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El fin de la hiperinflación (y II)

Retomando la temática del artículo anterior, hoy se expondrán las causas y consecuencias de las hiperinflaciones de Polonia y Alemania, y cómo consiguieron escapar de ellas.

En este artículo se tratará junto con la hiperinflación de Polonia, una de las mayores hiperinflaciones ocurridas en la historia, la hiperinflación de la República de Weimar, que es además una de las más conocidas por ser considerada el motivo principal del surgimiento del nazismo.

Polonia

El armisticio de 1918 no trajo la paz para Polonia, ya que el país continuó librando una guerra costosa con la Rusia soviética hasta el otoño de 1920. Por todo ello, Polonia quedó devastada. El nuevo Gobierno de Polonia tuvo déficits muy grandes hasta 1924, que fueron financiados por préstamos gubernamentales del Banco de Préstamos del Estado de Polonia, que el nuevo Gobierno había tomado de los alemanes. De enero 1922 a diciembre 1923, los billetes emitidos por la Oficina de Préstamo del Estado polaco se incrementaron en un factor de 523. Durante el mismo período, el índice de precios aumentó en un factor de 2402, mientras que el tipo de cambio del dólar disminuyó en un factor de 1397. Como en todas las otras inflaciones, el valor real de los billetes disminuyó a medida que las personas huían de él. El Gobierno impuso numerosos controles de cambio para tratar de contener esta tendencia sin mucho éxito.

La gran inflación o, dicho de otro modo, la enorme depreciación cambiaria, se detuvo repentinamente en enero de 1924. A diferencia de los casos de Austria y Hungría, en Polonia, la estabilización inicial se logró sin préstamos ni intervención externa, aunque más tarde, en 1927, después de que la depreciación de la moneda amenazara con reaparecer, se pidió un préstamo sustancial. Los cambios sustanciales del régimen fiscal y monetario llevados a cabo y con los que se contuvo la inflación fueron muy similares a los de Austria o Hungría.

Los dos cambios fueron un movimiento hacia un presupuesto gubernamental equilibrado y el establecimiento de un banco central independiente, al que se le prohibió otorgar préstamos no garantizados adicionales al Gobierno. En enero de 1924, el ministro de Finanzas recibió amplios poderes para efectuar reformas monetarias y fiscales. El ministro inició de inmediato el establecimiento del Banco de Polonia, que debía asumir las funciones del Banco Estatal de Préstamos de Polonia. El objetivo final fue restaurar la convertibilidad en oro. El banco estaba obligado a mantener una reserva del 30%, que consistiría en oro y otros activos extranjeros denominados en monedas estables. Más allá de esta reserva, los billetes del banco debían estar asegurados por letras de cambio privadas y plata. Se permitió un crédito máximo al Gobierno de 50 millones de zlotys. El Gobierno también se movió rápidamente para equilibrar el presupuesto.

En enero de 1924 entró en vigor una nueva unidad monetaria, el zloty de oro, con un valor de 1.8 millones de marcos de papel. Debido a ello, durante todo el año, la circulación de billetes del Banco Central solo aumentó en un factor de 3.2, y mantuvo la estabilidad relativa del nivel de precios y del tipo de cambio. Este fenómeno coincide con lo que ocurrió en Austria y Hungría y tiene una explicación similar. El aumento en la circulación de billetes durante este período fue respaldado en un 100% por el oro y divisas extranjeras.

Aunque el zloty polaco se depreció desde fines de 1925 en adelante, se consiguió estabilizar en otoño de 1926 alrededor del 72% de su nivel de enero de 1924. Al mismo tiempo, el nivel de precios domésticos se estabilizó alrededor del 50% por encima de su nivel de enero de 1924. La amenaza de la reaparición de la inflación se suele atribuir a la relajación prematura del Gobierno de los controles de cambio y la tendencia del Banco Central a otorgar préstamos privados a tasas de interés insuficientes.

Alemania

Al término de la I Guerra Mundial, Alemania experimentó una revolución política y estableció un Gobierno republicano. Los primeros Gobiernos de la posguerra estaban dominados por socialistas moderados, que por diversas razones llegaron a acuerdos con los centros de poder militar e industrial del régimen de preguerra. Estas adaptaciones, en efecto, socavaron la voluntad y la capacidad del Gobierno para satisfacer sus necesidades de ingresos.

