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La solución al drama del paro juvenil está en manos del Estado

Afirma María Fanjul en este artículo en el Huffinton Post que la solución al problema del paro juvenil está en manos de los propios jóvenes. María Fanjul es, a sus treinta años, la consejera delegada de entradas.com -empresa con una facturación cercana a los 110 millones de euros- y este pasado enero ha asistido al World Economic Forum celebrado en Davos, participando en un panel sobre paro juvenil en calidad de "Global Shaper", figura con la que el WEF señala a líderes del futuro menores de 30 años. María había sido previamente, con apenas veintiséis años, la directora ejecutiva de StepOne, una empresa que facilita a startups españolas triunfar en Sillicon Valley. Estamos por tanto ante una mujer con un precoz e innegable éxito profesional designada por el influyente foro de Davos como una voz digna de ser escuchada para aportar posibles soluciones al drama del paro juvenil. El problema estriba en que su diagnóstico del problema es erróneo y por tanto las soluciones que propone no acabarían con el 57% de paro juvenil que padece España.

A modo de resumen, María Fanjul define varios problemas que, según ella, son responsables del paro juvenil y propone soluciones para los mismos. Insiste en que, si bien no exclusivamente, gran parte de la solución a este problema está en manos de los propios jóvenes. El Estado y el sector privado pueden y deben ayudar también, argumenta. Según su opinión, la causa fundamental del paro juvenil en España es fruto de la ausencia de una cultura emprendedora. Como solución a ese problema, Fanjul plantea dos soluciones: fomentar el emprendimiento y cambiar el modelo educativo. Para fomentar el emprendimiento, propone dos medidas: incrementar la financiación disponible para startups a través de una cooperación público-privada y comenzar a despertar el espíritu emprendedor en las aulas a una edad temprana. Los cambios en el modelo educativo que sugiere Fanjul son principalmente metodológicos. En su opinión, la metodología tradicional del profesor explicando la lección se ha quedado caduca. Lo que el mercado laboral demanda es el desarrollo de habilidades que permitan el análisis de la ingente cantidad de información a nuestro alcance y su utilización para crear e implementar ideas.

No hay duda de que el paro juvenil es un auténtico drama social. El desempleo es siempre una situación indeseable para alguien con ganas de trabajar. Pero en el caso de los jóvenes, el paro es aún más dañino por ser sus primeros años incorporados al mundo del trabajo y por el impacto tan negativo que puede llegar a tener en el futuro salarial de un profesional. No es lo mismo estar desempleado durante dos años cuando se tienen cuarenta años y se llevan cerca de veinte en el mercado laboral que hacerlo nada más acabar la carrera.

Analizando el diagnóstico que Fanjul plantea, discrepo con ella. ¿Es la ausencia de una cultura del emprendimiento en España un grave problema? Sin duda. ¿Explica este déficit el alto índice de desempleo juvenil? En mi opinión, no, e intentaré explicarlo. El paro (tanto el juvenil como el que padecen el resto de trabajadores activos en una sociedad) puede ser de dos clases: el friccional y el estructural. El paro friccional no es más que una desconexión entre trabajadores y empresarios, que no logran ponerse de acuerdo a corto plazo, fruto de cambios en las plantillas por parte de las empresas. Este paro no es problemático y si una economía sólo padece este tipo de paro se considera que existe pleno empleo técnico. El problema de la economía española es el paro estructural. El paro juvenil es un caso particular del paro estructural, que contabiliza el impacto del paro en un tramo concreto de la población activa (menores de 25 años). Fruto de la incapacidad por parte de los empresarios existentes de encontrar proyectos empresariales lo suficientemente rentables como para ofrecer a los trabajadores una remuneración que consideren adecuada y sea legal (igual o superior al salario mínimo). Solucionar este tipo de desempleo es complejo y exige dos medidas fundamentales. A corto plazo eliminar todo tipo de regulaciones salariales que puedan mermar la muy saludable flexibilidad salarial. A largo plazo, lo único que puede solucionar este tipo de desempleo es modificar la estructura productiva. Para que eso suceda, es condición necesaria que exista un entorno que propicie la inversión a largo plazo con medidas como una fiscalidad moderada y una gran seguridad jurídica, además de un buen sistema educativo.

