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¿Es posible un retorno al patrón oro?

Analistas económicos y políticos de posiciones diversas han coincidido en aseverar que la crisis financiera internacional encuentra su causa en la política monetaria que maneja la Reserva Federal de los Estados Unidos. Éstos no apuntan sólo a la mala política monetaria que creó la burbuja inmobiliaria, sino también al modo en que se ha administrado el dinero desde 2008 en adelante, depreciando el dólar y exportando con ello algunos problemas internos de Estados Unidos al resto del mundo.

Analistas de Estados Unidos, Europa y Asia empezaron a preguntarse entonces si es posible crear una alternativa a este inestable patrón dólar, y la primera respuesta que surgió no fue el euro, la libra, el marco suizo, el yen japonés o el yuan chino, sino un posible retorno al oro. El Congreso de Estados Unidos incluso creó una comisión a la que distintos teóricos e historiadores de la moneda y la banca han sido invitados para exponer sus posiciones.

Lo que aquí nos proponemos -siguiendo a Lawrence H. White- es responder a los diez argumentos centrales que la literatura presenta en contra de un retorno al patrón oro, incluyendo argumentos de presidentes de la Reserva Federal como Alan Greenspan y Ben Bernanke, economistas de renombre como Tyler Cowen y Paul Krugman, y analistas como Eduardo Porter y Jesús Fernández Villaverde. Al respecto, un especialista en temas monetarios como Friedrich Hayek reflexionaba en 1943: “El patrón oro, como sabemos, tuvo indudablemente grandes defectos, pero corremos el gran peligro de que su condena, hoy día de moda, pueda oscurecer el hecho de que también tuvo grandes virtudes, ausentes en la mayoría de sus alternativas”.

Analicemos entonces los diez argumentos centrales que expone la literatura:

1. El patrón oro deja que la cantidad de dinero sea determinada por fuerzas accidentales

Hay un germen de verdad en este punto, puesto que el patrón oro permite que la cantidad de dinero en circulación sea determinada por las fuerzas de la oferta y la demanda en el mercado del oro. Sin embargo, en el sistema vigente de Banca Central y dinero fiat la oferta de dinero es controlada por las decisiones de un comité de expertos de la Reserva Federal. La pregunta que queda es bajo cuál sistema se comporta mejor la cantidad de dinero y su poder adquisitivo.

La experiencia dicta que el stock de oro nunca fue estable. Sin embargo, durante el mayor descubrimiento de oro en California, en 1848, la caída del poder adquisitivo del dinero fue ínfima. En el intervalo de mayor inflación, el índice general de precios para los Estados Unidos subió de 5.71 en 1849 a 6.42 en 1857, un incremento de 12.4 % en un período de ocho años. La literatura es clara en este respecto, en expertos de historia monetaria como Hugh Rockoff o Rolnich y Weber.

2. El patrón oro produciría una deflación dañina

Si bien el patrón oro ofreció bastante estabilidad mientras operó, es cierto que en ciertos momentos hubo deflación de precios. Por ejemplo, entre 1880 y 1900, Estados Unidos evidenció un prolongado período de deflación récord. Sin embargo, dicho período no fue para nada desastroso en la economía real. El producto real per cápita comenzó dicho período en $3.379 y terminó en $4.943 (ambos medidos en dólares de 2000). El crecimiento real per cápita fue más que saludable con un 46 %, lo que implica que el producto real más que se duplicó.

Es así que, como explica George Selgin, los economistas debemos aprender a distinguir un proceso de deflación benigna y saludable, de otro dañino, como el que en efecto ocurrió entre 1929-1933 en la conocida Gran Depresión. La deflación benigna sería aquella que viene acompañada por aumentos de productividad, donde la caída de precios sólo redunda en un aumento del salario real.

3. El patrón oro fue responsable de los pánicos bancarios del siglo XIX y de la contracción monetaria de 1929-33, con la consecuente gran depresión

La contracción monetaria de 1929-33 es precisamente el ejemplo clásico de la deflación dañina. Pero hay que notar que ésta no se generó bajo la existencia de un sistema de patrón oro, sino precisamente bajo la atenta mirada de la Reserva Federal. Uno podría observar el caso de Canadá en el período 1929-33 y ver que efectivamente bajo patrón oro no hubo pánico. Tampoco encontramos pánicos en Canadá en el siglo XIX. Fue el sistema de Banca Central en definitiva el que debilitó al sistema bancario.

4. El beneficio del patrón oro (controlar la inflación) se podría alcanzar con un costo menor, simplemente controlando la cantidad de dinero fiat

Si bien este condicional es cierto, en la práctica no ocurrió tal cosa. El propio Alan Greenspan ha explicado que lo mejor que la Reserva Federal puede hacer en política monetaria es intentar replicar exactamente lo que un sistema de patrón oro habría hecho en cada caso. Greenspan incluso ha reconocido que en los años ’70 la Reserva Federal generó una inflación acelerada porque el patrón oro no limitó la política monetaria. Y es que en ausencia de competencia las autoridades monetarias no tienen conocimiento ni incentivos para administrar bien el dinero.

