo de coartada", según el estudio.

Los autores critican que en la actualidad lo que están impidiendo los legisladores europeos "no es la publicidad engañosa sino toda la publicidad y, más aún, cualquier forma de información al paciente por los fabricantes".

Con esta prohibición, añaden, "los gobiernos están contribuyendo a mantener desinformados a los consumidores, impidiéndoles tomar decisiones responsables que afectan tanto a su salud como a su participación en asuntos de trascendencia de la vida pública".

Y subrayan que "los ciudadanos tienen derecho a conocer qué tratamiento es el más indicado para prevenir una enfermedad, limitar su agravamiento o sanarlo una vez esté diagnosticado, independientemente de su coste".

El análisis considera que es "falso que si se permitiera la DTC la industria se vería obligada a incrementar el precio del medicamento, lo que repercutiría en los gastos sanitarios". Por contra, exponen que con la publicidad se acorta el plazo de recuperación de la inversión y se disminuyen los costes financieros de la misma, lo que permite que el precio caiga.

Entre las conclusiones también señala que "la relación médico-paciente no tiene por qué debilitarse ni distorsionarse, ni tampoco la lógica prescripción de fármacos, por la introducción de la publicidad".

El cambio en esta relación sería el lógico de la era de la información. El entorno regulatorio europeo, más allá de no permitir la promoción e información al paciente, al caracterizarse por el largo proceso de comercialización y los controles de precio, está contribuyendo a la deslocalización de las farmacéuticas hacia Estados Unidos, añaden los autores.

El derecho de los pacientes a ser informados por la industria "tendría claros efectos positivos sobre la salud pública, incrementaría el ritmo de aparición de nuevos fármacos, contribuiría a detener la reducción de inversiones en España y Europa, ayudaría a frenar la fuga de cerebros y devolvería al paciente la libertad que implica la posibilidad de tomar decisiones responsables", indican.

Muchas más prescripciones

En el debate sobre la información directa de la industria no faltan argumentos en contra. Un informe académico de Nueva Zelanda, único país de la OCDE junto con Estados Unidos que la permite, exponía que entre 1999 y 2000 el número de prescripciones de los 50 medicamentos más anunciados aumentó seis veces más que la del resto de fármacos en Estados Unidos.

El trabajo lamentaba que la DTC no ofrece una información objetiva sobre riesgos, beneficios y distintas opciones de tratamiento que ayude a los pacientes a tomar decisiones médicas. La patronal norteamericana de la industria innovadora se defendía indicando que la DTC no se realiza en detrimento de la inversión en I+D y refuerza el cumplimiento en un 12 por ciento de los pacientes.


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