Usted está aquí

Lecciones de economía durante la pandemia o por qué es un héroe el que acapara papel higiénico

Este primer cuatrimestre de 2020 se está viendo marcado por la pandemia del coronavirus  (Pérez y Real 2020). A mediados de marzo, Pedro Sánchez y sus veintitrés ministros decidieron empezar a tomar medidas. Desde entonces, han sucedido una serie de fenómenos fuera de la actividad económica ordinaria. Estos se han dado a pesar de que mantenemos las mismas instituciones regidas por las mismas personas que antes de la pandemia, misma cultura y geografía. Por tanto, se explican con dificultades a través de metodologías de estudio como el nuevo institucionalismo económico o teorías deterministas; pero que uno puede analizar y entender fácilmente empleando la praxeología. Me voy a centrar en seis casos: el incremento de ofertas de trabajo de cuidadores de niños, los gestos altruistas de varias empresas, la supuesta falta de atención a infectados con el coronavirus en los hospitales privados, la compra masiva de papel higiénico, la venta de mascarillas y las pruebas del coronavirus ambas a precios elevados.

Estos nuevos fenómenos no emergen de la nada. Necesariamente emergen de nuevas acciones que ciertos individuos realizan, ya que solo el individuo piensa, razona y actúa (Mises 1922). Este cambio en la manera de actuar puede ser explicado por los cambios de información y objetivos de los individuos. Ludwig von Mises (1949) afirmó que  <<La acción humana es necesariamente siempre racional. […] El objetivo final de la acción siempre es la satisfacción de algún deseo del agente>>. EL estudio de los distintos eventos se asienta en esta proposición.

Primero, tenemos el caso de los cuidadores de niños. Los colegios y guarderías se cerraron la segunda semana de marzo indefinidamente. A la vez, se ha visto un incremento del número de anuncios de cuidadores de niños, especialmente en las grandes ciudades pero también en pequeñas ciudades y pueblos (Alba 2020; Alsedo 2020). Los medios reportan que esta nueva oferta se ha visto acompañada por aumento llamativo de la demanda, hasta el punto en el que el precio por hora no se ha visto alterado por una posible menor oferta que demanda (Alba 2020). Pero ¿de dónde sale este nuevo sector del mercado del cuidado de niños? ¿Avisaron los padres con tiempo de que buscaban canguros para que estos pudieran saber que se tenían que anunciar?

Este equilibrio lo describía Adam Ferguson (1767) como el resultado de la acción humana pero no del diseño humano. Este incremento en la oferta de trabajos de canguro nace del espíritu empresarial de ciertos individuos. Este concepto, según Jesús Huerta de Soto (1992), <<consiste básicamente en descubrir y apreciar (prehendo) las oportunidades de alcanzar algún fin o, si se prefiere, de lograr alguna ganancia o beneficio, que se presentan en el entorno, actuando en consecuencia para aprovecharlas para lograr un fin u obtener ganancias, y actuar en consecuencia para aprovechar estas oportunidades que surgen en el medio ambiente>>. Y eso es básicamente lo que los nuevos cuidadores están haciendo.

Tenemos una situación en la que todos los centros de enseñanza, desde guarderías a universidades, han cerrado. Al principio de la declaración y hasta la aprobación del Real Decreto-ley 10/2020 el 29 de marzo—el cual prohíbe el ejercicio de actividades económicas a todas aquellas que Pedro Sánchez, Yolanda Díaz y otros miembros del Gobierno estimen como actividades no esenciales—, se recomendaba el trabajo telemático para mantener la cuarentena. Pero no todos los trabajadores podían trabajar de esta manera. La opción de dejar a los niños con los abuelos era desaconsejable ya que los mayores son la población en mayor riesgo mientras que los jóvenes son el sector de la población que mayor probabilidad de ser asintomáticos tiene (García 2020; Woodward 2020). Por lo tanto, muchos universitarios que se han visto también con las clases canceladas aprovechan esta oportunidad empresarial para ofrecer unos servicios valiosos para los padres. Este ejemplo nos sirve de lección sobre la función empresarial y del orden espontáneo.