Como pueden ustedes intuir, en España carecemos de ambos mecanismos: ni nuestro mercado laboral facilita la necesaria flexibilidad laboral (aunque la reforma laboral sí ha contribuido a mejorarla) ni se dan los ingredientes necesarios para el ajuste de una estructura productiva a todas luces inadecuada. De tal forma que, cuando una crisis económica azota nuestro país, los tradicionales mecanismos para reducir el paro brillan por su ausencia. Como colofón, acabamos siempre en la lista de los países con mayores tasas de desempleo de toda la Unión Europea. ¿Tiene algo que ver el paro juvenil con la cultura de emprendimiento? Atendiendo a la teoría económica y a los datos oficiales, parece difícil creer que si España tiene un paro juvenil del 56% y Alemania del 7,7% sea porque los alemanes sean siete veces más emprendedores que los españoles. Los españoles somos menos emprendedores en general que la media de la UE, tenemos, como bien señala Fanjul, un miedo al fracaso muy perjudicial, pero no somos siete veces menos emprendedores que nadie. Este factor por sí solo no explica el altísimo paro juvenil de nuestro país. Lo que lo explica es sencillamente el enorme intervencionismo estatal en la economía. El Estado interviene y distorsiona al no permitir la flexibilidad salarial, al fijar salarios mínimos por encima del nivel de equilibrio (lo que genera paro) y al no fomentar todos los mecanismos necesarios para impulsar la inversión a largo plazo. Según el Banco Mundial, montar un negocio en España es más difícil que en Zambia. La seguridad jurídica en España es escasa en comparación con otros países infinitamente más "business friendly". Que se lo pregunten a los inversores en renovables, que al calor de la garantía del Estado invirtieron cantidades ingentes de ahorro y han visto cambiada la Ley con carácter retroactivo sin salir de su asombro.

La cultura emprendedora es vital para el desarrollo de una sociedad próspera. Al cabo, son las empresas las que satisfacen las necesidades humanas más básicas y las generadoras de riqueza en una economía. Desarrollar y potenciar el espíritu emprendedor de los jóvenes es, coincidiendo plenamente con Fanjul, algo imprescindible, no ya por tener un paro juvenil desorbitado sino en cualquier circunstancia. Esta misma semana, en un taller sobre educación financiera que impartí a niños desescolarizados entre 6 y 14 años, la tarea principal era montar un puesto de helados, decidiendo cómo administrar el presupuesto inicial y atender a los gastos habituales como el alquiler, los suministros o la materia prima y elegir la carta a ofrecer y unos precios que cubriesen los costes. Cualquier medida que logre fomentar este espíritu será garantía de éxito. Cualquiera, salvo una que propone Fanjul y que pasa por la cooperación público-privada en materia de financiación de startups. Si algo debe aprender el ciudadano medio sobre economía es que el Estado es un terrible planificador y decisor. Miren si no la ruina de inversiones que tenemos en infraestructuras en España y que los políticos levantaron con nuestro dinero. España necesita muchas cosas, pero no al Estado financiando ni un sólo proyecto empresarial más. Si la mejor de las startups no logra financiación privada, o la startup no merece la financiación, o España no debe ser el mercado en el que la lancen.

Como mencionaba previamente, eliminar el miedo al fracaso de la mente de los individuos es otro objetivo muy beneficioso para desarrollar el emprendimiento. Por otra parte, mejorar el sistema educativo también tendría un impacto positivo en el sistema económico de un país pero, de nuevo, es el Estado el mayor responsable del fracaso del sistema y el que tiene la llave para revolucionarlo. Basta con privatizar la enseñanza y que el mercado empiece a ofrecer infinidad de ofertas educativas novedosas y a precios de asequibles. Pero todas esas medidas son insuficientes sin los dos mecanismos de ajuste mencionados con anterioridad.

Por todo lo anteriormente expuesto, no podemos exigir a los jóvenes que aporten soluciones para arreglar este problema. Ni ellos no son los responsables de esta situación ni la solución está a su alcance, por muy buena voluntad que tengan. La solución está en manos del socialdemócrata Gobierno de Rajoy y ni tan siquiera es necesario gastar un solo euro de dinero público: basta con eliminar leyes dañinas para los ciudadanos como el salario mínimo o la negociación colectiva y redactar de cero aquellas otras que despierten el interés por invertir en España a largo plazo con seguridad jurídica plena. ¿A qué esperas, Mariano?