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Liberalismo y consideración moral de los animales

Nos aprovechamos de los animales porque son "animales". Porque no son "humanos". Esta es una idea simple, muy aceptada, fácil de entender, parece lógica, es práctica, y siempre ha sido así.

También la idea de que “El Sol gira en torno a La Tierra” es simple y la experiencia diaria parece ofrecer tal evidencia. Y sin embargo, no es cierta.

Me gusta poner este ejemplo para animar al lector a ver las cosas desde otro punto de vista. Cuando se lee una crítica de una idea simple y muy aceptada, es necesario adquirir antes una mentalidad abierta, o no se podrá obtener ningún provecho de ella.

En este artículo me propongo argumentar que estamos viviendo una revolución ética en relación a los derechos de los animales, comparable con la revolución que supone para el transporte la llegada de los viajes espaciales, y cómo esta nueva ética debe ser tenida en cuenta, por lógica, en el liberalismo.

Liberalismo y ética

Tal como nos explica Juan Ramón Rallo, "el liberalismo busca descubrir aquellos principios normativos universales y simétricos que permiten que cada individuo o grupo de individuos pueda satisfacer sus fines vitales de manera voluntaria, cooperativa y mutuamente beneficiosa con otros individuos o grupos de individuos".

En palabras de Francisco Capella, "el problema esencial de la ética es justificar las normas que limitan la libertad de acción de los individuos, y especialmente aclarar en qué circunstancias es legítimo utilizar la fuerza contra otros. La libertad del liberalismo no consiste en poder legalmente hacer cualquier cosa que uno desee, sino que está limitada y complementada por la propiedad: uno es libre hasta que choca con la libertad ajena, o mi propiedad acaba donde empieza la del vecino". En esta visión, el propio cuerpo es propiedad de uno mismo.

La ética requiere de simetría, pero no de una simetría entre derechos y deberes

Como aclaración terminológica, considero que la ética es una reflexión lógica sobre la moral; y que la moral es un conjunto de normas por las que guiarse en los conflictos entre individuos. Hay diversas éticas (diversos razonamientos morales) y diversas morales (conjuntos de reglas por los que guiarnos).

Las normas morales, si son éticas (si son lógicas) deben ser independientes de mi posición en el conflicto: deben funcionar tanto si estoy en una situación de ventaja como de desventaja. A veces se hace referencia a esta idea indicando que la moral debe "tener simetría", "correspondencia" o "ser universal". Sin embargo muchas veces se confunde esta idea con una posible correspondencia entre derechos y deberes en una misma persona. Me explico.

Coincido con Juan Ramón Rallo en que "la igualdad moral de las personas, esto es, los derechos humanos, son universales y simétricos para todos" y comparto la cita de Peter Singer: "Al aceptar que los juicios éticos deben ser universales, estoy aceptando que mis propios intereses, por el mero hecho de ser mis intereses, no pueden ser más relevantes que los de otras personas. De ahí que mi preocupación natural por el hecho de que mis propios intereses sean tenidos en cuenta, debe extenderse y abarcar los intereses de otros cuando estoy razonando éticamente".

Sin embargo, esto no tiene nada que ver con el dicho –falso- de que "a todo derecho le corresponde un deber" (para el mismo individuo). Esa frase es algo que se dice a los niños pequeños para educarles poco a poco en los deberes, precisamente cuando todavía son seres con derechos y sin deberes.

La correspondencia entre derechos y deberes entre individuos sólo se puede y debe exigir en igualdad de condiciones. Fernando Parrilla dice que "al resto de los humanos les concedemos derechos porque sabemos que tienen obligaciones", pero esto no es cierto, y cae en el mismo error que José Augusto Domínguez cuando dice que "Los animales no son, o al menos no deberían serlo, acreedores de derechos por la sencilla razón de que no pueden ser titulares de obligaciones".

Fernando y José Augusto: ¿qué ocurre entonces con los humanos que no tienen obligaciones, como los humanos recién nacidos o los humanos con graves problemas mentales? ¿Acaso no les concedemos derechos? Es evidente que sí lo hacemos. Como dice Berdonio en los comentarios del mismo artículo: "no siempre disfrutar de derechos entraña de manera automática correspondientes obligaciones".

La reflexión ética debe ser independiente de nuestro interés personal

He mencionado que no es justo ni lógico usar una argumentación ética diferente en función de si soy yo o es otro quien se encuentre en situación de superioridad en un conflicto. Aunque, por egoísmo, sea tentador hacerlo, no es lógico (no es ético).

En palabras de Gary Yourofsky: "Cuando uno no es la víctima, resulta bastante sencillo racionalizar la crueldad, la injusticia, la desigualdad, la esclavitud e incluso el asesinato".

Si la ética fuera diferente en función del hecho de disfrutar o no de una posición privilegiada en el conflicto, no diría que eso fuera un discurso lógico, sino más bien una excusa para seguir aprovechándome una situación de poder.

Sin embargo, esto es precisamente lo que defienden Íñigo Ongay en su debate con Oscar Horta cuando dice que es el poder el que nos otorga derechos, y Fernando Parrilla cuando dice que "No invadimos la casa de nuestros congéneres, ni nos comemos su comida porque esperamos que ellos hagan lo mismo".

Sinceramente, no creo que Íñigo Ongay y Fernando Parrilla piensen así, de lo que deduzco que estos autores no están argumentando sobre algo que consideran que está bien, sino explicando por qué hacemos algo que está mal.

No creo que si, cierto día, Fernando o Íñigo viajaran a un país al que no piensan volver jamás y estuvieran en un restaurante al que no piensan volver jamás, y se encontraran caída en el suelo la billetera de otro cliente que ha ido a los servicios y a quien no esperan volver a ver jamás, se apropiaran, porque pueden y porque nadie les mira, de dicha su billetera, o aún más cómico, que no lo hicieran por cierto puritanismo moral, pero consideraran que éticamente (lógicamente) deberían haberlo hecho, y se quedaran con remordimientos por ello.

Mucho menos creo posible que si Íñigo Ongay o Fernando Parrilla tuvieran la mala suerte de sufrir la situación simétrica, consideraran ético el comportamiento de quien se quedó con su cartera.

Y sin embargo, esto es exactamente lo que estamos haciendo con los animales no humanos: quedarnos con su billetera porque no pueden "devolvernos el golpe”.