El segundo fenómeno son los gestos altruistas de las empresas. Las empresas, como los Estados, no existen en la vida real, solo la idea que nos hacemos del conjunto de personas que las componen mediante el uso de símbolos como el nombre bajo el que se agrupan o el logo; es un ente que ni siente ni sufre. Por tanto, las empresas como tales carecen de capacidad de acción; son los individuos que componen cada empresa los que actúan en su nombre.

Un ejemplo de una empresa que ha incurrido en un coste sin ganancia esperada es el de Mercadona, dirigida por Juan Roig y el consejo de administración. Estos han tomado la decisión de darle un plus a sus empleados del 20% durante el mes de marzo (Osorio 2020). Mercadona no tenían ninguna necesidad de hacer esto. Y aún así ha decidido tener un detalle generoso con sus empleados o clientes. Quizás la intención ha sido recibir publicidad positiva. O tal vez es que sinceramente se preocupen por sus empleados ya que quien toma las decisiones detrás de cualquier empresa son personas, lo que solemos olvidar por algún motivo cuando la empresa es grande.

Otro ejemplo es el de las aseguradoras españolas, que han decidido cubrir los costes causados por el tratamiento del coronavirus a pesar de que las epidemias oficialmente declaradas se encuentren fuera de las coberturas incluidas. Una portavoz de Asisa declaró que <<ante la situación de crisis sanitaria nuestra prioridad es que los pacientes sean atendidos. No se va a repercutir ningún gasto al asegurado>> (Simón Ruiz 2020).

Jon Aldekoa (2020) hace una recopilación para Libre Mercado donde recoge une veintena de casos de empresas privadas haciendo donaciones para ayudar durante esta pandemia. Un tuit de Russel Roberts, presentador del podcast EconTalk, recopila un hilo de acciones voluntarias que se están tomando para reducir el impacto del coronavirus. La mayoría de las respuestas incluye acciones que están tomando empresas para poder ayudar a la población.

Estas acciones no se pueden entender desde la visión del homo economicus de la economía neoclásica. Si entendemos al individuo como agente que busca maximizar su beneficio, ¿por qué iban los individuos a través de sus empresas a realizar tal sacrificio? Una posibilidad es que buscaran publicidad positiva. Pero esa respuesta no parece muy probable por varios motivos. ¿Qué les asegura a las empresas que las personas que disfruten de sus donaciones no se lo agradecerán al Gobierno y no a ellas? Si entramos en crisis—que en mi opinión lo haremos próximamente—, ¿tendrán los beneficiados por las donaciones las capacidades económicas de renovarse la casa en Ikea para devolver el favor? ¿Sabrá la población que empresas han donado y cuánto? Parece una apuesta muy arriesgada y costosa para recibir publicidad positiva.

La economía conductual tacharía esta actuación de irracional. Esta escuela económica no acepta la figura del homo economicus porque afirma que el ser humano puede actuar irracionalmente. Pero al principio del texto se ha afirmado que la acción humana es necesariamente racional, ¿cómo es esto? Esto se debe a que la economía conductual define irracionalidad de una manera distinta a la escuela austriaca.

Para la praxeología, el ser humano solo actúa irracionalmente cuando lo hace involuntariamente (v. gr. reflejo rotuliano), reaccionando a ciertos estímulos o porque ha perdido la capacidad de control (Mises 1949). Todo comportamiento voluntario es intencional. Lo que los economistas conductuales tildan de irracional, como el comportamiento previamente descrito, se asienta en un juicio de valor por su parte. Este análisis se suele basar en el hecho de haber elegido los medios menos eficientes para alcanzar un objetivo. Mises (1949) afirma que:

<<Es corriente denominar irracionales aquellas acciones que, prescindiendo de ventajas materiales y tangibles, tienden a alcanzar satisfacciones ‘‘ideales’’ o más ‘‘elevadas’’. En este sentido, la gente asegura, por ejemplo, —unas veces aprobando y otras desaprobando—que quien sacrifica la vida, la salud o la riqueza para alcanzar bienes más altos—como la lealtad a sus convicciones religiosas, filosóficas y políticas o la libertad y la grandeza nacional— viene impelido por consideraciones de índole no racional. La persecución de estos fines, sin embargo, no es ni más ni menos racional o irracional que la de otros fines humanos. Es erróneo suponer que el deseo de cubrir las necesidades perentorias de la vida o el de conservar la salud sea más racional, natural o justificado que el aspirar a otros bienes y satisfacciones.>> [p. 24 de décima edición de la versión en castellano de Unión Editorial].

