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Por un 2013 con más espacios para la libertad

Ciertamente, el año que hoy despedimos no ha sido el mejor para la libertad en España: tras 27 subidas de impuestos, varias decenas de miles de millones de euros dirigidos a "sanear" a la banca y la promesa de un rescate en ciernes por parte del BCE que permita a nuestros liberticidas mandatarios consolidar su torcido rumbo, a cualquiera se le atragantan las uvas pensando en lo que nos deparará 2013. Acaso por ello, sin embargo, sea éste un buen momento para reivindicar la labor de un cada vez más imprescindible sector privado. En medio de este ocaso de esos dioses que nunca pasaron de aprendices de brujo, de este creciente desengaño hacia la fatal arrogancia de pretender solventar los complejos problemas sociales con las torpes y coactivas herramientas del poder político y de este expansivo hartazgo por la cada vez más indisimulada voracidad de nuestras administraciones, familias, empresas y asociaciones varias deben no sólo de protegerse del pesado pie visible del Estado, sino también cobrar un mayor protagonismo en la articulación de nuestras sociedades.

Desde su creación hace más de siete años, el Instituto Juan de Mariana ha tenido una clara vocación de defensa y promoción de esos dos pilares de toda sociedad libre que nuestros gobernantes no cesan de querer socavar: la propiedad privada y los contratos voluntarios. Si hace siete años, cuando algunos todavía proclamaban ingenua y erróneamente que habíamos llegado al fin de la historia con el triunfo definitivo de la globalización capitalista, el Instituto resultaba enormemente necesario para impulsar una agenda realmente liberal, hoy, cuando lo que constatamos es que continuamos con la misma historia de siempre –la voraz fagocitación del mercado por un mórbido Leviatán desatado a cuenta de esa oportuna crisis gestada por la propia intervención estatal–, todavía lo es más.

Más de siete años, no obstante, dan para mucho, no ya en cuanto a actividades realizadas sino también en materia de organización interna. En este sentido, 2012 ha sido un ejercicio de cambios dentro del Instituto Juan de Mariana: su presidente y fundador, quien desde la constitución había llevado las riendas, Gabriel Calzada, se mudó a Guatemala para, durante este año que ahora entra, asumir el cargo de rector de ese faro de intelectualidad y libertad, no sólo para América Latina sino para todo Occidente, que es la Universidad Francisco Marroquín. Ha tocado, pues, reestructurar la dirección y el equipo del Instituto para tratar de mantener y, en la medida de lo posible ampliar, ese rol oxigenante que este think tank liberal juega dentro del viciado debate político español.

Por un lado, desde mediados de 2012 he tenido la satisfacción de incorporarme como director de este apasionante proyecto. Por otro, Raquel Merino, que ya ocupaba la vicepresidencia con Gabriel, continúa en su cargo, lo que nos permite seguir contando con su valiosa experiencia y profesionalidad, elementos esenciales para explicar el éxito del Instituto durante los últimos años. Y finalmente, la dirección se ha visto enormemente reforzada con la reciente entrada de dos personas que están desempeñando un extraordinario trabajo: en septiembre, se incorporó Luis Alberto Iglesias como director de Comunicación, y tan sólo un mes después lo hizo Inés Calzada como coordinadora de Proyectos. A los tres me gustaría felicitarles por el trabajo realizado y animarles a seguir por esta senda en 2013.

Al fin y al cabo, este año que está a punto de expirar no ha sido precisamente parco en actividades: Cena de la Libertad con entrega del premio a D. Mario Vargas Llosa; quinto Congreso de Economía Austriaca con unos niveles de asistencia especialmente elevados; séptima Universidad de Verano en Lanzarote con más de 60 alumnos; reanudación desde septiembre de nuestras conferencias semanales, con doce ponencias retransmitidas en su mayor parte vía streaming; centenares de artículos en prensa y de apariciones en medios de comunicación por parte de nuestros miembros; dos informes contra la asfixiante fiscalidad española; un manifiesto y una campaña (estoesunatraco.es) contra estas subidas impositivas y las mentiras con que fueron concebidas; el relanzamiento del Observatorio de Coyuntura Económica a manos de Ángel Martín Oro; una nueva edición de Liberacción, nuestra feria de libros liberales; la coorganización del I Congreso ‘Economía y libertad’ con la Universidad Católica de Ávila; o la coproducción, con Amagi Films, del afamado documental sobre la crisis ‘Fraude’. Pero habida cuenta de la delicada coyuntura por la que atraviesa la libertad en España, parece que en los próximos meses habrá que redoblar esfuerzos y hacer mucho más. A este respecto, permítanme sugerirles que estén atentos desde el primer día a las varias sorpresas que ya les tenemos preparadas.

Tal nivel de actividades, con todo, sería imposible sin la esencial contribución de nuestros miembros y benefactores, así como de nuestro equipo de colaboradores y voluntarios. A todos ellos me gustaría mostrarles el más sincero agradecimiento del Instituto Juan de Mariana por su imponderable contribución a la defensa de la libertad, así como aprovechar la ocasión para desearles un feliz y próspero 2013... a pesar del gobierno.