Espero que lo de la billetera haya resultado simpático, pero el asunto no tiene nada de gracioso. Si unos extraterrestres súper inteligentes llegasen al planeta Tierra, secuestraran a casi toda la especie humana, obligándoles a reproducirse en cautividad para usarlos como alimento, entretenimiento mediante la tortura hasta la muerte (en plazas) y para la experimentación en formas inimaginables ¿acaso nos parecería ético por el motivo de que los extraterrestres se encuentran en una situación de poder sobre nosotros? Bueno, pues eso es exactamente lo que estamos haciendo con los animales.

Una vez aclarado que los derechos no conllevan obligatoriamente deberes y que una reflexión ética válida no puede depender de nuestro interés personal, queda pendiente la cuestión más interesante de todas ¿por qué considerar a los animales sujetos morales? A lo que voy a comenzar respondiendo con otra pregunta: ¿por qué considerar a las mujeres o a los negros sujetos morales?

La consideración moral es un ejercicio de libertad

La primera aproximación a la respuesta que quiero destacar es que la consideración moral (como consideración interna, privada, íntima) es un acto voluntario, libre. Los derechos no son naturales. Los otorgan quienes pueden y quieren hacerlo. Los seres humanos podemos otorgar derechos a los animales no humanos, y de hecho mucha gente ya lo hace dentro de su (reducido o no) ámbito de actuación y poder.

Evidentemente, alguien puede reflexionar sobre el asunto y decidir libremente no otorgar derechos ni a los animales, ni a las mujeres y ni a los negros, tal vez por ser hombre blanco y no interesarle. Pero ¿sería esto lógico? ¿En qué nos basamos para no otorgar derechos a los animales no humanos?

Se podría decir que precisamente eso mismo: que no son humanos. Bien, irremediablemente todo este asunto nos lleva a la definición de "humano". Esta definición es mucho más problemática de lo que pueda parecer a simple vista.

Aproximación genética a la definición de humano (genotipo)

En primer lugar debemos reconocer que es imposible identificar al primer ser humano, y que la frontera entre lo humano y lo no humano (como especie animal) es difusa.

En el concepto de "especie" no existe un abismo ontológico, es decir, no existe una separación dicotómica entre unas especies y otras, sino que se trata de algo gradual, tal como nos enseña la teoría de la evolución (sobre la que existe suficiente evidencia). Es decir, las fronteras entre especies son borrosas. La definición recursiva de “humano” como “nacido de humano” no sirve. Mi madre fue humana. La madre de mi madre fue humana. Y así sucesivamente llamaríamos “humana” a infinidad de especies, según la teoría de la evolución, hasta llegar al primer replicante. No existe algo llamado “El primer hombre”. Traten de identificarlo en esta foto.

Descartado el asunto de la posición privilegiada, el asunto de los deberes y derechos, y el asunto de la definición genética de "humano", los seres humanos que pretenden seguir aprovechándose de los demás animales impunemente establecen una nueva línea de defensa de "lo humano" basada en las características “humanas”.

Otras aproximaciones a la definición de humano

A menudo se mencionan características fenotípocas / fisiológicas (como el tamaño del cerebro) o etológicas (en relación a su comportamiento) para justificar algún tipo de privilegio moral de los humanos. Se indica que "los seres humanos deben ser favorecidos por encima de otros individuos debido a que solo ellos poseen ciertas capacidades cognitivas, un lenguaje, la posibilidad de reconocer y asumir responsabilidades, etc. Y, en otros casos, se sostiene que el motivo para tal consideración privilegiada sobre otros radica en que los seres humanos mantienen entre sí una relación de solidaridad, afecto, equilibrio de poder, posibilidad de interacción, etc., que no tendrían con otros animales".

Sin embargo, dicha justificación no es válida y la argumentación que lo demuestra es conocida como la de los casos marginales o "diferencias entre humanos". Tal como dice Oscar Horta: "La especie humana no puede ser definida por la posesión de ciertas capacidades, desde el momento en que hay humanos que carecen de ellas. Por lo tanto, su trato privilegiado no puede ser defendido aludiendo a éstas".

En palabras de Charles Darwin: “Por considerable que sea la diferencia entre la mente del hombre y la de los animales más elevados, es sólo, ciertamente, una diferencia de grado y no de especie”. Y tal como sostiene Richard Dawkins: “Sobre la cuestión de la ostra, lo que yo diría es que no necesitamos trazar líneas, y que está perfectamente bien hablar de un continuo. Y si las ostras sienten dolor probablemente sientan una pequeña cantidad de dolor. Mientras que los cerdos probablemente sientan una gran cantidad de dolor. Y cuando la gente pregunta: ¿Dónde trazas la línea? -Respondo: ¿Por qué hay que trazar una línea? ¿Por qué no simplemente decir que hay un continuo de capacidad de sentir dolor?”.

Aquí aparece por fin el concepto fundamental que permite despejar todo este asunto: la capacidad de sentir (y dentro de ella, y en el ejemplo de Dawkins, la capacidad de sentir dolor).

Teocentrismo, antropocentrismo y sensocentrismo

El teocentrismo es una corriente de pensamiento que sitúa a "Dios" como centro del universo, quien lo rige todo, incluso las actividades humanas. Es una filosofía de contextos de mucha religiosidad, como la Edad Media. Usualmente da más importancia a la ultratumba que a la vida terrenal. El teocentrismo está en cierto modo alineado con el iusnaturalismo que defiende una suerte de derecho natural o pre-existencia de derechos. Al finalizar la Edad Media y comenzar el Renacimiento (sobre el siglo XVI), el teocentrismo cedió el paso al antropocentrismo.

El antropocentrismo sitúa al Ser Humano como medida de todas las cosas, y en el aspecto ético defiende los intereses de los seres humanos por encima de los del resto de seres. El antropocentrismo disminuye el respeto por quienes no son humanos, lo que se conoce como discriminación especista.

La ética sensocéntrica o sensocentrismo es un planteamiento ético o cosmovisión que sostiene que todo ser con capacidad para sentir (sintiente), es decir, con capacidad para tener experiencias subjetivas, merece consideración moral.