Además, aun reconociendo que en los últimos 30 años la inflación ha sido más baja que en el período de posguerra, aun estos niveles de inflación actuales son mayores que los que evidenció el sistema de patrón oro. Por otro lado, el costo del sistema de patrón oro ha sido exagerado por los economistas, incluso por Milton Friedman, al asumir que el 100 % de la oferta monetaria (M2) debía estar respaldada en oro. Pero Lawrence H. White ha demostrado bajo su estudio de la historia monetaria que un sistema de banca libre con reserva fraccionaria puede operar con sólo un 2 % de los billetes respaldados en oro, lo cual reduce drásticamente la cantidad de oro necesaria para retornar a dicho sistema. Finalmente, debemos señalar que dicho costo es realmente muy bajo en relación con los daños que el sistema de Banca Central ha generado en la sociedad en el último siglo.

5. El patrón oro no implica ningún límite, porque el gobierno podría devaluar o simplemente suspender la obligación de respaldar sus billetes en cualquier momento que lo desee

Objeciones como ésta podrían presentarse a otras normas o reglas, como es el caso de la Constitución. Pero, aun así, las reglas constitucionales resultan útiles. Kydland y Prescott han señalado exitosamente la necesidad de fijar reglas para la política monetaria, lo cual redunda en un compromiso de parte de las autoridades monetarias, al mismo tiempo que ofrecen previsibilidad.

De más está decir que el patrón oro no es la única regla. El propio Milton Friedman ha ofrecido su regla de una tasa de crecimiento monetario fija para cada período, o los objetivos de inflación regulan hoy la política monetaria de varios bancos centrales. Pero el patrón oro tiene una historia mucha más extensa y exitosa que estas reglas alternativas y es la única alternativa que no requiere de un banco central. Dejar la política monetaria en manos de banqueros privados bajo competencia, en lugar de la institución gubernamental, como era el caso de Estados Unidos antes de 1913, elimina la posibilidad de las dañinas sorpresas monetarias. También es cierto que el gobierno puede suspender el patrón oro en situaciones de emergencia como fue el caso en la Guerra Civil, pero el espíritu del patrón oro presiona para retornar al sistema y a la paridad, como de hecho ocurrió en Estados Unidos, según han demostrado Bordo y Kydland.

6. El patrón oro, como cualquier sistema de tipo de cambio fijo, es vulnerable a la especulación

Nicolás Cachanosky ha explicado que en un sistema de patrón oro no hay tipos de cambio, por lo que no puede haber especulación sobre ellos. Lo que sí tenemos es paridad, pero la aclaración es necesaria. Lo que abre la puerta a la especulación es la debilidad de la paridad que ofrece un sistema monetario, sea el sistema de patrón oro o cualquier otra moneda de reserva. Un Banco Central puede ser débil, y ése es precisamente cuando combinamos un sistema de Banca Central con el patrón oro. Afortunadamente, el patrón oro no requiere de un Banco Central. White y Selgin muestran que con un sistema de emisores privados de dinero descentralizado, no hay institución capaz de devaluar, por lo que no hay razones para esperar la peligrosa especulación.

7. El dinero fiat es necesario para que un prestamista de última instancia responda a las necesidades de liquidez del sistema bancario

La historia muestra que un prestamista de última instancia prácticamente no sería necesario bajo un sistema monetario sólido y estable. Nuevamente vale la pena comparar el caso de Estados Unidos y Canadá en el siglo XIX. En los casos excepcionales donde tal cosa fuera necesaria, Richard H. Timberlake enseña que las cámaras de compensación pueden resolver el problema.

8. El cambio a un sistema de patrón oro involucra costos masivos de transición

El costo de transición para retornar al patrón oro sería muy bajo. A diferencia del caso europeo con la transición al euro, no sería necesario redenominar los precios, porque la denominación del dólar se mantendría. A la tasa adecuada entre dólar y oro, los precios no necesitarían pegar un salto.

9. Abandonamos el patrón oro en primer lugar por buenas razones

Como bien explica Juan Carlos Cachanosky, en 1933 el presidente Roosevelt devaluó el dólar de $20.67 a $35 por onza de oro, pero el problema no era el patrón oro, sino la debilidad del sistema de la Reserva Federal. La deflación se podría haber resuelto con una mejor política monetaria y reforma bancaria, pero sin abandonar el patrón oro.

En 1971 Nixon declaró la inconvertibilidad del dólar con el oro porque la propia Reserva Federal había expandido la oferta monetaria demasiado como para mantener la paridad del dólar en $35 la onza. Se hubiera evitado esto si la Reserva Federal no hubiera aplicado políticas monetarias tan agresivas en los años 1960.

Benjamin Anderson o Murray Rothbard explican que no fueron las reglas del patrón oro las que fallaron. Fue, más bien, la Reserva Federal la que falló.

