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70 años de 'La acción humana'

Setenta años se han cumplido de la publicación de La acción humana, el tratado de economía de Ludwig von Mises. La gran obra del economista austríaco no ha pasado por lo que debía ser su ciclo natural: hacer algunas aportaciones, los estudiosos del momento toman nota, rechazando unas y quedándose con otras, y con el tiempo se queda para alimentar las bibliotecas y los libreros de viejo, y como materia de estudio de los historiadores de las ideas.

Por el contrario, La acción humana se sigue publicando. En español va por la duodécima edición, que es del año 2018, y ha sido traducida al italiano, francés, chino y otros ocho idiomas. Y en inglés se sigue publicando, en todos los formatos. Hay una edición crítica por sólo 20 dólares. En Google Scholar hay 1.430 referencias a Mises sólo en 2019; a Keynes en lo que va de año hay 3.210, para hacernos una idea. Su obra, que va mucho más allá de su magnum opus, sigue siendo un paso necesario para los investigadores.

La introducción a la edición crítica dice: “Ni siquiera de los hitos en la historia del pensamiento económico como La riqueza de las naciones de Adam Smith, los Principios de Marshall, El Capital de Marx o la Teoría general de Keynes se puede decir que tengan una significación tan duradera y que encarnen un poder persuasivo tal que los estudiantes e investigadores se imbuyan en la forma de pensar del autor”, como sí ocurre con La acción humana.

Quien no haya leído la obra y no sepa de su calibre intelectual, se podrá ayudar de las palabras que le dedicó su discípulo Friedrich A. Hayek a la primera versión del libro, publicada en alemán en 1940:

“Parece haber una profundidad de visión y una amplitud intelectual en todo el libro que se parece mucho más a la de un filósofo del siglo XVIII que a la de un especialista moderno. Y, sin embargo, o tal vez por esto, uno tiene la sensación de acercarse más a la realidad mucho y va constantemente de la discusión de las cuestiones técnicas a la consideración de los grandes problemas de nuestro tiempo (…) Abarca desde los problemas filosóficos más generales planteados por todo estudio científico de la acción humana hasta los principales problemas de política económica de nuestro tiempo”.

Ese es el puesto de La acción humana, el de una obra de filosofía. Mises mira la sociedad desde la persona. Se pone en la posición, en la que estamos todos, de un ser humano que actúa. Estudia cada elemento esencial, no contingente, de ese actuar. Y con ello crea un apero de herramientas de análisis que, utilizado con una lógica pulcra y metódica, va aplicando a las realidades típicas a las que se enfrenta el hombre, en su permanente búsqueda por satisfacer sus necesidades. Especialmente en compañía y con la colaboración de otras personas. Y de este modo construye una de las creaciones más poderosas fruto del esfuerzo humano para entender la vida en sociedad. No otra cosa es La acción humana.

Como tratado de economía, el libro contiene numerosas aportaciones de gran importancia, además del esfuerzo de reconstruir la mejor teoría del momento desde el punto de vista de la acción del hombre. Valga como ejemplo el modo en que el autor (ya lo había hecho en su obra Socialismo) recoge la ley de ventajas comparativas de David Ricardo y lo convierte en la ley de asociación, que es clave para entender nada menos que por qué para cada individuo resulta conveniente, cuando no necesario desde el punto de vista de su supervivencia, participar en la colaboración por medio del intercambio que se da en el mercado. También desarrolló su teoría del capital, y su teoría monetaria, y las combinó para describir una teoría del ciclo que, hasta cierto punto, sigue siendo relevante. Vuelve a precisar qué es el cálculo económico y su función en una sociedad amplia, y las consecuencias de cercenarlo por la aplicación del socialismo o del intervencionismo. Expuso las funciones económicas básicas de la acción (trabajador, ahorrador-capitalista y empresario), más alguna contribución más, como la explicación de la necesidad de que los rendimientos de la tierra sean decrecientes con las sucesivas adiciones de trabajo, o la que probablemente sea la primera exposición de la llamada curva de Laffer, entre otras.

No menos importante es el hecho de que la obra de Mises haya creado un feraz terreno para el cultivo de las ciencias sociales, que otros han aprovechado, como demuestra el hecho de que se le siga citando con frecuencia. Su obra tiene una posición de cumbre dentro de la escuela creada por Carl Menger; tan imbuida está en esa escuela que, algo extraño para un tratado de Economía, no incluye una explicación de cómo se forman los precios; remite a Capital e Interés, de Eugen von Böhm-Bawerk.

Ese carácter cumbre de la obra de Mises también se ha visto en las obras posteriores dentro de la Escuela Austríaca. Ninguna ha logrado igualarla a un tiempo en ambición y contribuciones a las ciencias sociales. La obra que más se le acerca es Hombre, Economía y Estado, de Murrray N. Rothbard, que sí incluye una teoría de los precios, precisa la formación de los precios de los factores, y supera a Mises en algunas cuestiones, como la concepción del monopolio y la competencia. Capitalism, de George Reisman es un libro inusual e innecesariamente largo, y sobre todo inficionado por los autores clásicos y su concepción objetiva del coste. Más allá de Jesús Huerta de Soto, no sé de otro autor que haya asumido el empeño por reconstruir de nuevo la ciencia económica, o las ciencias sociales, desde la acción del hombre.

A mi modo de ver, uno de los caminos que podría seguirse es escribir una obra que se plantee la creación y evolución de las instituciones propias del capitalismo, y sobre todo la propiedad privada y el dinero, y cuente para ello con la obra de Friedrich A. Hayek. Y que incorpore las recientes contribuciones de la ciencia económica. Pero, aunque llegue esa obra, seguiremos leyendo con provecho La acción humana de Ludwig von Mises.