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El Juande ya es mayor de edad

Los cambios importantes siempre parecen traumáticos. Y a veces lo son. La marcha de Gabriel Calzada a Guatemala lo fue, sin duda. Cuando se habla de los comienzos del Instituto suelo aparecer yo como coprotagonista, pero me temo que en esa película fui, quizá, el principal actor de reparto, pero aun así muy secundario. Gabriel fue la cabeza, el alma y las manos del Instituto, y que Juan Ramón y Raquel hayan logrado mantener estos últimos años el mismo nivel de actividad me sigue pareciendo un milagro. Quienes no meten sus manos en la harina no suelen ser conscientes de lo difícil y trabajoso que es hacer pan, y a veces, cuando se critican las recetas del panadero, es demasiado fácil olvidarlo. Espero no haber cometido nunca ese pecado, y que ese fantasma no se me aparezca en el futuro.

Pero Raquel y Juan Ramón seguían siendo parte del equipo original. De aquellos que discutimos el nombre que tendría nuestra asociación, que a punto estuvo de llamarse 1812 hasta que descubrimos que algunas jóvenes promesas peperas ya nos lo habían robado. De quienes finalmente dijimos que sí a la propuesta de José Carlos de llamarnos Juan de Mariana. De quienes somos socios por nuestra condición de fundadores. De quienes estuvimos de acuerdo con la forma que fue tomando el Instituto. De quienes vinieron del seminario de Huerta de Soto y las tertulias de café o de quienes se habían ido congregando a través de internet.

Ahora es distinto. Edu e Irune no pertenecen a ese grupo. Quienes hayáis estado más activos en el mundo liberal los habréis tratado más, pero yo sólo los he conocido este año, y estoy seguro de que habrá socios que ni eso. Son savia nueva, gente con ganas y sin mochilas. Y sí, seguro que si buscamos con mala idea les podemos encontrar fallos. Irune tiene marcadas todas las casillas de la columna de ser progre, salvo las importantes. Eduardo es, y perdónenme por utilizar esta palabra delante de gente educada, politólogo. Pero tienen claro su objetivo, nada ambicioso, como veréis: convertirnos en el think tank de referencia en el mundo hispanohablante. Saben por dónde tienen que empezar para lograrlo: mejorar nuestra financiación. Y tienen un plan realista para conseguirlo, y más experiencia de la que ninguno de nosotros tenía cuando empezamos. Casi tengo más miedo de que nos dejen en ridículo a que no hagan crecer el Instituto.

Aunque sólo tengamos 13 años, esta decisión supone el paso a la edad adulta, nuestra bar mitzvha. Aquella en que una organización abandona el cómodo hogar paterno y se emancipa. Ojalá sea sólo el primer paso y podamos vivir y prosperar para llegar al siguiente: el momento en que los fundadores ya no seamos mayoría dentro de ese remedo de consejo de administración que es nuestra junta de socios. Porque significará que nuestro Instituto habrá cumplido con el propósito que le dimos desde el principio: ser la referencia de los liberales de nuestro país, educar a las nuevas generaciones y propagar las ideas de la libertad hasta en rincones tan inhóspitos como La Sexta Noche. Poca cosa lo que les estamos pidiendo a Edu e Irune. Seguro que lo sacáis con la gorra.

Comentarios

León Gómez Rivas

Reconocimiento a los pioneros y enhorabuena al nuevo Equipo!

Cesar

Continuo siguiendo a este novel think tank liberal

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