10. No hay oro suficiente y Estados Unidos no puede recrear el sistema de patrón oro internacional por sí mismo

Sí hay oro suficiente para retornar al patrón oro “si definimos correctamente el precio del dólar en términos de oro”. Pero la segunda parte de este argumento ha quedado para el final porque representa la objeción más fuerte presentada contra el retorno a este sistema. Un retorno unilateral de Estados Unidos al patrón oro privaría a su economía de los beneficios de un sistema de patrón oro internacional. Es por ello que un acuerdo global resulta necesario. Esto, sin embargo, no parece ser un gran obstáculo. En tiempos tan inestable como los actuales, la búsqueda de un sistema monetario sólido está a la orden del día. Un retorno global al oro puede ser la solución real a la crisis financiera global de los últimos años.

Comentarios

Cesar

Excelente análisis de una realidad cuidadosamente ocultada por el establishment.
Creo no solo posible sino deseable el retorno al estándar oro dentro de un mercado libre. Pero si bien es técnicamente posible es políticamente improbable. A menos que la tesis del nobel Buchanan quede desactualizada porque el político, en un mágico impulso de moralidad, deja de perseguir, ante nada, su propio interés económico.

Caito

Allá donde dejamos lo que se denomina dinero entendido como mejor medio de intercambio y el oro fue el último mejor dinero encontrado a través de un proceso de prueba y error resultado de ejercer la función empresarial es donde deberíamos volver para no cometer errores y seguir con el proceso evolutivo de encontrar el mejor dinero, aunque no resuelva de manera definitiva el problema q se genera en el mercado de crédito q es diferente de el mercado de dinero, con la expansión del crédito. En mi opinión solo tiene solución desde el enfoque del derecho q es la conclusión a la que he llegado , de momento.

etrusk

Muy buen articulo. Lo que pasa que el patrón oro no permite tan fácilmente a los políticos jugar (comprar votos) con nuestro dinero. Por lo menos sera un primer paso para quitar el poder absoluto que tienen actualmente los políticos.
http://etrusk.blogspot.com/2013/08/la-constitucion-radical-del-siglo-xxi...

Anónimo

"A la tasa adecuada entre dólar y oro, los precios no necesitarían pegar un salto."
¿Cuál es esa tasa adecuada?

Raúl Labarthe

Yo propondría fijarla en aproximadamente aquella tasa que haga corresponder al stock de oro tranzado en los mercados internacionales con el stock de dólares tranzados la economía internacional. No necesitas mucho oro. Puede ser 0.0000001 gramos por dólar, lo único importante que esté fijo.

En caso se haga así seguro habrá un movimiento de precios, con esto se minimizaría la fluctuación y luego ya se mantendría estable.

Adrián Ravier

Larry White trabajó este tema. Van algunas referencias:

"It is widely recognized that it would be fool- ish to try to relink the dollar to gold at the pre-1933 parity of $20.67 per ounce, the 1934–71 parity of $35 per ounce, or the post- 1972 accounting price of $42.22 per fine troy ounce. It would be fool- ish because the U.S. price level has risen more than 5-fold since 1971, and the real price of gold has risen in addition, so that $42.22 per ounce or anything lower implies a massive deflation not antici- pated in existing nominal contracts. [...]
The gold parity that would avoid any transitional inflation or deflation is something close to the current price dollar price of gold. [...]
Does the U.S. Treasury own enough gold to return to a gold- redeemable dollar at the current price of gold? Yes, assuming that they have what they say they do. At a market price of $1,600 per fine Troy oz. (to choose a recently realized round number) the U.S. gov- ernment’s 261.5 million ounces of gold are worth $418.4 billion. Current required bank reserves are only $83 billion. Looked at another way, $418.4 billion is 19.9 percent of current M1 (the sum of currency and checking account balances), a more than healthy reserve ratio by historical standards."

El artículo completo aquí, https://object.cato.org/sites/cato.org/files/serials/files/cato-journal/...

Anónimo

El articulo es muy interesante pero no ofrece lo que promete. Es decir, se refutan los 10 principales argumentos contra el patrón oro pero no se responde a la pregunta de si es posible el retorno. Solo bajo la perspectiva de que la situación actual se basa en malas teorías económicas se puede creer que presentando una teoría correcta se ha demostrado la posibilidad de retorno.

Es una cuestión política, con múltiples interesados que no estarán dispuestos a perder el privilegio que le otorga la situación actual. Responder a la pregunta de si es posible el retorno supone analizar la capacidad de doblegar a esos intereses.

Satur

No existe un sistema dinerario internacional pero si un intercambio económico favorecedor de riqueza y por tanto de una división del trabajo mejorable como todo. Las monedas convertibles con cambio entre ellas permiten el comercio y en ese juego el patrón oro facilitaba una convertibilidad muy ajustada a las Balanzas de Pagos igualando déficits y superávits equilibrando las economías y estabilizando los cambios. Hoy no es posible su vuelta y los países inflacionistas traspasan su dinero fácil a otros y sus déficits endémicos como USA a los demás ese fraude gigantesco de traspaso de monedas dan lugar a una especulación de ganadores y perdedores en río revuelto de injustas consecuencias. Una empresa que tiene sus inversiones en otro país puede ganar/perder por el cambio de moneda y no es justo. En realidad los Gobiernos y sus Bancos Centrales lanzan al viento sus políticas manipuladoras monetarias y si nosotros nos atrevemos a imitarles seriamos encarcelados.