Aquí está en mi opinión la clave y la solución a todo este asunto de la cuestión animalista. En conclusión, ¿cuáles son los seres por los que debemos tener consideración moral? Tal como explica Oscar Horta, aquellos seres que puedan verse afectados por nuestras decisiones, por tener ellos intereses y por haber una relación causal (más o menos directa o indirecta) entre nuestro comportamiento (acción u omisión) y lo que les suceda a ellos, son por lógica los seres que debemos tener en cuenta (tener consideración moral por ellos) y aquí se incluyen todos los seres sintientes, esto es, todos los seres con capacidad de tener intereses y experiencias (pensemos en la capacidad de tener sensaciones), independientemente de su estructura genética, de su inteligencia o de su situación de mayor o menor poder en un conflicto.

La pregunta no es, ¿Pueden razonar? ni ¿Pueden hablar?, sino, ¿Pueden sufrir?

Jeremy Bentham.

Es evidente y tenemos indicios abrumadores de que los cerdos y los pollos sienten, y por ello debemos incluirles en nuestra consideración moral. Si algún día tuviéramos indicios suficientes de la sintiencia de un ordenador, dispositivo o de cualquier otro ser o cosa imaginable, deberíamos actuar de igual forma.

¿Por qué debemos dejar de esclavizar a los animales?

Muy sencillo: porque no son objetos. Son seres con intereses. Son seres que sienten. Y porque podemos hacerlo. Y porque es lógico hacerlo.

Desde la ética y la imparcialidad propias del liberalismo, deberíamos dejar de usar animales en nuestro provecho y considerarlos como sujetos de derecho (si se quiere, “personas” o como se les quiera llamar).

Efectivamente, y tal como cita José Antonio Baonza Díaz “se ha producido un cambio en la relación de los seres humanos y el resto de los animales, que, partiendo de una visión absolutamente antropocéntrica que equiparaba a los animales con los objetos, ha desembocado en la visión -apoyada entre otros motivos en hallazgos científicos como la proximidad genética entre especies- de que, al fin y al cabo, todos los animales son el resultado de procesos evolutivos paralelos […] El toro bravo es un mamífero con un sistema nervioso muy próximo al de la especie humana, lo cual significa que comparten muchos aspectos de nuestro sistema neurológico y emotivo”.

Estas asimilaciones entre seres humanos y astados tienen poco de místicas y mucho de científicas, voluntarias, justas, honestas e imparciales, es decir, de liberales.

¿Y si no pudiéramos vivir sin comer animales?

Hay quien opina que no podemos dejar de usar animales no humanos porque necesitamos (nutricionalmente) alimentarnos de ellos. La afirmación no es precisa: no necesitamos alimentarnos de animales. Necesitamos una serie de nutrientes. La cuestión es puramente técnica. Dije al principio que la revolución de la ética animalista es comparable a los viajes espaciales. Le invito al lector a comparar la dificultad de hacerse vegetariano con la dificultad de viajar a La Luna. No voy a discutir si viajar a la Luna es fácil o difícil, o si la baja gravedad de la Luna es una ventaja o un inconveniente. Son cuestiones técnicas que se pueden resolver. Que ya millones de personas han resuelto en distintos grados.

¿Y si la ética fuera una farsa?

Aquellos que insisten en seguir explotando animales pueden no atender a la lógica simplemente por estar programados para ello. Según la teoría de la evolución, somos máquinas de supervivencia construidas por nuestros genes para su propia perpetuación. La moral y las leyes podrían ser simplemente pactos de cooperación entre individuos que la evolución selecciona como útiles para nuestra propia supervivencia (en realidad, la de los genes), independientemente de que sean justos o no. Y la ética podría ser una farsa, es decir, únicamente una excusa que justifique la moral dictada por los genes egoístas.

Nuestra sociedad humana es tan compleja que el egoísmo abierto y sincero apenas puede sobrevivir. Las personas debemos colaborar casi todo el tiempo para sobrevivir o simular querer hacerlo. Una de las mejores formas de simular querer colaborar es precisamente colaborar a regañadientes explicando que lo hacemos por elevados motivos éticos o morales, obteniendo así tanto las ventajas de la reputación como las intrínsecas de la colaboración.

¿Acaso no se observa en la evolución de la materia y de la vida un incremento de la cooperación, estructuras cada vez más interrelacionadas colaborando y constituyendo entidades de orden superior? ¿Acaso no se ha ido terminando con los sucesivos "ismos" que son discriminaciones arbitrarias, faltas de lógica como el sexismo o el racismo?

Tenemos, ahora, la oportunidad única de formar parte de la mayor revolución ética de la historia de la humanidad. En algún momento se formará un efecto de “bola de nieve”. Gracias al transhumanismo, el concepto de "humano" cambiará radicalmente al haber todo tipo de nuevos constructos que combinen la vieja idea de "humano" con la idea de "máquina". La consideración moral se basará en la capacidad de sentir, ya se trate de hombre, máquina, animal no humano, o una mezcla de los tres. Gracias a la biotecnología, los alimentos vegetales serán cada vez más baratos, más sabrosos, más sanos y más nutritivos que los de origen animal. Llegado el momento todo el mundo compartirá la visión animalista sensocentrista y entonces será de enorme valor la reputación de haberlo hecho previamente por motivos éticos.

Comentarios

Guillermo Carpena Peris

La ética no es bella ni estética.
LA ÉTICA ES LA BASE PARA EVITAR LA AUTODESTRUCCIÓN.

La religión es un acto de fé. Allá cual cada uno,pero ninguna religión ha de meterse en este debate. Y si queréis meterla podéis buscar vosotros mismos versículos de la biblia que condenan a quien haga daño a un animal inneccesariamente. Ya hoy dia,es innecesario (además de recomendable por infinidad de motivos: ambientales,ecológicos,saludables,pedagógicos). ...
Y como es innecesario,ES PECADO. Punto. Así que los creyentes ya sabéis.

¿Empatizar con los animales un LUJO? . Eso será para ti.
Para mi es rutina diaria y además,de marca blanca.
El que quiere algo,lo hace,el que no,pone excusas.

Los animales no son objetos,y por tanto,merecen consideración. El debate está abierto.

RELIGIÓN ANIMALISTA

Vosotros sóis los que estáis introduciendo en la Web del IJM el discurso de la religión secular ANIMALISTA (intervencionista) de imposición de una moral y sus prohibiciones (no comer carne, pescado, plantas... porque sienten) sobre el resto de la población.

