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La conjura de los necios. Posible quiebra y deconstrucción nacional.

Asistimos a una conjura de necios en asuntos económicos y políticos. La mayoría de líderes políticos parecen ser incapaces de identificar las causas del crecimiento económico. Aún más grave es la aparente incapacidad de una gran parte de la casta de pensar con un mínimo de sentido de Estado ante los problemas de organización territorial de España.

1. Posibilidad de quiebra financiera de España.

Como señala el resumen del estudio “Large changes in fiscal policy: taxes versus spending” (Alberto Alessina & Silvia Ardagna, 2009), de la Universidad de Harvard, cuando se analizan los datos de las políticas efectuadas para combatir las crisis económicas en los países de la OCDE desde el año 1970 hasta el 2007, se obtienen los siguientes resultados:

Los estímulos fiscales basados en reducciones de impuestos tienen una probabilidad mayor de aumentar el crecimiento que los basados en aumentos del gasto. En cuanto a los ajustes fiscales basados ​​en recortes de gastos y sin aumentos de impuestos tienen una mayor probabilidad [86.22%] de reducir el déficit y la deuda en relación con el PIB que los basados en los aumentos de impuestos. Además, los ajustes por el lado del gasto, en lugar de por el lado de los impuestos, son menos propensos a crear recesiones.

Por ello, ante las evidencias académicas, resulta decepcionante comprobar como el nuevo Gobierno está realizando un recorte presupuestario insuficiente, que queda lastrado con erróneas subidas de impuestos, que van en contra de los Principios del Crecimiento Económico, cuando existe la posibilidad de no subir los impuestos mediante la realización de nuevos recortes en muchas partidas de gasto público que son superfluas y ociosas.

Especialmente, decepciona comprobar la política económica del Gobierno, porque no plantea una imprescindible reforma del estado de bienestar (sanidad y pensiones incluidas), que es esencial porque España está intervenida de facto. Es decir, la deuda pública de España no está siendo comprada por los fondos de inversión extranjeros y su riesgo de “default” está siendo asumido por los bancos y cajas españoles con los préstamos del Banco Central Europeo. Y, en economía, el tiempo cuenta, y mucho, cuando un país afronta un riesgo elevado de suspensión de pagos y necesita sanear con rapidez sus cuentas públicas.

Habiendo dicho lo anterior, conviene recordar que la situación de prima de riesgo que tiene la deuda de España, estando ahora situada por encima de la deuda Italiana, no tendría que ser así, en el caso de que el Gobierno de Mariano Rajoy estuviese aplicando una política económica estrictamente liberal con reducciones de gasto público y sin subidas de impuestos.

Si observamos el cuadro del “Credit Outlook 2012” que elaboró Deutsche Bank con fecha 12 de diciembre de 2012, la posición de España es mejor que la de Italia, Francia y Bélgica en cuanto al volumen en % PIB de colocación de letras, bonos y obligaciones en los años 2012 a 2014:

 

ITALIA

ESPAÑA

BÉLGICA

FRANCIA

Año 2012

375.100 mill. €

147.300 mill. €

72.100 mill. €

298.700 mill. €

Año 2013

204.700 mill. €

94.900 mill. €

40.800 mill. €

162.800 mill. €

Año 2014

166.300 mill. €

75.600 mill. €

36.500 mill. €

129.100 mill. €

Total 2012-14

746.100 mill. €

317.800 mill. €

149.400 mill. €

590.600 mill. €

Total % PIB 2012-14

47,6% PIB

28,6% PIB

41,1% PIB

29,8% PIB

Fuente: Credit Outlook 2012. Página 16. Deutsche Bank.

Tabla con las necesidades de colocación de deuda pública en los años 2012 a 2014.

Esto significa que si el Gobierno aplicase un ajuste fiscal muy fuerte, centrado sólo en la reducción del gasto público, sin subidas de impuestos y con reformas estructurales de hondo calado, los inversores internacionales confiarían en España y el nivel de prima de riesgo de la deuda pública volvería a niveles soportables por nuestra economía. Por supuesto, siempre que el Gobierno supiese comunicarse, adecuadamente, con un único mensaje: sin tibiezas, serio y contundente.

