Usted está aquí

El conocimiento empresarial y el conocimiento infinito de David Deutsch

En su interesante último libro, El Comienzo del Infinito, el conocido físico y filósofo David Deutsch postula que es el conocimiento (knowledge) lo que hace que el ser humano progrese, pues es el conocimiento lo que nos permite resolver los problemas que vamos confrontando.

Para Deutsch, dicho conocimiento es infinito (open-ended knowledge) por lo que, por mucho que creamos saber, siempre estaremos al principio de todo el conocimiento que nos queda por descubrir. De hecho, y por esto, Deutsch preferiría que a lo que llamamos teorías les empezáramos a llamar misconceptions (por ejemplo, la misconception de la relatividad), porque lo único que sabemos seguro de ellas es que tarde o temprano habrá que corregirlas, y con este nombre al menos seríamos conscientes de sus limitaciones.

El punto de partida del conocimiento, siempre según Deutsch, es la creatividad de los seres humanos, que ante la aparición de problemas u observación de fenómenos, es capaz de generar conjeturas explicativas. Estas conjeturas han de ser contrastadas y si es necesario corregidas, para dar lugar a conocimiento. Este conocimiento, a su vez, permitirá identificar nuevos y “mejores” problemas, que a su vez forzarán la creación de conjeturas y pruebas, que mejoren el conocimiento. Y vuelta a empezar, pero con un estado de mejor conocimiento. Por eso, para Deutsch, el proceso de generación de conocimiento es open-ended.

Uno de los aspectos fundamentales en que insiste el autor a lo largo de toda la obra es el de los mecanismos de corrección: como sabemos que las teorías son siempre misconceptions¸ lo importante es generar buenos tests que permitan cuanto antes identificar los errores y corregirlos…aunque sea un poco. Es muy interesante al respecto la discusión que hace Deutsch sobre la capacidad de los sistemas democráticos de corregir las “conjeturas” que los políticos hacen para mejorar el bienestar de los gobernados.

Dejando aparte aspectos económicos sobre la generación del conocimiento, algo a lo que dedicaré el comentario del próximo mes, el paralelismo entre los postulados de Deutsch y la teoría del emprendimiento es realmente asombroso. Tanto, que hay momentos en que uno parece estar leyendo a Hayek, y que parece imposible que Hayek no aparezca citado ni en las referencias.

Es bastante evidente, aunque Deutsch haga esfuerzos por generalizar la concepción, que el conocimiento al que implícitamente se refiere Deutsch en la mayor parte de su obra es el científico: tenemos ejemplos de matemáticas, de computación, se nos explica la teoría de la evolución y, por supuesto, la física cuántica. Solo de forma complementaria, Deutsch dedica su atención a la política y al arte; y para nada habla de las ciencias sociales.

Y sin embargo es con el proceso empresarial con el que más rasgos tiene en común. Es más, es que el propio proceso de creación de conocimiento no es más que una instancia del proceso empresarial, que, no se olvide, es un proceso de generación de conocimiento. No en vano Israel Kirzner y Hayek hablan del Discovery Market Process.

Recordemos brevemente cómo se genera el conocimiento empresarial. Los individuos observan su entorno y anticipan oportunidades de negocio. Estas no son otra cosa que conjeturas sobre cómo se puede obtener mayor valor de determinados recursos, esto es, cómo se puede dar una mejor satisfacción a las necesidades de las personas.

Sobre estas conjeturas, realizan el cálculo económico a partir de los precios actuales de los recursos y los precios esperados tras el proceso productivo. Esta técnica les permite descartar conjeturas malas sin hacer un gran gasto de recursos, algo que también los científicos hacen con las malas teorías (según Deutsch). Si la conjetura supera el cálculo económico, entonces llega el momento de acometer la actividad, como única forma definitiva de verificar si la conjetura (ie, la oportunidad de negocio) es acertada o incorrecta.

Es el mercado la forma en que dichas conjeturas son testeadas por los emprendedores, el mecanismo corrector tan importante para Deutsch. El test es muy sencillo: si el precio obtenido permite recuperar los recursos invertidos y obtener un beneficio, entonces la conjetura era buena, y el emprendedor consigue más recursos para su actividad. En caso contrario, el mercado informa al emprendedor de que su conjetura era errónea, lo que le puede llevar a revisarla, retocarla y eventualmente descartarla.

En ambos casos, se genera conocimiento empresarial. Y este conocimiento se genera no solo en el emprendedor, acertado o fracasado, sino en todos los individuos que han participado u observado el proceso. Armados con este conocimiento empresarial, se abren nuevas posibilidades e ideas para todos los que lo han obtenido: aparecen nuevos y “mejores” problemas que resolver para seguir mejorando en la satisfacción de las necesidades de los individuos.

Y nos encontramos, como no podía ser de otra forma, en un proceso open-ended  de generación de conocimiento, en este caso empresarial, que además conlleva el progreso de la sociedad.

Pero es que la cosa no para aquí: el propio conocimiento científico, el relevante para Deutsch, no se puede ni generar, ni aplicar al progreso social, si no hay un proceso empresarial que lo lleve a cabo. En otras palabras, el conocimiento científico por sí solo no tiene valor para la sociedad: solo lo tiene en la medida en que los emprendedores sean capaces de encontrar cómo aplicarlo para mejorar la satisfacción de las necesidades. Lo que nos lleva a la inescapable conclusión de que el conocimiento de Deutsch es solo una componente, y quizá no la más importante, del conocimiento empresarial. Eso sí, ambos son infinitos.