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Guerra y grupos

La guerra es un conflicto social violento, un enfrentamiento destructivo entre grupos humanos relativamente grandes (tribus, naciones) con daños personales y materiales considerables (sufrimiento, heridas, muerte, destrucción, coste económico). Mediante la guerra un grupo intenta dominar o destruir a otro o no ser dominado o destruido por otro, o compiten por dominar o ayudar a un tercero. En la guerra se combinan cooperación y competencia: los miembros de un grupo (ciudadanos, soldados) cooperan para competir más eficientemente en el conflicto violento contra el grupo rival.

No se consideran guerras, aunque pueda utilizarse el término metafóricamente, a los conflictos violentos entre individuos sin considerar su pertenencia a grupos: sin embargo el conflicto entre individuos es la base o el germen de la guerra, porque los grupos surgen como asociaciones poderosas para luchar contra otros individuos o grupos (hay otros motivos de asociación, como la ayuda mutua ante riesgos accidentales, enfermedades o fluctuaciones en la obtención de alimento; la toma de decisiones colectivas mediante la agregación de conocimiento individual; la división del trabajo, la especialización y compartir o intercambiar).

La guerra es un fenómeno no exclusivamente humano (existe claramente entre insectos sociales, como las hormigas, y a pequeña escala entre grupos de chimpancés y otros animales), pero sí es algo específicamente y típicamente humano: explica en gran medida la naturaleza tribal y colectivista de los seres humanos, cuyos grupos requieren estar cohesionados y coordinados y ser grandes y poderosos para vencer en sus conflictos con otros grupos. El grupo humano sirve no solo para cazar presas y defenderse de depredadores, sino especialmente para atacar a otros grupos humanos o defenderse de ellos.

En la guerra el grupo actúa como una unidad: es una unidad de acción colectiva que ataca a otros grupos y se defiende de otros grupos. La guerra es la acción colectiva por excelencia, la que requiere más cohesión y organización de los individuos para intentar conseguir objetivos comunes como la supervivencia conjunta. Aunque en la guerra actúan individuos, la guerra no es una acción meramente individual: los individuos no pelean por su cuenta y riesgo ni se coordinan espontáneamente; la guerra se decide, planifica y ejecuta de forma colectiva, y requiere planificación centralizada y jerarquías de mando para atacar y defenderse juntos de forma más eficiente.

La guerra no es una gran cantidad de conflictos individuales sin conexión entre sí: es un conflicto a gran escala entre todos los individuos de un grupo contra todos los individuos del grupo rival (aunque algunas guerras pueden limitarse a los militares o combatientes y no extenderse a la población civil). El guerrero no ataca a título individual sino como miembro de un grupo, y el ataque es percibido no como un conflicto entre individuos sino como una agresión de un grupo a otro; el ciudadano atacado es defendido por el grupo como miembro del grupo; una persona no es atacada por su identidad particular, que puede ser ignorada, sino por su pertenencia al grupo enemigo.

El individualismo metodológico intenta comprender, analizar y reducir los fenómenos sociales en función de acciones individuales. Esto es una línea de investigación muy valiosa, pero que se equivoca si insiste en que los grupos o las acciones colectivas no existen. En cierto modo es como negar que los organismos multicelulares existen y afirmar que sólo hay células individuales que resultan estar físicamente juntas. Los grupos existen en la medida en que están delimitados y que sus miembros están cohesionados y coordinados para acciones con objetivos comunes: una colonia de animales sociales (un superorganismo) y un organismo multicelular sólo se diferencian en su grado de cohesión y coordinación y en la autonomía de sus individuos (si son capaces de vivir solos e independientes), y ambos tienen problemas más o menos graves de delimitación (quién forma parte del grupo) y permeabilidad (cómo se entra y sale del grupo).

Las acciones colectivas pueden ser más complicadas y problemáticas que las acciones individuales por múltiples motivos: puede no estar claro quién forma parte de cada grupo y por qué (adscripción libre y voluntaria o no por ambas partes); puede haber grupos dentro de grupos; algunos individuos pueden cambiar de grupo o pueden ser simultáneamente miembros de varios grupos con lealtades incompatibles; la decisión colectiva no emerge de forma simple de las preferencias individuales sino que depende de cómo se agreguen estas; no todos los miembros del grupo participan del mismo modo en la acción colectiva; algunos miembros de un grupo pueden no contribuir a la acción colectiva o incluso intentar sabotearla activamente; puede haber conflictos internos sobre cuáles son las reglas de funcionamiento del grupo, quién debe mandar y quién obedecer, y cómo se reparten las cargas y beneficios del grupo.

Los grupos con mayor capacidad bélica tienden a dominar y expandirse y desplazan a los grupos más débiles: estos son conquistados, esclavizados, sometidos o asimilados con un estatus social inferior, o son expulsados a territorios pobres en recursos, marginales y de difícil acceso donde la supervivencia es más dura (tierras menos fértiles, desiertos, montañas).

La capacidad militar crece con la cantidad y calidad de recursos bélicos disponibles y su adecuada organización o dirección: población total, eficiencia del sistema económico generador de riqueza (con producción o compra de armamento y recursos logísticos y pago de salarios a soldados), liderazgo político, cohesión social, competencia táctica y estratégica. La guerra tiene costes y riesgos, pero el éxito en la guerra permite apropiarse de recursos valiosos (territorio, población, bienes materiales) que a su vez incrementan la capacidad militar.

Los grupos más cohesionados hacen mejor la guerra, y además la guerra puede servir para reducir el disenso y los problemas internos, o al menos obviarlos temporalmente, y unir al grupo frente al enemigo exterior. Los grupos más grandes y heterogéneos pueden sufrir problemas de organización y conflictividad política interna que reduzcan su capacidad militar o incluso lleven a su destrucción desde dentro (guerra de secesión, guerra civil).

El éxito en la guerra requiere planificación centralizada y jerarquías de mando: los soldados deben aprender a trabajar juntos bajo las órdenes de superiores, y la competencia de los generales es crucial para la victoria o la derrota.

El Estado, entendido como el sistema institucional estable que organiza y estructura la acción colectiva de un grupo y gestiona sus bienes comunes, está íntimamente relacionado con la guerra: el Estado hace la guerra y la guerra hace al Estado. Para comprender el Estado es necesario comprender la guerra, y viceversa. Y para entender la guerra en necesario entender los conflictos entre individuos y especialmente los conflictos violentos.

NOTA: este artículo es una sección de un artículo más largo ya casi listo sobre la guerra, los grupos, la sociedad, el mercado y el Estado. Otras secciones son:

Cooperación (coordinación) y competencia

El conflicto

El conflicto violento

Psicología y economía del conflicto violento

El conflicto violento como competición estratégica

Capacidades para el conflicto violento

Armamento humano artificial

Estrategia militar

Estado, guerra y sociología

Sociedad libre, mercado libre y guerra