De los cuatro episodios que se han mostrado, la hiperinflación de Alemania fue la más espectacular, como revelan las cifras sobre los precios al por mayor. La inflación se hizo más severa después de la ocupación militar del Ruhr por los franceses en enero de 1923.

El presupuesto de Alemania durante el período de 1920 a 1923 se mantuvo equilibrado salvo en el último año, que habría mantenido el equilibrio sin los grandes pagos de las reparaciones de guerra. Las reparaciones de guerra produjeron una gran desorganización en las finanzas de Alemania. Por un lado, inicialmente se esperaba que Alemania pudiese pagar sumas mucho mayores de lo que jamás fue capaz de pagar. Por otra parte, el alcance de las deudas totales de Alemania y el calendario de pagos requerido fue incierto y en continuo proceso de negociación. Esta incertidumbre sobre el pago de las reparaciones proyectó inestabilidad en la estabilidad de su moneda.

La circulación del dinero del Reichsbank aumentó dramáticamente de 1921 a 1923, especialmente en los varios meses anteriores a noviembre de 1923. Un perfecto ejemplo de esto es que, en octubre de 1923, más del 99% de todos los billetes del Reichsbank habían sido emitidos en los 30 días anteriores. Esta enorme emisión monetaria fue respaldada por el descuento de letras del Tesoro.

Con semejante emisión monetaria, la tasa de inflación se disparó más de lo que el Gobierno había estimado, y entró en juego de manera notable el efecto Olvera-Tanzi, esto es, que dado que se produce un lapso de tiempo entre el cual se produce el acto impositivo y la recaudación del impuesto, este dinero pierde gran parte de su valor en episodios hiperinflacionarios como este y, por ello, el Gobierno ve aminorar aún más sus ingresos.

Como en todas las inflaciones que hemos visto, se produjo una huida por parte de la población del marco alemán a pesar de los esfuerzos del Gobierno para imponer controles de cambio.

Entre enero de 1922 y julio de 1923, los precios al por mayor aumentaron en un factor de 2.038, mientras que la cantidad de billetes del Reichsbank aumentó en un factor de 378. Entre enero de 1922 y agosto de 1923 los precios al por mayor aumentaron en un factor de 25723, mientras que el Reichsbank aumenta la circulación en un factor de 5748.

Hacia el final de la hiperinflación, sobre octubre de 1923, se estimó que aproximadamente el valor real de las monedas extranjeras que circulaban en Alemania era al menos igual y quizás varias veces el valor real de los billetes en circulación del Reichsbank.

A finales de noviembre de 1923, los precios dejaron de subir repentinamente y el valor del marco alemán se estabilizó. Aunque habitualmente se le atribuye este éxito a la introducción de una nueva unidad monetaria llamada rentenmark, equivalente a 1 trillón de marcos de los antiguos, cabe decir que el decreto del 15 de octubre de 1923 para la reforma monetaria fue mucho más. Se creó el Rentenbank, que asumió las funciones de emisión monetaria que previamente poseía el Reichsbank. Este decreto también establecía limites obligatorios para el volumen de emisión de estos nuevos billetes además de un monto máximo que se podría emitir al Gobierno. Esta limitación en la cantidad de crédito que podría extenderse al Gobierno se anunció en un momento en que el Gobierno se estaba financiando el 100% de sus gastos mediante emisión monetaria.

En diciembre de 1923, la administración del Rentenbank fue aprobada por el Gobierno dejando claro la intención de cumplir con su obligación de limitar su endeudamiento dentro de la cantidad decretada. Con ello se detuvieron los préstamos adicionales del Banco Central al Gobierno, el presupuesto se equilibró y la inflación se detuvo.

El Gobierno se movilizó para equilibrar su presupuesto tomando una serie de acciones para aumentar los ingresos y reducir los gastos. Por ejemplo, por decreto, el 27 de octubre de 1923 el número de empleados del gobierno disminuyó un 25%, se despidieron a todos los trabajadores temporales y se jubilaron a todos los mayores de 65 años. Un 10% adicional de los funcionarios públicos fueron despedidos en enero de 1924.

Alemania también obtuvo alivio de sus obligaciones por reparaciones de guerra. Los pagos se suspendieron temporalmente, y se le asignó a Alemania un calendario de pagos mucho más manejable.