Lo que parece que búscáis es PREDICAR un discurso utópico con el que convencer a gente incauta para llegar a las instituciones y conseguir medrar subvenciones y ayudas públicas del resto de la sociedad a la que pretendéis encorsetar y amaestrar según vuestra FE y vuestra CREENCIA en la bonhomía de los animales y la maldad de los hombres, con vuestros líderes, manuales, ritos y símbolos que pretenden imponernos la construcción de un "nuevo" hombre y una "nueva" sociedad, un "nuevo" paraiso en la Tierra gestionado por líderes "animalista" como falsos MESÍAS que pretenden guiarnos hacia un "nuevo" mundo "perfecto" lo que os caracteriza como una SECTA o una RELIGIÓN SECULAR de culto y fe ciega hacia el intervencionismo "animalista".

Sóis " nuevos" intervencionistas que intentáis camuflar vuestro discurso utópico salpicándolo con ideas genéricas sobre libertades y derechos individuales que extendéis a los animales para imponer una ideología o religión secular con la que medrar "socialmente" el dinero y el poder del resto de la población sobre la que logréis imponer vuestro discurso y vuestras leyes intervencionistas, tal y como hacen comunistas, fascistas, nacional-socialistas, nacional-separatistas...

RELIGIÓN ANIMALISTA

Vosotros sóis los que estáis introduciendo en la Web del IJM el discurso de la religión secular ANIMALISTA (intervencionista) de imposición de una moral y sus prohibiciones (no comer carne, pescado, plantas... porque sienten) sobre el resto de la población.

Lo que parece que búscáis es PREDICAR un discurso utópico con el que convencer a gente incauta para llegar a las instituciones y conseguir medrar subvenciones y ayudas públicas del resto de la sociedad a la que pretendéis encorsetar y amaestrar según vuestra FE y vuestra CREENCIA en la bonhomía de los animales y la maldad de los hombres, con vuestros líderes, manuales, ritos y símbolos que pretenden imponernos la construcción de un "nuevo" hombre y una "nueva" sociedad, un "nuevo" paraiso en la Tierra gestionado por líderes "animalista" como falsos MESÍAS que pretenden guiarnos hacia un "nuevo" mundo "perfecto" lo que os caracteriza como una SECTA o una RELIGIÓN SECULAR de culto y fe ciega hacia el intervencionismo "animalista".

Sóis " nuevos" intervencionistas que intentáis camuflar vuestro discurso utópico salpicándolo con ideas genéricas sobre libertades y derechos individuales que extendéis a los animales para imponer una ideología o religión secular con la que medrar "socialmente" el dinero y el poder del resto de la población sobre la que logréis imponer vuestro discurso y vuestras leyes intervencionistas, tal y como hacen comunistas, fascistas, nacional-socialistas, nacional-separatistas...

Manuel de la Herrán

Existe de hecho una conexión entre liberalismo y derechos animales.

Jeremy Bentham, autor de la cita "La pregunta no es, ¿Pueden razonar? ni ¿Pueden hablar?, sino, ¿Pueden sufrir?" a quien menciono en el artículo, es conocido por sus ideas liberales
https://es.wikipedia.org/wiki/Jeremy_Bentham

Brian Tomasik, filósofo que destaca la urgencia moral de la reducción del sufrimiento de los seres sintientes, recomienda el apoyo a partidos políticos con un programa en favor de los animales, o en caso contrario, a partidos liberales.

Brian expresamente reconoce que algunas políticas "progresistas" no son evidentemente buenas y menciona por ejemplo que si los salarios mínimos son demasiado altos, pueden causar desempleo.

http://reducing-suffering.org/how-important-is-politics/

Mark Rowlands, en su obra "Animal Rights: A Philosophical Defence" defiende que los principios de igual consideración y respeto presentes en la tradición liberal deben ser extendidos a los animales no humanos.

https://en.wikipedia.org/wiki/Mark_Rowlands

Piero Cattarini

Tengo una visión: Este problema lo resolverá el capitalismo. Impresoras de 3D con cartuchos de proteínas imprimiendo filetes (hechas con insectos por ejemplo). Será mucho más económico y será mucho más nutritivo e incluso sabroso.

Guillermo Carpena Peris

El capitalismo ya se ha dado cuenta de la insostenibilidad de la industria alimenticia convencional. Es incompatible con hambrunas y el aumento poblacional exagerado y descontrolado del planeta.

Por lo tanto,se está reconvirtiendo la industria. Pero sin la ayuda del ciudadano,no se puede cambiar nada. El pueblo no es consciente de su autodestrucción. Y eso lo sabemos todos.
La carne de laboratorio está en proceso,y la vegetal ya existe.
Excusas más allá de motivos egoístas,hay pocas en este ámbito.
El individualismo,como bien dice el artículo,termina donde chafa el jardín del vecino.
Y a mi cada humano que se cree carnívoro,chafa mi jardín,agota mis recursos y destruye mi planeta.
Y de ecologista tengo lo mínimo. Odio Greenpeace . Son una farsa. Ocultan la principal causa del calentamiento global: Poned COWSPIRACY en google y lo veréis. Y es un documental DOCUMENTADO y basado en datos oficiales como el Banco mundial y la OMS.

*Guillermo Carpena Peris* Liberal vegetal.

Realmente me sorprende la publicación de este magnífico artículo en una página LIBERAL. (Un aplauso al administrador).

Las opiniones que he leído arriba las he ido contestando una a una. Hoy,dia 31,no tengo tiempo de extenderme mucho más.

Pero rogaría que todo el que lea el artículo,lo hiciera desde un prisma diferente: desde su versión 1.0.
Para entender lo que Don Manuel quiere decirnos hay que olvidarse de todos esos años de lavado cerebral de la sociedad:
-"Come pollo" "bebe leche,que necesitas calcio", "come pescado,que es sano" y en Navidad: "NO ESCATIMES y mete un pavo o un cabritillo en el horno".
Si cambiaramos el prisma a ese momento inicial (1.0),no veríamos comida,veríamos un bebé asesinado encima de una mesa.
Y es que es precisamente lo que es. La otra visión es aprendida.