A este fragmento proporciona una adecuada solución al porqué las empresas actúan de esa manera altruista y costosa para ellas. Los individuos detrás de ellas valoran más el sentimiento generado por la donación que el bien dado. EL filósofo moral Adam Smith (1759) afirmó que <<El ser humano desea naturalmente no solo ser amado, sino ser amable, es decir, ser lo que resulta un objeto natural y apropiado para el amor>>. Uno de los objetivos ecuménicos del ser humano era ser querido por aquellos cercanos a él y sentirse merecedor de este aprecio. Cabe la posibilidad de que el altruista busca hacer el bien lo mejor que pueden para ayudar a sus prójimos y sentirse dignos de afecto, venga de estos o de terceros. O si no se acepta esta teoría y se sigue creyendo que es una inversión a largo plazo en publicidad positiva, entonces podríamos decir que tiene una baja preferencia temporal, ya que valora más la posesión del bien en un futuro al presente. Sea como fuere, la praxeología ofrece el mejor análisis para este fenómeno.

Inicialmente los centros privados fueron criticados por no atender a pacientes de coronavirus. Esto es el tercer fenómeno. Pero sí que lo estaban haciendo. El pasado once de marzo había treinta casos positivos de coronavirus en cincuenta hospitales privados. Si estas cifras son representativas de los 470 centros privados españoles, esto se traduciría a que al menos 200 casos positivos están siendo tratados en hospitales privados (Redacción Medica 2020). Donde no se atendió a ningún paciente de coronavirus en un hospital privado en un principio fue en Cataluña. Pero esto fue porque los directivos del Departament Salut habían declinado la oferta de los hospitales privados para atender pacientes. (Ricart 2020). Su deber, según el protocolo aprobado por estos directivos, era el de dirigirles a un centro de salud público. Este hecho criticado como un error de mercado se puede entender mejor como un error de regulación sobre el mercado, por la existencia de esta. El imponer una restricción a la libre prestación de servicios al sector privado se ralentiza el proceso de recuperación al reducir el número de prestadores del servicio, como sucedió tras el Katrina donde Luisiana vio su recuperación ralentizada por la excesiva regulación laboral (Skarbek 2010). De este caso se puede extraer que cuando creamos ver un error de mercado, hacemos bien primero observando errores de los individuos, esta vez regulando.

El cuarto punto es la compra que se está realizando de papel higiénico. La praxeología nos dice que el ser humano actúa racionalmente. Entonces, ¿por qué vemos a consumidores aprovisionarse cantidades ingentes de papel higiénico? ¿Acaso es racional comprar suficiente papel higiénico para varios meses, pero solo carne para una semana? ¿Falla la teoría de Mises sobre la acción humana cuando lidiamos con quien parece querer acaparar todo el papel higiénico? No, podemos estar tranquilos.

El papel higiénico es un producto no perecedero. No importa si se gasta hoy, en dos meses o en tres años. A diferencia de la mayoría de los productos alimenticios, no caduca. El precio del papel higiénico no va a bajar antes en el corto plazo. Este producto no requiere condiciones especiales de almacenaje, como estar en la nevera, lo que significaría quitarle un espacio importante a la comida. Puede ser almacenado en cualquier rincón de una casa o en el trastero. Y quedarse sin papel higiénico es una desgracia. Por lo tanto, fallo en ver qué no hay de racional en comprar tanto como uno pueda y quiera para abastecerse durante esta pandemia.

