Usted está aquí

Fundamentos del crecimiento y relaciones causales en Economía

Algunos departamentos de la universidad española siguen líneas de investigación que intentan identificar los fundamentos del crecimiento [1] [2]. La Revista del IEE (Instituto de Estudios Económicos) ha publicado, recientemente, con el título "Marco institucional y la estructura de incentivos" (2011), una recopilación de estudios que recogen las principales aportaciones de la Nueva Economía Institucional (NEI).

Tanto la NEI como el Análisis Económico del Derecho (AED) fueron iniciados por Ronald Coase con su estudio "The problem of Social Cost" (1960), que es el artículo económico más citado en la historia de la disciplina porque establece los fundamentos económicos de los derechos de propiedad.

Propiedad privada

Los autores de la NEI defienden la propiedad privada como la institución principal que proporciona la mayor eficiencia económica y la mejor administración de los bienes, en las sociedades en donde existe un Estado de Derecho que protege la misma. Por ello, consideran también esencial la existencia de un marco institucional adecuado que genere una estructura de incentivos que proporcione la seguridad necesaria para reducir los costes de transacción en los intercambios entre los agentes económicos en el mercado. 

El papel del Estado

Es decir, en opinión de los autores del Neoinstitucionalismo y del AED, la principal función del Estado debe ser garantizar la seguridad y un marco jurídico que reduzca los costes de transacción para que la propiedad privada pueda impulsar el crecimiento socioeconómico.

Puede afirmarse que los derechos de propiedad y el Estado como garante de esos derechos de propiedad son puntos de coincidencia entre los autores de la NEI y del AED, como ramas que surgen de la Escuela de Chicago, con otras corrientes económicas y autores liberales que defienden ésas instituciones como, por ejemplo, el economista austriaco Friedrich A. Hayek –aunque, desde luego, también existen grandes diferencias en otras áreas económicas, que no son objeto de este artículo, como la epistemología, el ciclo económico o la política monetaria–.

Pues bien, ese sustrato común es la base económica de los fundamentos del crecimiento económico que ha permitido el mayor desarrollo económico de los países desarrollados y en vías de desarrollo frente a los países pobres.

Escuela de Salamanca

La tesis doctoral de la economista Margorice Grice-Hutchinson, The School of Salamanca (1952), que tuvo por director a Hayek, difundió y defendió en el ámbito académico internacional a los escolásticos españoles de la Escuela de Salamanca como los primeros autores que identificaron las relaciones causales responsables del crecimiento económico. Por ello, Joseph Schumpeter introdujo a los escolásticos tardíos españoles en su Historia del Análisis Económico (1954) como los autores que pueden considerarse más correctamente los "fundadores de la economía científica".

Si bien, permitan hacer un breve inciso para resaltar que la denominación Escuela de Salamanca fue iniciada el 5 de abril de 1943 por el excelente economista español José Larraz en su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias Políticas y Morales, con el título "El cuantitativismo monetario de Salamanca".

Relaciones causales en Economía

Hago referencia expresa a los escolásticos tardíos españoles porque sus obras en los siglos XVI y XVII lograron identificar bien las relaciones causales responsables del crecimiento económico. Y, precisamente por ello, defendieron de forma consistente la importancia institucional de la propiedad privada y de la seguridad y el marco institucional establecidos por el Estado por medio del Derecho de Gentes que inició Francisco de Vitoria (1483-1546). De hecho, hasta mediados del siglo XVIII no se observaron nuevos avances significativos en la identificación de las causas de carácter universal que son responsables del crecimiento económico.

Instituciones, ideología y desempeño económico

Sin embargo, la evolución sociocultural de los países es un proceso muy lento y, en general, las ciencias sociales no avanzan de un modo lineal, sino que avanzan y retroceden en función de la ideología imperante en cada época, como señaló de modo brillante el economista Douglas North. Y la migración de las ideas, tanto las acertadas como las erradas, se aprovecha del carácter subjetivo de la mente humana y del comportamiento sociocultural que, según Hayek, queda situado a medio camino entre lo racional y lo irracional.

De ahí que en el siglo XX se lograsen imponer ideologías "sociales" y colectivistas en muchas naciones que, posteriormente, padecieron la pobreza, el hambre, los encarcelamientos, las muertes y la destrucción, propias de los sistemas totalitarios e intervencionistas como el comunismo, el fascismo o el nacionalsocialismo.

Incluso, hoy en día, no es extraño (y penoso) escuchar cómo académicos e intelectuales defienden posicionamientos demagógicos y utópicos que no guardan relación causal alguna con el crecimiento económico. Y, por tanto, gran parte de la población cree las mentiras de los políticos intervencionistas cuando echan la culpa de las crisis económicas al capitalismo, la propiedad privada, el dinero, los banqueros, los especuladores o los mercados.

En definitiva, es factible que se produzcan nuevas involuciones institucionales porque muchas personas no logran captar y aprehender la importancia capital de la propiedad privada y el mercado pero, también, del Estado (mínimo o limitado) como garante que provee la seguridad y el marco jurídico necesarios para el comercio y que, institucionalmente, proporcionan la estructura de incentivos que permiten la empresarialidad y la creación de riqueza que genera un libre intercambio de bienes y servicios entre millones de personas.

LEER MÁS