Por tanto,si no cambiamos ese "chip" y hacemos esa conexión con la realidad,cada frase de este artículo no será aprovechada por nuestra mente. Arrastramos décadas de costumbres,prejuicios y comportamientos colectivos que nos hacen creer que es digno esta manera de proceder con los habitantes de este planeta. Pero nada más lejos de la realidad.

Y yo hago una pregunta: Si la evolución nos dota de empatía ( a algunos), ¿no significa que los que no la sienten han de ponerse al nivel evolutivo de los demás?.

¿POR QUÉ HA DE SER AL REVÉS?.

No es totalitarismo,es evolución.

Son tan distintos como:
- Sensocentrismo y Religión
-Veganismo y crudivorismo
-Pablo Iglesias y un país con futuro.

<< Sentido común y una vida "sin matar al prójimo" son perfectamente compatibles >>

pd: Se puede matar en vida. A la muestra,una granja industrial.

Gracias.

Valledesan

Efectivamente, ética y estética no son lo mismo. Por estética podemos entender lo bello ( en sentido amplio), y por ética el distinguir lo bueno de lo malo.
Y, en efecto también, la ética es la base para evitar la autodestrucción, entendiendo lo bueno como lo que nos conviene, y lo malo, como lo que no nos conviene.
Donde no coincidimos, Guilermo, aparte de la ética no pueda ser estética, es en que haya que dejar la religión de lado cuando se está hablando del bien y el mal. Podemos optar por hacerlo, o, por no hacerlo, pero ambos escenarios hay que tenerlos en cuenta en la medida en que no está demostrada la inexistencia de Dios.
Si decidimos considerar que Dios no existe, creo entonces que la mayoría podríamos ponernos de acuerdo en que lo bueno, es decir, lo que nos conviene como especie, sería simplemente aquello que nos permite sobrevivir de la forma más placentera posible. Y, volviendo ya al tema del artículo, ¿acaso matar animales pone en peligro ese fin? Pues en mi opinión si, porque nos genera sufrimiento. Por lo tanto no es ético. Y, ¿por qué nos provoca sufrimiento?
A los efectos que nos ocupan, los animales se diferencian de los objetos en que tienen intereses y capacidad de sufrir. Si eliminamos el sufrimiento en la muerte de los animales, solo nos quedan sus intereses como diferencia con respecto a los objetos. Y, en mi opinión, creo que estos últimos son menos importantes que el valor estético-artístico-poético de sus vidas a la hora de considerar su derecho a las mismas. Por tanto, es la destruccion de este valor estético lo que nos provoca sufrimiento y lo que otorga la condición anti ética al comportamiento de matar un animal.
Ahora bien, ¿es este sufrimiento mayor que el placer que nos proporciona comerlos, o incluso cazarlos? Ahí veo yo el debate.

Janice

Uno de los primeros problemas que veo es empezar a argumentar los intereses de los animales partiendo de una comparación con un objeto.
Intenta comparar con un humano y verás que los intereses y derechos no difieren tanto.

Saludos

Juan Manuel Vargas

Este artículo, muy bien argumentado, me recuerda a un breve escrito del libertario argentino Nicolás Morás escrito dos años atrás:
http://www.ordenvoluntario.org/348/defensa-liberal-de-un-derecho-animal/
En ambos casos hacen una defensa lockeana en contra de la mortificación en vano.

RELIGIÓN ANIMALISTA

Vosotros sóis los que estáis introduciendo en la Web del IJM el discurso de la religión secular ANIMALISTA (intervencionista) de imposición de una moral y sus prohibiciones (no comer carne, pescado, plantas... porque sienten) sobre el resto de la población.

Lo que parece que búscáis es PREDICAR un discurso utópico con el que convencer a gente incauta para llegar a las instituciones y conseguir medrar subvenciones y ayudas públicas del resto de la sociedad a la que pretendéis encorsetar y amaestrar según vuestra FE y vuestra CREENCIA en la bonhomía de los animales y la maldad de los hombres, con vuestros líderes, manuales, ritos y símbolos que pretenden imponernos la construcción de un "nuevo" hombre y una "nueva" sociedad, un "nuevo" paraiso en la Tierra gestionado por líderes "animalista" como falsos MESÍAS que pretenden guiarnos hacia un "nuevo" mundo "perfecto" lo que os caracteriza como una SECTA o una RELIGIÓN SECULAR de culto y fe ciega hacia el intervencionismo "animalista".

Sóis " nuevos" intervencionistas que intentáis camuflar vuestro discurso utópico salpicándolo con ideas genéricas sobre libertades y derechos individuales que extendéis a los animales para imponer una ideología o religión secular con la que medrar "socialmente" el dinero y el poder del resto de la población sobre la que logréis imponer vuestro discurso y vuestras leyes intervencionistas, tal y como hacen comunistas, fascistas, nacional-socialistas, nacional-separatistas...

Cesar

Manuel: Creo tu opinión envuelve a el liberalismo en un manto de peligroso relativismo propio de un socialdemocrata que tiende devaluar el derecho natural del individuo. Afirmas que tanto el teocentrismo como el antropomorfismo son inmorales frente al "sensocentrismo" (¿?) Dices que solo el ultimo termino (extravagante) , tiene ascendencia moral. ¿ Es un lapsus por el repetido eslogan de la superioridad moral de la izquierda? Tu discurso impresiona como tan filoprogre que creo el socialismo debería tomarlo como rector de sus sin sentidos ideológicos. La igualdad de género lingüístico, igualdad de tendencias sexuales, igualdad de los derechos animales …igualdad de las masas obedientes de Étienne de La Boétie. Este nivelado hacia abajo, es solo el solapado intento de la izquierda de destruir el ethos de los valores occidentales para socavar las libertades y derechos del hombre. Creo no sabes ya existe jurisprudencia (Ecuador) que encarceló a un individuo por atropellar un perro y no detenerse a asistirlo.

La sensibilidad como la ética no se impone, nace del individuo. Es una virtud no una obligación (moral o no) que deba imponerse por la ingeniería social y sus cárceles a los "descarriados" del régimen. Tu al lado de un hindú serias un inmoral antropocentrista, porque no reconoces a las reses como animales sagrados. Los animales no pueden tener derechos legales (sí debe respetarse su vida) porque no tienen obligaciones.

