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2016: El mundo va a mejor

Nunca verás el arco iris si miras hacia abajo (Charles Chaplin)

El pesimismo vende, y el catastrofismo aún más. No es desde luego ésta ninguna noticia nueva, pero casi no hay territorio de análisis que no esté vedado a la plaga de conclusiones que podrían resumirse en ‘todo tiempo pasado fue mejor’. La nostalgia, el pasado, el recelo o miedo al futuro o lo que estará por llegar ha hecho verdaderos estragos en el análisis social por el simple hecho de negar la realidad. Y es que ésta, por suerte, es muy distinta a la que los agoreros pretenden hacer creer.

En este sentido resulta refrescante, y esperanzador, encontrarse artículos como el que El País publicó el pasado 30 de diciembre en el que se afirmaba que:

Los datos señalan que la humanidad está en la mejor situación de su historia y, sin embargo, la mayoría cree que el mundo empeora. […]

No significa esto —vaya por delante— que el mundo sea un lugar perfecto. Ni siquiera un buen lugar. Padecemos injusticias, guerras, hambre y violencia. […]

Pero de todos los escenarios globales que hemos conocido (no imaginado o deseado, sino conocido) este es el mejor.

En la línea que también menciona El País, siguiendo los análisis de Johan Norberg podemos concluir que en el tiempo que estés leyendo estas líneas varias personas habrán salido de la pobreza. Ante datos como éste los agoreros de turno empuñan la bandera de la desigualdad. Pero la igualdad absoluta está en tiempos remotos cuando el 95% o más de la humanidad vivía en un estado que hoy diríamos de indigencia (aparte de que podría discutirse mucho de qué tipo de igualdad hablar: de renta, de consumo, de patrimonio…). Con todo y con esto, es más que cuestionable la creencia de que la desigualdad aumenta.

Lo que no es discutible es que desde 1990 más de mil millones de personas en el mundo han salido de la pobreza, pudiendo afirmarse por primera vez en la historia que menos del 10% de la población mundial vive en la pobreza. Lo cual tiene dimensiones aún mayores si tenemos en cuenta que la población mundial no mengua sino crece. Ya la revolución industrial a lo largo de los dos siglos pasados redujo la desigualdad en esperanza de vida.

Las muertes por malaria han caído un 60% en pocos más de una década, un 45% en el caso del SIDA y la mortalidad infantil se ha reducido a la mitad en 25 años. En 2016, Taiwán fue el primer país asiático que legalizó los matrimonios de personas del mismo sexo y Tanzania prohibió el matrimonio con niños.

¿Podríamos estar aún mejor? Sin duda, si hubiera más libertad económica en todo el mundo como concluye el análisis del Copenhagen Consensus Center. Lo cual no puede dejarnos perder de vista que indicadores como el trabajo infantil, los niveles de pobreza, la parte de renta que se necesita dedicar a comida, niveles de alfabetización, grado de tolerancia y aceptación de libertades civiles o incluso los niveles de homicidio y violencia tanto en Europa como en Estados Unidos muestran un presente y futuro mucho más halagüeño que antaño. A pesar de todos los titulares sobre el terrorismo, un europeo medio tiene 10 veces más probabilidad de morir cayéndose de una escalera que en cualquier tipo de ataque o agresión terrorista. También Steven Pinker nos muestra gráficamente estas realidades.

Debemos por tanto celebrar el progreso que hemos hecho y cómo la humanidad ha mejorado económica y socialmente en los últimos siglos, décadas y años. Y debemos trabajar para que ese progreso continúe y siga creciendo. De nosotros, de quién si no, depende.

Comentarios

Miguel Ángel

Enhorabuena Adolfo por la entrada, porque responde a una falacia muy extendida.
A mí el primero que me he hizo ver que el mundo mejora fue Bjorn Lomborg en el capítulo I de su libro "El Ecologista Escéptico", hace ya 15 años.
https://es.wikipedia.org/wiki/El_ecologista_esc%C3%A9ptico
Precisamente el índice y ese primer capítulo, están disponibles on line en la Biblioteca del Congreso de EE. UU.
http://catdir.loc.gov/catdir/samples/cam031/00068915.pdf
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