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Socialismo: economía del desabastecimiento

En todos y cada uno de los países donde se han implantado regímenes socialistas (URSS, RDA, China, Cuba, Venezuela…), siempre y sin excepción, el desabastecimiento de todo tipo de productos ha hecho presencia. Por ello, es lógico preguntarse cuál es el motivo por el que el socialismo produce la desaparición de todos los bienes.

Los sistemas socialistas, con sus medidas sociales de acceso universal a todos los servicios y productos posibles, imponen diferentes tipos de controles de precio con la intención de mantenerlos asequibles a gran parte de la población cuando existe cierta escasez de estos bienes. Sin embargo, un precio rebajado de forma artificial respecto a su nivel de equilibrio produce una sobredemanda sobre él, lo que aumenta su escasez. Y si los controles de precios continúan o se intensifican, estos acaban provocando su completo desabastecimiento.

El economista húngaro János Kornai acuñó el término economía del desabastecimiento para denotar el sistema económico que se produce en las economías socialistas, sistemas de planificación centralizada. Llega a la conclusión de que la causa del desabastecimiento característico de los regímenes económicos socialistas es debido a los defectos estructurales de estos sistemas.

Por eso podemos afirmar sin riesgo a equivocarnos que todo sistema socialista se caracteriza como una economía del desabastecimiento. Una economía de un país puede calificarse como economía del desabastecimiento si se dan a la vez los siguientes cuatro fenómenos:

  1. El desabastecimiento es un fenómeno general, esto es, si se produce en todas las esferas de la economía de un país.
  2. El desabastecimiento es frecuente y no sólo excepcional o esporádico.
  3. El desabastecimiento es intenso, produciendo una gran influencia en el comportamiento del de los participantes de una economía.
  4. El desabastecimiento es crónico, que persiste constantemente y no solo de manera temporal.

El desabastecimiento que se produce afecta a las decisiones de compra de los consumidores. Durante el proceso de compra de este, pueden darse varias situaciones:

  1. El producto deseado está disponible a la venta y se puede comprar de manera inmediata. En este caso el proceso de compra finaliza.
  2. El producto deseado está disponible a la venta, pero no se puede comprar de manera inmediata y es necesario hacer cola. Un ejemplo de este caso es cuando la oferta de un bien es insuficiente para la demanda que tiene y por ello se prioriza la venta a aquellos clientes que lleguen antes hasta acabar existencias. En este caso el proceso de compra finaliza tras la espera.
  3. El producto deseado no está disponible. El proceso de compra continua.

El caso general en una economía capitalista es el primero, ya que, en este tipo de economía, los desabastecimientos son excepcionales, temporales y locales. Sin embargo, el caso más general que se da en un régimen socialista es el tercero. Veamos cómo sigue el proceso de compra cuando el bien demandado no está disponible en el primer comercio.

  1. Sustitución forzosa. Dado que no hay existencias del producto primeramente demandado, el comprador abandona su intención original de compra y adquiere otro bien que más o menos pueda sustituirlo, esto es, un sustituto cercano. El proceso de compra finaliza.
  2. Al no poder disponer del producto que demandaba, el comprador abandona el primer comercio para buscarlo en otros. El proceso de compra se reinicia.
  3. Posposición de la compra. El comprador decide posponer su intención de compra debido a la falta del producto. Consecuentemente, al posponer la compra se produce el fenómeno del ahorro forzoso. El proceso de compra se reinicia.
  4. Abandono del intento de adquirir el bien demandado. El proceso de compra finaliza.

Las dos situaciones más interesantes para analizar son la sustitución forzosa y la posposición de la compra.

En la sustitución forzosa, esta situación juega un papel fundamental a la hora de entender el síndrome del desabastecimiento. Dado que el comprador ha adquirido un bien que no era el primeramente deseado, ha creado sobre él una demanda extra que antes no existía y si esta situación se repite con múltiples compradores, este bien sustitutivo también desaparecerá del mercado. Esta reacción en cadena es la causante de que el desabastecimiento se propague a través de todos los bienes de la economía.

En la posposición de la compra, el dinero que el comprador estaba dispuesto a gastar no ha sido gastado, lo que aumenta su saldo de liquidez por encima del nivel que el comprador deseaba. Esto acaba provocando una sobreoferta de dinero dentro de la economía que causará que los compradores estén dispuestos a pagar mayores cantidades por los pocos productos disponibles. Este efecto es clave para entender cómo el desabastecimiento es un factor importante a la hora de crear altas inflaciones dentro de los sistemas socialistas. La hiperinflación es otra característica principal de estos sistemas de planificación centralizada.

Como se ha podido observar, la intervención de la planificación central en el mercado desata en cascada una serie de consecuencias negativas para todos los agentes de una economía.