Tu esgrima dialéctica sensiblera será pronto superada por quien afirme que los vegetarianos son obscenos a la moral, pues las plantas como los seres humanos y los animales tienen sensibilidad y conciencia . En la WEB encontraras infinidad de artículos científicos que afirman que las plantas ¡hasta tienen memoria¡ Perdona pero como liberal disiento contigo.

René

Yo realizo una matanza de insectos cada vez que cojo el coche. En el mundo, diariamente millones de mosquitos son ejecutados con nuestro vehículos. ¿Qué dice el código penal animalista al respecto?

Manuel de la Herrán

Este es un interesante artículo sobre la reducción del sufrimiento de los insectos

http://reducing-suffering.org/the-importance-of-insect-suffering/

René

Manuel citando al pro infanticida Singer, Guillermo sugiriendo el control de población, etc. Me huele a planificadores decrecionistas.

Javiac

Manuel, el pilar básico de la justicia, es el interés propio o el egoísmo. El motivo principal por el que los seres humanos desarrollan la teoría sobre la justicia, es por que esta es la base de la vida en sociedad, y la sociedad es beneficiosa para nosotros. Podemos ver por tanto que el fin ultimo de la justicia no es moralista (o sentimentalista) sino pragmático.
Si realizar un comportamiento aparentemente justo nos perjudica, entonces no tiene razón de ser.
Pero el ser humano una vez protegida su supervivencia, se muestra frecuentemente como un ser empático, capaz de ponerse en el lugar de los demás, sean humanos o no. Es capaz de sentir el sufrimiento de los animales y considerar por tanto que es de justicia eliminar dicho sufrimiento. Pero lo cierto es que somos depredadores por naturaleza, y para la gran mayoría de la población la empata por los animales esta en un tercer lugar, después del sabor de la carne y la diversión de ir de caza (o a los toros o a una pelea de gallos).
Dar prioridad a una ínfima minoría de la población no tiene nada de lógico ni de justo.
El dia que otra especie animal fuera capaz de organizarse y desafiarnos (como en el planeta de los simios), ese dia se ganaría sus derechos como especie.

JANICE

Respuesta abajo

JANICE

Interesante visión de la justicia tiene usted.
¿ Los grupos minoritarios de la población tienen entonces menos derechos que los mayoritarios? Parece muy lógico y justo, sin duda.
Con afirmaciones como esta no me extraña que termine sentenciando que una especie debería desafiarnos para ganarse sus derechos. No creo que ningún ser sintiente deba ganarse el derecho a no sufrir. Cualquier ser con capacidad para sentir merece consideración moral.
Opino que los argumentos de que somos depredadores por naturaleza para justificar el sufrimiento y la explotación animal, caen por su propio peso.
Ahora tenemos la capacidad de sentir esa empatía con los animales, que nuestros antepasados quizás no sentían porque necesitaban adaptarse a las circunstancias para sobrevivir.
Podríamos también recordar miles de atrocidades que ha cometido el ser humano en un momento de su evolución, que obviamente, ahora serían inadmisibles.
Que algo haya ocurrido en el pasado no significa que sea lo justo ni lo lógico.
Porque al final, de eso se trata, de que hemos evolucionado. Y la evolución trae consigo cambios.
Cambios en los que la justicia debería evitar el DOLOR innecesario de cualquier ser sintiente.

Manuel de la Herrán

Javiac, el pilar básico de la justicia, no es el interés propio o el egoísmo. Es la igualdad. Y la lógica. Si la moral fuera diferente en función del hecho de disfrutar o no de una posición privilegiada en el conflicto, no diría que eso fuera un discurso lógico, sino más bien una excusa para seguir aprovechando una situación de poder.

En relación a este tema, tal vez te interese el siguiente debate que se produjo en la radio entre Oscar Horta e Iñigo Ongay, el cual dio origen a la palabra "Consideral". Iñigo argumenta por qué NO debemos tener consideración moral por los animales, mientras que Oscar argumenta por qué SÍ debemos tener consideración moral por los animales. Oscar, adicionalmente, propone el veganismo como postura moral. Sin embargo, el debate no se centra en el veganismo, sino en algo más básico, que de alguna forma es previo al veganismo: en si es razonable o no tener en consideración los intereses de los animales, es decir, en si es razonable ser consideral.

La respuesta de Oscar en relación a este asunto es tan sencilla como que aquellos seres que puedan verse afectados por nuestras decisiones, por tener ellos intereses y por haber una relación causal (más o menos directa o indirecta) entre nuestro comportamiento y lo que les suceda a ellos, son por lógica los seres que debemos tener en cuenta (tener consideración moral por ellos) y que por tanto debemos tener consideración moral por los animales, ya que sienten y tienen intereses.

http://www.redfilosofica.org/debate_en_la_radio_entre_inigo_ongay_y_osca...

Javiac

Janice, Manuel, lo que debéis tener en cuenta los defensores de institucionalizar el veganismo, es q dicha posición nos llevaría al martirio. Ya que si no puedes regular las poblaciones animales comiéndote al excedente, y tampoco puedes esterilizarlas por q también es una violación de los derechos animales; ciertas especies con un ciclo de vida muy corto se expandirían exponencialmente lo que afectaría las cosechas humanas causando hambrunas y muertos de hambre. Por otro lado una pregunta, según vuestra punto de vista, otros carnívoros ¿deberían tener un derecho superior al nuestro para comer carne? En caso afirmativo, ¿en que justificáis dicha discriminación?

Manuel de la Herrán

En mi artículo no hablo de veganismo sino de consideración moral de los animales. Hay un gran debate entre los que consideramos a los animales, en relación a la esterilización.

Mi opinión es que antes de llegar a este punto del debate, hay una cantidad inmensa de cosas que podemos y debemos hacer por los animales. Algunas terriblemente sencillas y con efectos inmediatos.

Hagámoslas.

La dificultad o incluso la imposibilidad de tener un mundo perfecto no nos debe detener para trabajar por el mejor de los mundos.

La dificultad o incluso la imposibilidad de ser perfectamente justos no nos debe detener para ser lo más justos que sea posible.