Algunos califican al coronavirus como un cisne negro (Lapuente 2020; Makridis 2020). Nassim Taleb (2007) define un cisne negro como un evento extremadamente raro, inesperado, fuera de las expectativas históricas, científicas, financieras o tecnológicas, con graves consecuencias que puede causar daños catastróficos a la economía. El coronavirus probablemente no sea un cisne negro ya que no ha sido inesperado, al menos en España. Estuvimos recibiendo alertas de la Organización Mundial de la Salud y la Unión Europea desde el 3 de febrero (Lamet 2020). No obstante, sí que es cierto que desconocemos el alcance total del virus y de los resultados que pueda tener. Tampoco sabes qué medidas los miembros del Gobierno pueden tomar. Por ahora ya estamos en estado de alarma. Independientemente de que sea más contagioso o mortal que la gripe, el mayor problema es que es un virus nuevo. Consecuentemente, estamos sumergidos en incertidumbre. En escenarios como este, sobreprotegerse es racional (ahora no utilizo el término en el sentido austríaco sino como lo emplean las otras escuelas económicas). Podemos estar en cuarentena voluntaria o forzada durante un largo tiempo.

Además, el observador tampoco tiene un conocimiento perfecto de para qué se va a utilizar ese papel o para cuántas personas es. Quizás un individuo haya comprado lo que percibimos como papel higiénico pensando en repartírselo entre su familia. O puede haberlo hecho porque entre los vecinos de una comunidad se han repartido la compra de productos no perecederos. Otra opción es que en ese supermercado el papel higiénico sea más económico que las servilletas y vaya a prescindir de estas usando el papel. O tal vez su intención sea guardárselo para sí mismo y dar en caso de necesidad de alguien cercano a él. Observando que un individuo sale del supermercado con más papel higiénico del que entendemos como necesario no nos dice mucho de sus intenciones con el mismo.

De hecho, yo creo que quien compra papel higiénico en grandes cantidades es un héroe, está haciendo un servicio a la comunidad por dos tipos de señales que está enviando. Primero, está enviando una señal al empresario, comunicándole—sin decirle nada—que existe una gran demanda de su producto, hace falta reponerlo.

Esto puede traducirse en comprar más, lo que significa decirle al fabricante que aumente la producción, como ya se está haciendo (EFE 2020), o en enviar más papel higiénico a las tiendas que lo soliciten si hay existencias, si es un gran distribuidor como Mercadona. Gracias al acaparador, ahora el empresario tiene el capital y el incentivo para producir más cantidad y/o más eficientemente. La segunda señal que envían es al resto de individuos. Les dicen que cuanto antes se abastezcan de cantidades suficientes para poder estar sin salir de casa una temporada, mejor. Esto es beneficioso porque en un caso de pandemia como este, el escenario óptimo es aprovisionarse con lo necesario rápidamente para mantenernos en cuarentena tanto como podamos. Para mi quienes compran suficiente papel higiénico en cantidades que otros considerarían desorbitadas son auténticos héroes.

Los dos siguientes fenómenos, la venta a precio elevado de mascarillas y de pruebas para el coronavirus se analizan conjuntamente debido a sus grandes similitudes. Es complicado definir cuándo un precio está excesivamente alto para una prueba médica o para un producto que no utilizo cotidianamente. Para mí, saber si las pruebas para el coronavirus se ofrecen por un precio elevado sería imposible ya que desconozco cual es el precio de la prueba de otras enfermedades víricas para tener una referencia, cuánto cuesta el material empleado, el riesgo al que se somete el personal sanitario administrándolo, o cuanto capital ha sido necesario para invertir en ello entre otros factores que me podría cuestionar. Además, este virus es nuevo por lo que no puedo comprarlo con el precio de la misma prueba antes de la pandemia. La única información que poseo es el valor que dicha prueba tiene para mi. Y lo mismo podría decir sobre las mascarillas y los materiales necesarios o su lugar de producción y proceso de suministro. El hecho de que el precio de las mascarillas y las pruebas de coronavirus en hospitales privados fuese noticia indica que algunos sí que estiman que se ofrecían a un precio más elevado del correcto (Slatt 2020; Salinas 2020).

Me baso en la defensa que realiza Walter Block (1976) de los especuladores para explicar no solo por qué los que venden mascarillas y pruebas a precios elevados lo hacen, sino también para argumentar que están haciendo lo correcto. Aceptando todos los datos como correctos y que este precio para ambos bienes es más elevado de su precio justo—entienda cada uno lo que sea—lo que hacen ambos proveedores no genera ningún daño violento, actúan para el bien de la sociedad y regular sus actividades sería una pérdida para todos (Block 1976).

