
Desde su punto de vista, la intervención gubernamental en las normas de contabilidad ha minado la responsabilidad de los agentes económicos quienes consideran que todo lo que no está expresamente prohibido, está permitido. Asimismo, considera que, a diferencia de Enron y Arthur Andersen, la SEC, siendo igualmente responsable, no quebró, sino que vio sus poderes ampliados.
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