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Los reaccionarios culturales

Según un artículo de Kiko Llaneras, en 1984 el 54% de los españoles consideraban que la homosexualidad nunca podía estar justificada. Este porcentaje ha bajado al 8% en 2011. Y me imagino que si repitiera la encuesta hoy daría un porcentaje bastante más bajo aún.

¿Es esto algo bueno? Pues depende de cómo lo veamos. Para un homosexual es claramente bueno, mientras que para un integrante del reducido porcentaje que sigue manteniendo esa posición será malo.

A mí personalmente me parece bueno por dos motivos:

  • El número de personas que consideran injustificable un determinado comportamiento simplemente porque no les gusta o les produce rechazo, pese a no ser perjudicado por el mismo, se ha reducido significativamente.
  • El número de personas que consideran injustificable una tendencia sexual que viene condicionada por los genes, y por tanto que no se puede reprimir sin condenar a esa persona a renunciar a una parte muy importante de su vida, se ha reducido en el mismo grado.

O resumiéndolo: la España actual es mucho menos intolerante e ignorante respecto a la homosexualidad.

¿De quién es mérito este cambio social? De la izquierda. Podemos sacar todos las declaraciones que se quieran de líderes socialistas y comunistas homofóbicos, que los hubo a patadas, pero desde los 80 en España quien ha liderado esta causa, y otras vinculadas a la libertad sexual, ha sido la izquierda.

La derecha siempre ha mantenido una actitud reaccionaria y acientífica, perdiendo batallas una a una hasta el punto de ver a su partido de referencia (el PP) abrazar la causa LGTB, ante la evidencia de que la mayor parte de su electorado abandonó el barco poco después de que Zapatero permitiera los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Es por eso muy llamativo ver a tanta gente en la derecha más conservadora quejarse de que las asociaciones LGTB están infiltradas por marxistas y comunistas, al mismo tiempo se le afea a asociaciones liberales, empresas y sociedad civil que se unan a un evento festivo que, como otros de este tipo, produce bastante riqueza a ciudades como Madrid, a cambio de los inconvenientes propios de las grandes aglomeraciones.

Al final es todo pura reacción. El movimiento X es nocivo porque está formado por izquierdistas, y ninguno de nosotros puede formar parte de él porque es nocivo. Si no acatas la directriz eres un marxista cultural. Punto.

Lo cierto es que estar a favor de que la sociedad, y no solo la ley, juzgue a las personas por lo que son, y no por su orientación sexual, su sexo, su religión o su país de procedencia no tiene nada de marxismo cultural. Es puro sentido común y en muchos casos nace de la mera experiencia de vivir en ambientes donde conoces personalmente a distintos tipos de personas, o de leer libros o ver películas donde te obligan a ponerte en los zapatos de personajes con vidas muy diferentes a la tuya.

Lo que de verdad favorece el marxismo cultural son los reaccionarios culturales. Personas que con la excusa de oponerse a la influencia cultural de la izquierda están todo el día criticando a los musulmanes, a las feministas o, de forma más clásica, a los hippies, vagos o drogadictos.

Al parecer atacar a toda minoría defendida por la izquierda, en vez de a la propia izquierda, es una táctica que les parece inteligente. O, lo que se ajusta más a la realidad, la izquierda es solo una excusa para atacar a todo colectivo que amenace su idealizada forma de vida tradicional. Que es lo único que le importa a cualquier conservador.

La libertad supeditada a sus intereses de grupo, a su lucha de poder. Es algo tan viejo como el ser humano, conservadurismo de toda la vida. Pero, ya que les gusta poner nuevos nombres, llamémoslos reaccionarios culturales.