Seguramente, habría un decrecimiento más pronunciado en España este año 2012 pero, sin duda, la recuperación económica sería más rápida y se produciría mucho antes de las siguientes elecciones generales. Y, sobre todo, se evitaría el actual incremento de la prima de riesgo, que está siendo fomentado por los líderes franceses (Nicolás Sarkozy y Christien Lagarde) e italianos (Mario Draghi y Mario Monti), para alejar el foco de atención del mayor volumen de colocación de deuda pública que afrontan tanto Francia como, muy especialmente, Italia.

2. Posibilidad de deconstrucción nacional de España.

En un momento tan crítico como el que atraviesa España, es importante que el Gobierno logre retomar la senda del crecimiento económico porque afecta al ámbito político para poder afrontar con garantías de éxito los desafíos secesionistas que se plantearán a partir del año 2013 en el País Vasco y en Cataluña, dado que los políticos nacionalistas intentarán alcanzar la independencia aprovechando la crisis económica (y las facilidades otorgadas por la miríada de políticos necios) para intentar imponer la demagogia, las movilizaciones sociales y las políticas de hechos consumados , con las cuales medrar una mayor cuota de poder sobre la ciudadanía de ésas regiones.

Al fin y a la postre, el “café para todos” que impulso el ex Presidente Adolfo Suárez se ha revelado como un error institucional que significó crear 17 nuevas entidades políticas, sin competencias estables y fijas, que vienen reclamado cuotas de poder cada vez mayores. De modo poco inteligente, se incrementó el gasto público autonómico con más competencias, más funcionarios y más tramas de intereses y corrupción regionales.

La desvertebración, el despilfarro y la corrupción territoriales se dispararon en los gobiernos de Felipe González. Y, paradójicamente, el ex Presidente José María Aznar que logró reconducir la situación económica mediante recortes presupuestarios, rebajas de impuestos y mayor libertad económica, cometió el error de ceder sanidad, educación y justicia a las autonomías, lo que significó que el gasto público de ésas competencias aumentase más de un 20% (per capita) hasta 2011.

Sin embargo, el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha sido el que, además de endeudar y destrozar la economía del país, impulsó la deconstrucción de España, primero mediante la aprobación de un Estatuto de Cataluña “inconstitucional” y, segundo, mediante el impulso de una hoja de ruta para negociar e integrar el terrorismo en las instituciones y, de este modo, posibilitar la posible autodeterminación del País Vasco y Navarra a cambio de la rendición del Estado de Derecho frente a la violencia organizada.

3. Conclusión.

Pues bien, esperemos que el actual Presidente Mariano Rajoy entienda con claridad tanto el desafío económico como el reto político que le han legado sus antecesores en el cargo, dado que son asuntos que no admiten más demora y son su particular cita con la historia.

Por un lado, los fondos de inversión y las agencias de calificación no le perdonarán más errores económicos como al ínclito “contador de nubes”, porque nuestra economía debe colocar 300.000 millones para cubrir los vencimientos de deuda pública y otros 100.000 millones € de deuda privada de bancos y cajas.

Si el Gobierno falla en el empeño de ajuste fiscal con más subidas de impuestos, habrá una estancamiento económico o , en el mejor de los casos, una recuperación muy lenta siempre que el BCE sigue prestando dinero a los bancos y cajas españoles para su financiación y para apuntalar el Euro como moneda fiduciaria común, a cambio de que realicen ”carry trade”. O bien, aunque menos probable, habrá una quiebra financiera de España con su salida de la zona Euro y serán el FMI, el BCE y la Comisión Europea los que impondrán recortes draconianos y reformas que se dejarían sentir en la economía durante, al menos, dos generaciones de españoles.

Por otro lado, los nacionalistas presionarán al máximo hasta el punto de que probablemente deba decidirse la aplicación del artículo 155 CE para frenar el secesionismo totalitario y la reforma del artículo 148 CE para fijar las competencias de las comunidades autónomas.

Si el Gobierno yerra en contrarrestar los intentos secesionistas [1][2], habrá una posible ruptura de España en mini-naciones, con regímenes no precisamente liberales y con un incierto y difícil pronóstico geopolítico y económico, donde nuestros “socios” europeos serán los primeros en apoyar una fragmentación de la nación española, para controlar mejor las decisiones políticas en Europa y favorecer sus propios intereses nacionales.

Por todo lo anterior, esperemos logre despertar el Gobierno de su sueño socialdemócrata y escuchen las recomendaciones liberales que les llegan desde su propio partido, porque sólo el éxito en la economía proporcionará la estabilidad social necesaria para poder contrarrestar políticamente la próxima ofensiva nacionalista.

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