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El liberalismo catalán se rearma

En los últimos años el debate público en Cataluña ha estado dominado por el procés, los numerosos comicios electorales y las polémicas sentencias en los tribunales. Pero mientras la agenda política y buena parte de la opinión pública se ocupaban de estas cuestiones, un círculo intergeneracional e interdisciplinario de emprendedores de la reforma se ponía manos a la obra para producir y divulgar las ideas del liberalismo civil, económico y político. 

Parecería que los defensores del liberalismo son, como se ha dicho en muchas ocasiones, tan pocos que cabrían en un taxi –o en un Cabify–. Sin embargo, un grupo de jóvenes procedentes de la organización estudiantil Students For Liberty, del ámbito empresarial y de otros sectores de la sociedad civil, fundaron hace varios años lo que hoy conocemos como el Instituto Ostrom Catalunya. En su manifiesto fundacional estos jóvenes hablaban de cuestiones como las libertades individuales, la economía de libre mercado, las instituciones inclusivas o la moderación fiscal. Un bálsamo liberal en un contexto en el que estas ideas sonaban casi como cantos revolucionarios. 

De hecho, si algo ha caracterizado el movimiento liberal en nuestro país es justamente este, el de suplir las carencias en el ámbito institucional a partir del esfuerzo organizado desde la sociedad civil para dar a conocer las ideas de la Libertad e influir en el proceso de toma de decisiones públicas. Desde el Instituto Juan de Mariana hasta la Fundación Civismo o la Fundación para el Avance de la Libertad llevan años dando la batalla de las ideas. Seña característica de aquellos que creen en la organización social como forma de contrapeso al poder político. 

El Instituto Ostrom, think tank con sede en Barcelona, lanza este mes su primer libro editado por la Editorial Base. Un libro que, de forma clara y sucinta, recoge las ideas de la tradición filosófica liberal, de autores como Stuart Mill, Adam Smith, Elinor Ostrom, Friedrich Von Hayek o Robert Nozick, y las actualiza para dar respuesta a algunos de los retos sociales, económicos y culturales más importantes de nuestra época. 

La obra, que lleva por título La resposta liberal, se adentra en cuestiones como los beneficios de la competencia, la necesidad de reducir el esfuerzo fiscal, la defensa de la libertad y diversidad educativa, el ecologismo de mercado, los beneficios de la inmigración o el cuestionamiento de la soberanía nacional. Y aunque no pretende sentar cátedra, sí pone de relieve que los liberales tenemos mucho que decir sobre los retos que nos depara el futuro. Un esfuerzo colectivo coordinado por Martí Jiménez-Mausbach, vicepresidente del think tank, para poner en valor las ideas que tanta paz y progreso han traído al mundo. 

Este rearme ideológico llega en un momento en el que los Gobiernos de la mayoría de Estados del mundo se han aprovechado de la situación de excepcionalidad en la que nos ha situado la pandemia para ampliar el poder de sus Estados y limitar nuestras libertades en aras de proporcionarnos –supuestamente– mayor seguridad. Un momento en el que amplios consensos, como el de la libertad de expresión o el respeto a los proyectos de vida ajenos, son cuestionados por los populismos de todos los colores. Para hacer frente a estas amenazas a la libertad, el liberalismo, lejos de presentar un discurso apocalíptico, se rearma para mostrar su cara más optimista. 

En un mundo interconectado y diverso, las ideas que dividen sobre la base de cuestiones como el origen, la religión o la orientación sexual, que dibujan un mundo dual, enfrascado en una pugna constante e incapaz de cooperar, yerran profundamente. La diversidad, la tolerancia y el pluralismo político constituyen la base de la paz social y el progreso económico. Tenemos la gran oportunidad de enseñarle al mundo que nuestras ideas apuestan por la convivencia pacífica y la cooperación, ampliando nuestra esfera de libertades y promoviendo el florecimiento del progreso humano. Y en esa empresa, la apelación a la virtud cívica y la necesidad de una sociedad civil organizada y vigilante, resultan imprescindibles. 

Además, el libro cuenta con la aportación de dos excelentes economistas: Juan Ramón Rallo y Germà Bel, que han elaborado el prólogo y el epílogo respectivamente. Sin duda, un lujo para todos los amantes de la libertad y el debate de las ideas. Esperemos que este libro, que por ahora solo está en catalán, atraiga el suficiente interés para que se traduzca también al castellano o incluso al inglés. Aunque siempre es una buena oportunidad para iniciarse al apasionante mundo del aprendizaje de esta bonita lengua.