Javiac

Manuel, el debate entre Iñigo Ongay y Oscar Horta es interesante y coincido en algunas cosas con los dos.
Con Oscar Horta coincido en que la justicia debe tener un objetivo claro y definido; lo que no comparto es que dicho objetivo sea la reducción del sufrimiento de toda especie sintiente. Como he defendido previamente, creo que la justicia debe basarse en lo que se denomina "egoísmo ético", lo que se resume en que cada persona debería buscar (por su propio bien) su propia felicidad, y que siguiendo este razonamiento se respetará a las demás personas por dos motivos, uno practico y el otro empático. El motivo practico es que no debemos dañar a los demás por que ellos nos pueden devolver el golpe, y el motivo empático es que dañar a un ser sintiente nos causara cierto malestar espiritual, cierto conflicto interno, y que para lograr la felicidad no solo se debe buscar el bienestar material sino también el espiritual (paz interior).
Oscar Horta considera que basar la justicia en el equilibrio de fuerzas o el miedo a la represalia, no es correcto por que dejaría desprotegido a los individuos mas débiles. Y es un buen argumento, aunque no esta considerando la base empática del "egoísmo ético", que movería a la gente a unir fuerza para defender a los débiles.
Un pensamiento precipitado podría decirnos en este punto, que los animales son seres débiles que deben ser protegidos de la misma manera que protegemos a los recién nacidos, o a todo aquella persona que no pueda defender sus derechos por si misma. Pero estaríamos dejando que nuestro corazón cegara nuestra mente y estaríamos perdiendo de vista el objetivo final de la justicia, que es maximizar el bienestar general. Puesto que la equiparación jurídica de las personas y los animales perjudican tanto a aquellos que no tienen una empatia tan profunda, como a los animalistas, ya que el impacto económico de institucionalizar el veganismo dañaría irreparablemente a la civilización humana y reduciría el bienestar general (incluso los animales saldrían perjudicados, por una destrucción incontrolada de las especies fotosintéticas).

Manuel de la Herran

JAVIAC, mencionas el motivo práctico (cuando nos pueden devolver el golpe) y el empático (seguramente evolutivo). Bien. Si ambos no fueran suficientes (psicopatía), lo que propongo es lo que aparece al final del artículo en la sección: "¿Y si la ética fuera una farsa?". Tenemos, ahora, la oportunidad única de formar parte de la mayor revolución ética de la historia de la humanidad.

Javiac

Podrían surgir las preguntas de a que interés general me estoy refiriendo y de si existe alguna limitación a dicho interés de la colectividad.
Sobre la primera pregunta, me refiero al interés de la especie humana, y el motivo es que somos nosotros los que creamos el derecho, y tenemos por tanto el privilegio arbitrario de poder excluir a los demás animales; aunque si una especie animal de la tierra o alienígena, aprendiera a comunicarse con nosotros, se organizaran, y reclamaran la inclusión de su especie como sujeto de derecho dentro del sistema jurídico humano, aun siendo totalmente vulnerables e incapaces de suponer una amenaza para nosotros, nuestra empatia y el hecho pragmático de que no nos supone un perjuicio a nivel agregado, nos llevaría a reconocer sus derechos.
En cuanto a la segunda pregunta, si que existen limitaciones de sentido común al interés del colectivo, y estas serian las limitaciones del optimo de Pareto, es decir, que el beneficio general no sea a expensas de dañar a una minoría. A esta norma a su vez, se le añade una excepcionalidad, que el individuo o colectividad agresora requiera de la agresión para su supervivencia, habiendo agotado toda alternativa mutuamente beneficiosa y voluntaria; y que dicha agresión no suponga a su vez la muerte o riesgo de muerte de la victima. Por otro lado esta excepcionalidad al optimo de Pareto, no quita que el agresor tendrá que asumir la obligación de compensación a la victima tan pronto su situación lo permita.

Anónimo

no se pierdan el debate de este "señor" en facebook con mas de 200 mensajes
https://www.facebook.com/manuherran/posts/10153809035031484

ALESUS

Manuel pierde el camino por la “evolución"; nos vende ideas de avatar y como nuestros hermanos animales, están interconectados con nosotros y al afectarlos la "madre naturaleza" también se afecta; de allí vienen los errores garrafales modernos de género, familia, leyes, libre pensamiento, etc; Francisco en su argumentación compleja pero laberíntica y sincrética, no puede defender mucho, pues parte del punto que provenimos de un mono que se refino, en su vano intento de sacar algo, quedamos condenados a no saber por qué dar o no dar derechos a los animales; cuando recurrimos a la "evolución", recurrimos a lo relativo y entrando en las tinieblas, ya no podemos hablar de absolutos y universales (aunque lo relativo se defiende desde lo absoluto), porque no existe ningún hombre superior a otro; cualquier idea es buena y nadie tiene derecho a señalar lo bueno o malo, pues en esencia no tenemos regla ni estándar para hacerlo. La estupidez nos invade y deseamos proteger a nuestros hermanos animales, mientras se aprueba el aborto, vender partes de bebes, la burka, la muerte de grupos religiosos, los genocidios, el desplazamiento masivo, las dictaduras y miles de atropellos más; de tanta mente abierta se nos cae el cerebro y jugamos a defender lo indefendible, mientras nuestros necesitados de defensa, mueren cada día. Lo que se nos viene en el futuro es que comeremos piedras, pues si somos consistentes con el sensocentrismo, tal vez alguna piedra muy en el fondo sienta y tal vez debamos morir de todas las bacterias y virus que nos ataquen, pues ellos también sufren cuando les destruimos; cuando nos vamos a los brazos de lo relativo, hemos cometido suicidio intelectual :::