Las transacciones que generan son voluntarias. Nadie está coaccionado en entrar en la compraventa de ninguno de estos productos. No obstante, alguno podrá decir que en una pandemia las personas no reaccionan como lo harían de normal y se ven forzadas a tomar ciertas decisiones y comprar ciertos productos para su subsistencia. Aceptando que esto es así, el vender mascarillas y pruebas a precios elevados es beneficioso para todas las partes de la economía. Existen ciertas cosas que son escasas, por lo que su uso se tiene que restringir mediante alguno sistema ya que no pueden ser utilizadas por tanta gente como querría de la manera que gustasen. Existen dos tipos de sistema para distribuir los bienes: sistemas basados en precios y sistemas no basados en precios.

Los sistemas basados en precios reparten los bienes según quién puede pagar un precio superior por el bien. Lo primero que pensamos es en cómo entonces se costearan tales bienes aquellos con menor capacidad económica. Lo bello de este sistema es que envía una señal al resto de la industria indicando que ahí hay un bien muy preciado por los individuos. Las empresas, en pos de enriquecerse y por ende satisfacer necesidades humanas, generan más de este bien. El incremento en oferta genera que el precio disminuya, pudiendo este bien ser así accesible a más parte de la población. Además de enviar esta señal a otras empresas, la empresa o empresas que ya estaban en la industria originalmente pueden invertir el capital ganado en más cantidad, calidad o ambas. La alternativa es un sistema no basado en el precio. En estos sistemas aquellos que tienen en control sobre los bienes los distribuyen. Este reparto puede asentarse en cualquier tipo de discriminación como el nepotismo, racismo, machismo, utilitarismo como el que vemos en Italia, o el primero que llega se lo queda todo.

Este artículo no es una defensa del libre mercado o de cómo se podría solucionar el conflicto en un Estado mínimo o una sociedad anarcocapitalista. Para eso redirijo hacia otros artículos como el de Juan Ramón Rallo (2020), Llewellyn Rockwell (2020), Juan Ángel Soto (2020), el Instituto Ostrom (Jiménez-Mausbach et al. 2020), Thomas Woods (2020), Jeffrey Tucker (2020), Hugo Pereira (2020) o Epstein (2020). Y muchos otros que vendrán. La intención de este artículo es analizar seis eventos surgidos a raíz de la pandemia del coronavirus sirviéndome de la metodología austriaca e intentar aprender alguna lección de estos.

Referencias

Alba, Nicolás. 2020. “Las ‘nuevas’ Niñeras Del Coronavirus: Estudiantes Sin Clase Durante 15 Días a 10 Euros La Hora.” El Economista, 13 de marzo, 2020.

Aldekoa, Jon. 2020. “Las Donaciones de Las Empresas Contra El Coronavirus: La Auténtica Solidaridad Es Capitalista.” Libre Mercado2, 27 de marzo, 2020.

Alsedo, Quico. 2020. “Niñeras y Abuelos, Las ‘profesiones’ Más Demandadas En El Madrid Del Coronavirus: ‘Es Un Marrón Enorme.’” El Mundo, 11 de marzo, 2020.

Block, Walter. 1976. Defending the Undefendable. 3ª ed. Auburn, Estados Unidos: Ludwig von Mises Institute.

EFE. 2020. “Las Fábricas de Papel Higiénico Incrementan Su Producción Por El Coronavirus.” El Confidencial, 13 de marzo, 2020.

Epstein, Richard A. 2020. “Avoid Redistribution Schemes to Limit Coronavirus Fallout.” Las Vegas Review Journal, 14 de marzo, 2020.

Ferguson, Adam. 1767. An Essay on the History of Civil Society. Londres, Reino Unido: T. Cadell.

García, María. 2020. “Aún No Sabemos Por Qué Los Niños Responden Diferente Al Coronavirus.” Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria, 7 de marzo, 2020.

Huerta de Soto, Jesús. 1992. Socialismo, Cálculo Económico y Función Empresarial. 5ª ed. Madrid, España: Unión Editorial.

