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Doing Business 2010

Durante el presente año ha vuelto a publicarse Doing Business, la clasificación elaborada por el Grupo Banco Mundial que mide el grado de dificultad que presenta cada país para realizar negocios en él. En la misma se miden una serie de parámetros, como la facilidad para iniciar un negocio, comerciar con el exterior, obtener permisos de construcción, créditos, el nivel impositivo, la seguridad jurídica del derecho de propiedad, etc. Posteriormente se ordenan todos los países del mundo de tal forma que en primer lugar aparezca aquél país donde resulta más fácil y seguro realizar negocios.

Desgraciadamente en la edición de este año, los datos arrojados no han sido muy favorables para España, ya que, según este estudio, se pasa de tener la posición número 51 que detentaba en el año 2009 a la 62. Para los autores de este estudio, existen 61 países en el mundo en los que, en el año 2010, resulta más sencillo emprender algún tipo de actividad empresarial.

Indudablemente, como sucede en prácticamente cualquier estudio de estas características, determinados aspectos medidos por este estudio pueden llegar a valores cuestionables, como si, por ejemplo, realmente son necesarios 47 días de media para cumplir con todos los trámites necesarios para abrir un negocio. Dependiendo de la forma jurídica con la que un emprendedor decida iniciar su actividad, y de la naturaleza de ésta, este plazo puede acortarse. Así, si se ejerce la actividad como persona física o constituyendo una sociedad limitada nueva empresa, estos plazos pueden reducirse sensiblemente, máxime si, en virtud de la llamada Ley Ómnibus, pertenece al grupo de actividades a las que se ha facilitado la obtención de una licencia de apertura. No obstante, existe otro grupo de actividades, entre las que se incluirían servicios tan importantes como la hostelería, en la que no se ha simplificado la obtención de dicha licencia y donde, dependiendo del ayuntamiento, puede tardar en otorgarse meses. De hecho, en distintas asesorías suelen comentarse algunos casos de negocios que han obtenido la licencia meses después de haber cerrado, lo que puede dar una idea del tiempo que, en algunos municipios, puede tardar en realizar este trámite.

Otro aspecto que también llama la atención es que España ocupe la posición número 93 en protección de los inversores. Si quiere favorecerse la creación de nuevas empresas y la ampliación de las existentes, resulta fundamental que los inversores puedan reclamar a sus gestores si estima que su labor no ha sido todo lo diligente que debiese o si creen que no ha protegido su interés como accionista de la empresa.

La labor fundamental en la salida de la crisis no va a provenir ni de los gobiernos ni de las administraciones públicas, sino que son los ciudadanos, con su trabajo, esfuerzo e inversión, los que van a ofrecer más y mejores servicios a menor coste. No obstante, los gobiernos sí que pueden facilitar esta labor simplificando y racionalizando las trabas burocráticas y otorgando la mayor seguridad jurídica posible a las inversiones realizadas.

Incluso en entornos hostiles como los actuales existen todos los días multitud de personas que se animan a emprender alguna actividad económica, muchas de ellas sin experiencia previa, por lo que tendrán que dedicar todo el tiempo posible a satisfacer sus clientes, proveedores, trabajadores, deudores, a la par que mantienen bajo control los costes de la empresa. Es por ello que los trámites burocráticos deben ser lo más simples posibles de manera que no interfieran o dificulten la normal actividad de la empresa. Así mismo, en situaciones como las actuales, en las que resulta difícil obtener financiación propia o ajena, fortalecer la seguridad jurídica de la inversión animaría a más personas a confiar sus ahorros a distintas empresas para que puedan acometer sus proyectos.