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Despertar

Ninguna especie animal tiene su supervivencia garantizada; sus miembros deben salir periódicamente de su guarida para enfrentarse a un mundo terriblemente hostil, so pena de perecer. Incluso la vida de quienes se quedan a cubierto pende de un finísimo hilo: de la solidaridad y de la pericia -de la suerte, al fin y al cabo- de quienes tienen que volver.

Para el hombre, sin embargo, acumular días había dejado de ser un logro del que congratularse, al menos en amplias zonas del planeta; actuábamos como si la vida fuese un derecho garantizado, y la muerte, una circunstancia cruel -y absurda- que no iba con nosotros. Las ciudades -sus murallas- en el más amplio sentido cambiaron nuestra forma de pensar, brindándonos una aparente invulnerabilidad, infalible, delirante e irreal.

De todos los sueños uno despierta. Aún somnolientos, descubrimos que los peligros siguen siendo -como siempre- infinitos, imprevistos e invisibles la mayor parte de las veces; las ciudades, que antaño fueron nuestro escudo, son ahora nuestro foco de aprensión; el riesgo de permanecer cada mañana en el confort de la cueva es un lujo que no podemos permitirnos y la muerte, por mucho que la televisión quiera ocultarla, es algo inseparable que camina con nosotros.

Cuando permanecíamos acurrucados, mecidos por un letargo tan fantástico, la forma de vivir poco importaba, mientras nadie nos sacase del sopor dulce y tranquilo. La sacudida, sin embargo, ha sido demasiado brusca; oceánico el vacío descubierto, de pronto, a nuestros pies; terribles el asombro, el estupor y la inquietud que galvanizan, poco a poco, nuestro espíritu. Hemos vuelto a sabernos humanos, pero después de habernos creído dioses. Ese recuerdo -aunque soñado y falso- reverberará, espero, largo tiempo en nuestra mente, y su añoranza movilizará a muchos que prefieren malvivir a ser esclavos.

Comentarios

Guillem de Varoich

"El sueño de la razón produce monstruos".
No solo Goya, también Hayek (en Camino de servidumbre, siguiendo a Tocqueville y Lord Acton) nos avisó del peligro de esa creencia tonta que nos posee y que nos sugiere que la mediación y protección del Estado sería el único modo racional de enfrentar los peligros y carencias.

La humanidad lleva milenios sobreviviendo a todo tipo de carencias y peligros, pues vivir es necesitar...

“La pregunta ¿y entonces qué hacemos? está en el origen de casi todo autoritarismo y es porque en la humanidad está muy impreso el mito de que la incertidumbre es resuelta mediante un todopoderoso al cual apelar. Así que es tan último recurso en sus cabezas que quitar al todopoderoso del medio parece ser la creación en sí misma de la incertidumbre. Pero NO, está ahí, antes y después de la llegada del comisario.
Ninguna otra pregunta indica más cómo el Estado, que es en definitiva el decreto, la ley, la orden, ocupan el lugar de un dios.” (dice y escribe José Benegas)

El paternalismo no es un método de protección sino de sometimiento. Esa creencia tonta de que todos los problemas que tenemos en la vida, aquellas cosas que nos faltan, te la va a resolver la autoridad (o los Decretos-leyes) nos hace vicarios, y a la vez, reproductores, del autoritarismo. Y no está justificada, pues supondría que existe algo así como conocimiento perfecto o superior en manos de los gobernantes y sus asesores o expertos (creencia que aunque hoy parece enormemente extendida, en tiempos de “normalidad clásica” solo alguien muy perturbado podría mantener).

El artículo “El uso del conocimiento en la sociedad” de Hayek, y sobre todo el libro profesor Huerta de Soto “Socialismo, cálculo económico y función empresarial” han desmontado ese mito (y es igualmente aplicable también para el caso de que tuviéramos que afrontar una amenaza o una epidemia de origen desconocido). El conocimiento surge desde procesos descentralizados, con libertad de propuesta frente a la incertidumbre y lo desconocido, y alrededor de instituciones espontáneas, sin coacción. La coacción “mata” la misma posibilidad de emergencia del conocimiento (salvo vistos como ratas de laboratorio y objetos de experimentación).

Referencias:
(a) José Benegas: Intensa entrevista de Jaime Bayly: https://www.youtube.com/watch?v=x0Yz9dqk0f0
“Hayek y el coronavirus”: https://www.infobae.com/opinion/2020/05/10/hayek-y-el-coronavirus/
“Proteger es enjaular” https://www.infobae.com/opinion/2020/04/17/proteger-es-enjaular/

(b1) Luis Alfonso Herrera “La neolengua del poder en Venezuela” (y en España): https://www.youtube.com/watch?v=yqat30uwVlg (newmedia UFM, L. Figueroa)
(b2) Victor Klemperer (1946): "LTI, cuaderno de un filólogo"

Encuentro muy bien escrito el artículo de Jaime Juárez.

Anónimo

De un poeta liberal:

"Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño."

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Gracias, señor Juárez.

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