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Medidas pragmáticas que <i>produzcan</i> liberales

Siempre ha habido bastante debate sobre qué partido político se puede considerar liberal, qué medidas pueden ser apoyadas por los liberales y qué debería hacer un liberal ante unas elecciones a cualquier cargo público.

Hay opiniones para todos los gustos y yo mismo he sostenido y abandonado algunas de ellas según he ido meditando sobre el tema. Actualmente tengo una opinión bastante crítica con las posturas pragmáticas, que por norma suelen apoyar con mucho ahínco a cualquier político que se distinga por una postura menos intervencionista de lo normal, o medidas que limiten ligeramente el expolio fiscal al que estamos sometidos.

Pese a esto tampoco me siento cómodo aceptando solo medidas maximalistas que a día de hoy el 95% de la sociedad no aceptaría, o esperando el colapso del sistema para hundirme con él sabiendo que tenía razón...

En cambio pienso que lo más sensato dadas las circunstancias actuales es apoyar únicamente aquellas medidas cuya aplicación favorezcan el progreso de las ideas liberales entre la sociedad.

Por ejemplo, un tipo único para el IRPF no favorece en nada las ideas liberales, favorece que paguemos menos (o más) impuestos, favorece que se simplifique la burocracia del gobierno, y favorece que el Estado termine recaudando más dinero con la riqueza extra que se generaría al liberar esos recursos de sus garras. Todo ello podría estar muy bien a corto plazo y nos podría facilitar la vida, pero de liberal tiene poco y a la larga traería más Estado que encima sería relacionado por el ciudadano común al capitalismo/neoliberalismo más feroz.

En cambio algo tan simple como que la seguridad social sea pagada por el empleado en su totalidad, en vez de por el empleador, supondría a largo plazo la tumba del sistema de pensiones o, al menos, convencería a mucha gente que ahorrar de forma privada sería mejor opción que ver cómo desaparecen miles de euros de sus nóminas cada vez a cambio de la promesa de una pensión menguante a una edad avanzada e indeterminada.

Lo mismo ocurre con otras muchas medidas. Aunque, claro está, no todo es blanco o negro. También hay medidas que pueden estar a caballo entre propiciar el liberalismo y ser una amenaza al mismo. Una de ellas sería la desgravación en nuestros impuestos del seguro de sanidad privada. Por un lado fomenta que el ciudadano común conozca que existe una sanidad asequible a su bolsillo fuera del Estado, pero puede fomentar que corporaciones de seguros, junto al Estado, terminen manipulando el mercado con consecuencias negativas que harían que la visión del ciudadano común sobre la sanidad privada termine siendo mala.

Por ello siempre hay que tener claro que no hay que confundir los medios con los fines. Una medida, por buena que sea, no sustituye el fin que se persigue. Y si ese fin es la libertad, la amenaza de que cualquier medida para fomentarla termine siendo usada para cercenarla es aún mayor. Supongo que de ahí vendrá lo poco pragmático que somos los liberales, y lo mucho que molestamos a los amigos de frente común ante el mal mayor..., y de paso conseguir el poder.