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Wieser y el equilibrio general en la escuela austríaca

La posición de Friedrich von Wieser dentro de la escuela austríaca siempre ha sido una cuestión compleja. Es uno de los dos brillantes seguidores de Menger, junto con su amigo y luego cuñado Eugene von Böhm Bawerk. Ambos dedicaron sus esfuerzos a perfeccionar y enseñar las ideas de Carl Menger. Pero en última instancia, lo que hoy llamamos Escuela austríaca está más asociado a Böhm-Bawerk (especialmente por la refundación de esta escuela por su discípulo Ludwig von Mises) que a Wieser. Y ello pese a haber sido este el maestro directo del miembro más distinguido de la escuela, nada menos que Friedrich Hayek. Cabe preguntarse por qué las cosas se han desarrollado de este modo.

En su libro Natural value define este valor natural como el que existiría en una sociedad perfectamente comunista y los bienes se valoran por la relación entre la cantidad existente y las utilidades marginales. De su lectura se desprende que lo que tiene en mente, aunque con una formulación distinta a la de Walras, es un modelo de equilibrio general. De hecho, su solución al problema de la imputación consiste en el planteamiento de n ecuaciones con n incógnitas, en el que cada una de estas últimas es la contribución marginal de cada factor de producción. En Social Economics, que Friedrich A. von Hayek vio en su obituario (1926) como la obra más acabada de Friedrich von Wieser, su maestro describe las condiciones de una economía en que se alcanzaba la mayor utilidad total posible (creía en la comparación interpersonal de las utilidades). Esa economía sencilla estaría guiada por una sola mente, por un planificador omnisciente que no comete error alguno en la asignación de los recursos, de acuerdo con su valor natural. Ludwig von Mises, en sus Notas y recolecciones, decía de Friedrich von Wieser que era un seguidor de la escuela de Lausana.

Mises siguió un camino distinto y se dio cuenta muy pronto, en 1912, que lo único real y observable era la acción y el intercambio. Y que la economía era, en realidad, una ciencia del intercambio, el cual da lugar a los precios y, si se da el supuesto de una economía con dinero, al cálculo económico. De ahí llega a la teoría de las rentas de los factores originarios de producción por su productividad marginal. Wieser (y Eugene von Böhm Bawerk, por cierto), formula una teoría del valor de los factores en la imputación directa desde el valor, sin el paso intermedio de los precios.

Hayek siempre se vio a sí mismo como un discípulo de Wieser. Así lo dejó ver en un obituario de su maestro escrito en 1926. Y dijo de Mises que "llegué a él como un economista formado en una rama distinta a la economía austríaca de la cual, de modo gradual pero nunca completa, me fue ganando". Se refería a la rama creada por Eugen von Böhm Bawerk. En 1977 declaró que era una pena que con él mismo se fuera a perder la rama wieseriana de la economía austríaca.

De hecho la concepción detrás de Precios y producción es de equilibrio general. Hayek veía el problema del ciclo como las desviaciones del sistema económico del equilibrio descrito por Walras. De hecho esta posición es utilizada por Piero Sraffa en su demoledora crítica de Precios y producción, por las contradicciones en que cae Hayek cuando habla del dinero en una economía en perfecto equilibrio. Esa concepción está más taimada en su Teoría pura del capital, aunque sigue ejerciendo sobre él una poderosa influencia.

Pero seguramente lo más significativo de la deriva walrasiana de Wieser, y que se mantiene aunque de forma cada vez más languideciente en su principal discípulo, es la diferencia que mantienen Mises y Hayek en su crítica al socialismo. Mises dice que bajo el socialismo no puede haber verdadera formación de precios y sin éstos el planificador no puede hacer un cálculo económico racional, es decir, basado en las necesidades de la gente. Luego añadirá que tampoco podría guiarse del cálculo económico aunque sólo tuviese en cuenta sus propios objetivos.

Pero el punto de vista de Hayek es distinto, ya que él continúa con el paradigma wieseriano de que todos los fenómenos económicos se derivan del valor, incluido el valor de los factores de producción. Este último no se deriva, como en la visión de Mises, de la formación de precios, sino directamente del valor de los bienes últimos, por medio de la "imputación". El problema del socialismo es, en la mente de Hayek, que la realidad del orden económico es tan extremadamente compleja que, en la práctica, no cabe hallar esa imputación. Por eso en su crítica al socialismo tiene un mayor papel el conocimiento que en la de Mises, pese a que éste ya hablaba en su seminal artículo de una "división intelectual del trabajo".

El corto recorrido del camino wieseriano seguramente no ha sido fruto del azar o de los fortuitos avatares históricos, sino que seguramente tiene su fundamento en el mismo pensamiento del gran economista austríaco. Y es que el punto de vista de Wieser se acercó más al equilibrio general que lo que permitían los postulados básicos de Carl Menger. Éste, por ejemplo, recogió el error como un elemento importante dentro de la teoría económica, mientras que Wieser se plantea un organizador omnisciente. El individualismo de Menger es particularista, contingente, mientras que en Wieser resulta más ideal y acaba difuminándose hasta llegar prácticamente en lo contrario. Si su camino seguramente no ha prosperado más dentro de la escuela fundada por Menger es porque aprehendió sus hallazgos de manera sólo parcial y los combinó con elementos incompatibles.