ALESUS

Manuel pierde el camino por la “evolución"; nos vende ideas de avatar y como nuestros hermanos animales, están interconectados con nosotros y al afectarlos la "madre naturaleza" también se afecta; de allí vienen los errores garrafales modernos de género, familia, leyes, libre pensamiento, etc; Francisco en su argumentación compleja pero laberíntica y sincrética, no puede defender mucho, pues parte del punto que provenimos de un mono que se refino, en su vano intento de sacar algo, quedamos condenados a no saber por qué dar o no dar derechos a los animales; cuando recurrimos a la "evolución", recurrimos a lo relativo y entrando en las tinieblas, ya no podemos hablar de absolutos y universales (aunque lo relativo se defiende desde lo absoluto), porque no existe ningún hombre superior a otro; cualquier idea es buena y nadie tiene derecho a señalar lo bueno o malo, pues en esencia no tenemos regla ni estándar para hacerlo. La estupidez nos invade y deseamos proteger a nuestros hermanos animales, mientras se aprueba el aborto, vender partes de bebes, la burka, la muerte de grupos religiosos, los genocidios, el desplazamiento masivo, las dictaduras y miles de atropellos más; de tanta mente abierta se nos cae el cerebro y jugamos a defender lo indefendible, mientras nuestros necesitados de defensa, mueren cada día. Lo que se nos viene en el futuro es que comeremos piedras, pues si somos consistentes con el sensocentrismo, tal vez alguna piedra muy en el fondo sienta y tal vez debamos morir de todas las bacterias y virus que nos ataquen, pues ellos también sufren cuando les destruimos; cuando nos vamos a los brazos de lo relativo, hemos cometido suicidio intelectual :::

jordi garcia

Ya en primer capítulo del Génesis, Dios le manda al hombre lo que tiene que hacer (Génesis, 1, 28), “…Y los bendijo diciendo: Creced y multiplicaos, poblad la tierra y sometedla; dominad en los peces del mar, en las aves del cielo y en todos los animales que se mueven por la tierra”. Así, este primer mandamiento de Dios, en sentido positivo, nos está diciendo que dominemos al resto de la creación, es decir: hacer lo que queramos, imponer nuestra voluntad sobre ella por todos los medios de que dispongamos; eso significa dominar y no puede ser otra cosa, y se refiere expresamente a que dominemos a los seres vivos, peces, aves y animales terrestres.

En la Ciudad de Dios, San Agustín completa el contenido del mandato de Dios cuando nos dice que, “Este es el orden que exige la naturaleza; así ha creado Dios al hombre: “Al ser racional, creado a su imagen, no lo ha querido hacer dueño más que de los seres irracionales. No ha querido que el hombre dominara al hombre, sino el hombre a la bestia”. Así, en sentido negativo, el mandamiento de Dios prohíbe que el hombre imponga su voluntad a otros hombres, prohíbe el dominio de unos hombres sobre otros. Dicho de otra manera, Dios no permite que se haga con los hombres lo mismo que con el resto de la creación, y se puede hacer con la creación lo que no se puede hacer con los hombres, esa es la voluntad de Dios.
Solo existe una forma de dominar a los demás y consiste en utilizar la fuerza o la amenaza del uso de la fuerza para coaccionar la voluntad de otros, y a eso nosotros llamamos violencia; del mismo modo que a la proscripción de la violencia, al abstenerse de utilizar la fuerza o la amenaza de la fuerza para coaccionar la voluntad de los demás llamamos respeto. Nosotros hemos definido el Derecho como el respeto, por tanto no podemos estar más de acuerdo con Dios y con San Agustín; el primer principio del Derecho, la base de todo el Derecho, es la obligación de respetarse los uno a los otros, es decir, abstenerse de utilizar la fuerza contra los demás o, lo que es lo mismo, la proscripción de la violencia. Ni la violencia ni el respeto son aplicables a los animales ni al resto de la naturaleza, el mandato de Dios consiste en dominar a la naturaleza y respetar al hombre. Es evidente que la interpretación de la voluntad de Dios que hace San Agustín es la correcta, como queda patente por la maldición de Dios contra Caín. Este ya sabía que no podía matar a su hermano Abel, a pesar de que Dios todavía no había publicado los diez mandamientos, en los que prohíbe matar.

En esto hasta el viejo de Kant está de acuerdo con nosotros, con Dios y con San Agustín, cuando dice que “El respeto se aplica siempre únicamente a personas, jamás a cosas. Las cosas pueden suscitarnos inclinación, y cuando se trata de animales (v. g. caballos, perros etc.) incluso amor, o también miedo, como el mar, un volcán o una fiera, más nunca respeto.”
“Ahora yo digo: el hombre, y en general todo ser racional, existe como fin en sí mismo, no sólo como medio para usos cualesquiera de esta o aquella voluntad; debe en todas sus acciones, no sólo las dirigidas a sí mismo, sino las dirigidas a los demás seres racionales, ser considerado siempre al mismo tiempo como fin. Los seres cuya existencia no descansa en nuestra voluntad, sino en la naturaleza, tienen, empero, si son seres irracionales, un valor meramente relativo, como medios, y por eso se llaman cosas; en cambio, los seres racionales llámanse personas porque su naturaleza los distingue ya como fines en sí mismos, esto es, como algo que no puede ser usado meramente como medio, y, por tanto, limita en ese sentido todo capricho (y es un objeto del respeto)”.

Siguiendo a Kant, un (tenido por eminente) jurista alemán del siglo XIX, dice que “el hombre es un fin en sí mismo. El esclavo no existe para sí mismo, sino para su dueño; no es en sí mismo un fin, es solo un medio al servicio de los fines de otro”. Contrapone así el concepto de persona al de cosa, de la que dice que “el lenguaje jurídico designa la razón del destino de la cosa para nuestros fines, como derecho a la cosa, o sea la propiedad, tomada la palabra en sentido amplio” (Rudolf von Ihering, epígrafe 32 de “El fin del derecho”). Hablando en cristiano quiere ello decir que las cosas son medios para los fines de las personas, tenemos derecho a los cosas para hacer con ellas lo que nos de la gana, y a ese derecho se le llama propiedad.

Todo lo dicho no deja de ser reiteración de lo ya afirmado repetidamente en anteriores capítulos, ahora trataremos de demostrar que eso que llamamos voluntad de Dios, Derecho o respeto, es la Ley verdadera que surge de la Razón objetiva, al margen de los distintos personajes que lo hayan afirmado, de los cuales, por cierto, no nos podemos fiar ni un pelo, ya que tan pronto dicen una cosa como la contraria y se quedan tan anchos; porque, como tampoco dejamos de repetir, la ley de los sabios célebres es la del modus vivendi, que, como ley del estómago, pertenece a las leyes de la naturaleza no de la Razón.

Manu herran

Jordi garcia: en los libros de fantasía, si son lo suficientemente largos, podremos encontrar una cita que se ajuste a cualquier idea que queramos vender. Es un truco que lleva miles de años usándose en todas las culturas. Con los refranes pasa lo mismo. En algún momento tendremos que superar esos pseudorazonamientos ¡ánimo! Es duro romper con las mentiras y las muletas intelectuales pero se puede conseguir.

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