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El gigante asiático ha despertado también en el campo de la inteligencia artificial (ii)

El mes pasado estuvimos comentando algunas de las ideas que sobre el futuro de la inteligencia artificial, y el papel de China en ese proceso, desarrolla el libro de  Kai-Fu Lee, “AI Superpowers: China, Silicon Valley, and the New World Order”. Hace sólo unos días la prensa informaba de que una empresa china, ZTE, había colaborado con Venezuela para implementar un mayor control social en este país a través del “carnet de la patria”: “Lo que vimos en China cambió todo” dice, al parecer, uno de los asesores técnicos de la delegación venezolana que voló a Shenzhen en 2008 para visitar a sus homólogos del centro de tecnología chino, “ellos [el Gobierno chino] buscaban tener el control de los ciudadanos”.

Todos hemos oído hablar de la ingente cantidad de información que los gigantes de internet tienen sobre nosotros, o de las consecuencias que el papel de dichos gigantes puede tener en la vida política occidental, pero creo que no somos del todo conscientes del poder que van a tener los Gobiernos con ramalazos totalitarios en un futuro muy próximo. En China, con sus grandes “conglomerados” digitales, lo van a tener todavía más fácil. Y no sólo porque se trate de un régimen de un partido único, acostumbrado a controlar a sus ciudadanos durante décadas, sino por el enorme poder que están adquiriendo sus grandes conglomerados digitales, que disponen ya de mucha más información sobre sus ciudadanos de la que nuestros Facebook, Google o Amazon pueden imaginar, y que cuentan con la “colaboración” del Gobierno chino (en 2009 y 2010, por ejemplo, el Gobierno chino “favoreció” la salida de Facebook y Google de aquel país, con lo que dejó todo el mercado a merced de los gigantes nacionales).

Por un lado, las empresas chinas, entre ellas y sobre todo las conocidas como las BAT (Baidu, Alibaba y Tencent), están contando con fuerte ayuda del Gobierno, cuyo Ministerio de Ciencia y Tecnología, por ejemplo, anunció a finales de 2017 una nueva ola de innovación confiando en Baidu para el desarrollo del coche autónomo, en Alibaba Cloud para el desarrollo de “smart cities chinas” y en Tencent para el desarrollo de soluciones médicas.

Por otra parte, dichas empresas están, a su vez, expandiéndose a otros países de la zona Asia Pacífico, reclutando talento en Estados Unidos,  invirtiendo fuertemente en empresas de tecnología indias, canadienses o israelíes y estrechando lazos y acuerdos de colaboración con cualquier empresa del mundo que tenga algo que decir en temas de inteligencia artificial.

Mediante dicha expansión horizontal, a través de dichas alianzas y adquisiciones, están consiguiendo una influencia tremenda en prácticamente todos los aspectos de nuestra vida, mucho mayor, como decíamos, que la de nuestros FAMGA (Facebook, Amazon, Microsoft, Google y Apple).

En efecto, Baidu, por ejemplo, no se limita a ser un motor de búsqueda al estilo de Google, ha sido también pionera en deep learning (aprendizaje profundo), alcanzando en 2015 un algoritmo que superaba la capacidad humana a la hora de entender el chino, un año antes de que Microsoft alcanzase el mismo hito con el inglés; además, Baidu trabaja, bajo el paraguas gubernamental, en robots y chips inspirados en la red neuronal de nuestro cerebro, lo que pronto parece que se convertirá en un robot capaz de reconocimiento facial y de mantener una conversación. Además, dispone de numerosas patentes (no sólo en China, también en los Estados Unidos) relacionadas con el coche autónomo y da soporte (“hosting”) a una centena de partners en todo el mundo con su ecosistema Apollo, cuyo código fuente es abierto, y permite a todo el que quiera, utilizarlo, sin tener que empezar de cero.

Hasta ahí puede parecer que lo que hace Baidu es muy parecido a lo que está desarrollando Google en las distintas empresas en las que participa. El problema es que la cosa no queda ahí. Alibaba, por ejemplo, otro de los gigantes tecnológicos chinos, no se limita a ser un referente en el sector retail de su país al estilo de Amazon. Como decíamos en el anterior artículo, las empresas chinas están contando con una ventaja muy importante en Big Data en comparación con sus homólogas occidentales: el hecho de que la sociedad china estuviese poco bancarizada ha hecho que, sin pasar por la tarjeta de crédito, las tecnologías de los dos grandes, Alibaba y Tencent, estén supliendo las funciones que en nuestras latitudes prestan los bancos, Visa, American Express o Mastercard. Así, Alibaba Ant Financial Service Group, realiza préstamos a millones de personas al año, y a través de sus sistemas de pago, por ejemplo, en 2017 se hicieron más transacciones que con Mastercard, ya que su plataforma de pago a través de móvil, Alipay, es utilizada por los chinos incluso para pagar en los puestos ambulantes de la calle. Que sus servicios en la nube sean el número uno de su mercado (como ocurre con Amazon fuera de China) es sólo otro dato, al igual del hecho de que esté operando en más de 200 países. Así, Alibaba no sólo tiene información sobre las compras de productos que se hacen a través de su plataforma online, como hace Amazon, también tiene la información bancaria de decenas de millones de personas, los datos de casi la totalidad de las compras que hacen los mismos ciudadanos offline y alberga en sus servidores a gran parte de las empresas chinas más relevantes.

Tencent es otro ejemplo de la cantidad de información que están adquiriendo estos gigantes. Primero, porque es, con Alibaba, el gran referente del Venture capital chino, habiendo invertido más de 20 mil millones de dólares en más de 600 operaciones en start up, fundamentalmente en China, pero no sólo ahí. Además, creó el ecosistema WeChat, en el que se combinan funcionalidades como las propias de Facebook (Facebook, Instagram, Whatsapp, etc) con otras como Paypal, UberEats, Expedia, Skype… hasta conseguir una plataforma que no sólo sirve como red social, sino también como mecanismo a través del cual la gente lo mismo encarga una comida, que reserva un billete, que solicita un servicio de masaje a domicilio… o alberga a miles de empresas médicas. Además de ello, su sistema de pago WeChat Pay, similar al Alipay que comentábamos antes, con el que tiene una fuerte rivalidad, está disponible en más de 40 países y trabaja con más de 17 monedas distintas. Por otra parte, Tencent también es uno de los referentes en juegos online del mundo, en música en streaming, y es el segundo en servicios en la nube de su país, por detrás de Alibabá… La cantidad de datos de que dispone de los ciudadanos chinos es, como podemos imaginar, ingente. Y no sólo de los chinos. La llegada del 5G y del internet de las cosas no va a hacer sino que estos gigantes aumenten todavía más la cantidad de información de que disponen.

El nuevo presidente chino, en contra de lo que creen algunos y a pesar de las esperanzas iniciales de muchos, ha dado todos los pasos para ostentar más poder del que habían disfrutado otros presidentes en las últimas décadas. La información, y, por tanto, el control que va a tener sobre su población va a ser, además, inmensa. El problema es que, a través de los gigantes tecnológicos no sólo va a disponer de información de sus súbitos, sino también de los de otros muchos países de su entorno. Si a ello le añadimos las intenciones que demuestra la fuerte reorganización de su sistema militar, es como para preocuparse.