Jiménez-Mausbach, Martí, Pau Vila, Aleix Ràmia, Pol Agut, Roger Medina, and Anna Rossell. 2020. “Respostes Contra La Pandèmia. 20 Propostes de Política Econòmica Contra La COVID-19.” Barcelona.

Lamet, Juanma. 2020. “España Desoyó Las Llamadas de La OMS y de La UE a Hacer Acopio de Material Sanitario Frente Al Coronavirus.” El Mundo, 3 de abril, 2020.

Lapuente, Víctor. 2020. “Nuestro Cisne Negro.” El País, 3 de marzo, 2020.

Makridis, Christos A. 2020. “Coronavirus and Price Discovery during Black Swan Events.” The Hill, 15 de marzo, 2020.

Mises, Ludwig von. 1922. Socialism: An Economic and Sociological Analysis. New Haven, Estados Unidos: Yale University Press.

———. 1949. Human Action: A Treatsie on Economics. Auburn,Estados Unidos: Ludwig von Mises Institute.

Osorio, Victor M. 2020. “Mercadona Dara Este Mes Una Prima Del 20% de Su Sueldo a Todos Sus Empleados.” Expansión, 14 de marzo, 2020.

Pereira, Hugo. 2020. “Las Políticas Liberales, Receta Para La Crisis Del Coronavirus.” Fundación Civismo, 3 de abril, 2020.

Pérez, Pilar, and Cristina Real. 2020. “La OMS Declara Oficialmente El Coronavirus Como Una Pandemia.” El Mundo, 11 de marzo, 2020.

Rallo, Juan Ramón. 2020. “Liberalismo y estado de alarma.” El Confidencial, 16 de marzo, 2020.

Redacción Medica. 2020. “La Sanidad Privada Atiende a Más de 200 Positivos Por Coronavirus En España.” Redacción Médica, 11 de marzo, 2020.

Ricart, Marta. 2020. “Ni Prueba Ni Enfermos Con Coronavirus Hasta Ayer En La Sanidad Privada.” La Vanguardia, 13 de marzo, 2020.

Rockwell, Llewellyn H. Jr. 2020. “What Would Murray Say About the Coronavirus?” LewRockwell.Com, 4 de marzo, 2020.

Salinas, Nieves. 2020. “La Sanidad Privada Ante El Coronavirus: Pruebas a 800 Euros y Derivando Pacientes a La Pública.” Vozpópuli, 11 de marzo, 2020.

Simon Ruiz, Alfonso. 2020. “Las Aseguradoras Cubrirán El Coronavirus Incluso En Caso de Epidemia Nacional.” Cinco Días, 12 de marzo, 2020.

Skarbek, Daniel. 2010. “Restricting Reconstruction: Occupational Licensing and Natural Disasters.” En The Political Economy of Hurricane Katrina and Community Rebound, edited by Emily Chamlee-Wright and Virgil H Storr, 72–83. Northampton, Estados Unidos: Edward Elgar Publishing.

Slatt, Nick. 2020. “Amazon Warns Sellers against Price Gouging Face Masks amid Coronavirus Concerns.” The Verge, 25 de febrero, 2020.

Smith, Adam. 1759. The Theroy of Moral Sentiments. Edimburgo: Andrew Millar, in the Strand.

Soto, Juan Ángel. 2020. “El Despertar Del Leviatán.” Fundación Civismo, 3 de abril, 2020.

Taleb, Nassim N. 2007. The Black Swan: The Impact of the Highly Improbable. Londres, Reino Unido: Penguin Books.

Tucker, Jeffrey A. 2020. “The Free Market Provides What We Need to Survive a Pandemic.” American Institute for Economic Research, 10 de marzo, 2020.

Woods, Thomas. 2020. “Socialism Would Have Solved This Problem.” LewRockwell.Com, 14 de marzo, 2020.

Woodward, Aylin. 2020. “1 in 4 People Who Get the Coronavirus May Show No Symptoms but Still Be Contagious. Here’s the Latest Research on Asymptomatic Carriers.” Business Insider, 3 de abril, 2020.