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180.000 españoles que viven en Venezuela justifican la agenda de Mariano Rajoy contra Maduro

Desde las filas de Podemos e Izquierda Unida suelen criticar el interés que Venezuela suscita en España. Según el argumentario de estas formaciones, los medios de comunicación, el Partido PopularCiudadanos y el gobierno de Mariano Rajoy suelen hablar de la grave crisis económica, política y social que atraviesa el país gobernado por Nicolás Maduro para tratar de desprestigiarles. Se trata de un reconocimiento implícito de los vínculos entre el chavismo y la formación de Pablo Iglesias. Pero, al margen de ello, existen sobrados motivos para que el Ejecutivo, los partidos y los periodistas españoles presten mucha atención a lo que ocurre en la nación suramericana.

España tiene fuertes vínculos culturales, históricos, económicos y sociales con América Latina. El régimen chavista se ha convertido en un permanente factor de inestabilidad en la región, lo que afecta de forma negativa a los intereses españoles en la misma. El éxodo masivo de venezolanos, por ejemplo, crea fuertes problemas a Colombia, un socio comercial y político de gran importancia para Madrid. Pero, incluso contemplada de forma aislada, Venezuela se merece por sí sola la atención del mayor país de la Península Ibérica.

La dura realidad cotidiana venezolana afecta de forma directa y personal a miles de compatriotas de Mariano Rajoy. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes al 1 de enero del año pasado (los últimos disponibles), Venezuela acoge la tercera mayor colonia española de todo el mundo, tan sólo superada por Francia Argentina. En el país viven más de 180.000 personas con ciudadanía española. De ellos, algo menos de 53.500 nacieron en España y otros 3.700 en otros lugares. Casi 123.000 llegaron al mundo en la patria de Rómulo GallegosArturo Uslar Pietri y Rafael Cadenas (por lo que, probablemente, gran parte de ellos disponga de doble nacionalidad).

La imposibilidad de saber cuántos venezolanos hay en España

Sólo ese dato justifica que el Ejecutivo español se interese por Venezuela; la obligación de cualquier Gobierno es velar por los intereses y el bienestar de sus ciudadanos en el extranjero. Pero, además, incluso por mero interés egoísta, a Madrid le interesa que mejore la vida de estos más de 180.000 compatriotas. Si una parte significativa de ellos decidiera mejorar su futuro viajando a su país de origen, esto supondría una presión migratoria extra a la que resultaría complicado dar respuesta.

En España viven, según los datos del INE, casi 69.000 venezolanos. Esta cifra oficial, que incluye tanto a quienes se encuentran de forma regular como irregular, es tan sólo una fracción del número real. En ella no se incluye a aquellos que disponen de doble nacionalidad (bien por haberla obtenido posteriormente a su llegada, bien por tenerla ya de nacimiento o haberla logrado antes de emigrar). Tampoco a quienes poseen la ciudadanía de algún otro país de la Unión Europea, puesto que hacer uso de esta facilita la entrada y el establecimiento legal en España.

Los intereses económicos de España en Venezuela (donde es el segundo inversor del mundo tras Holanda, según los datos del Banco Central de Venezuela) también son importantes, y en algunos rublos están siendo perjudicados. 3.102 españolas vendieron a la república bolivariana bienes por un monto de 360,1 millones de euros en 2016, según los datos del organismo público ICEX España Exportaciones e Inversiones. Esto implica una caída de las exportaciones del 33,5% con respecto al año anterior. Las compras venezolanas suponen un 2,1% del mercado global de las compañías del país europeo.

Importantes inversiones españolas en Venezuela

Si las exportaciones van a la baja, la inversión directa lo hace a un ritmo mucho mayor. Y esa reducción se produce en los dos sentidos. La española en Venezuela durante los nueve primeros meses de 2017 fue de 28,34 millones de euros, según los datos de la Secretaría de Estado de Comercio. Esto supone una caída del 93,8% interanual. La venezolana en España alcanzó en el mismo periodo 14,5 millones de euros, un 61,95% menos que entre enero y septiembre de 2016. A pesar de esta reducción, importantes compañías tienen una importante presencia en Venezuela gracias a inversiones pasadas (Ver más: Nicolás Maduro puede golpear a España atacando a las empresas con fuertes intereses en Venezuela).

Una de ellas es Repsol, con una exposición patrimonial de 2.131 millones de euros, según sus estados financieros al 30 de septiembre de 2017. No sólo es socia de PDVSA en varias empresas mixtas. También es copropietaria al 50%, con la italiana ENI, de la compañía de extracción de gas Cardón IV. Sobre esta última se ciernen amenazas de expropiación por parte del chavismo. Telefónica es otra de las multinacionales presentes en Venezuela. Su volumen de negocio en el país fue de 88 millones de euros de enero a septiembre de 2017, un 62,6% menos que en el mismo periodo de 2016. BBVA es la entidad bancaria española más expuesta ante el régimen chavista, puesto que es propietaria del Banco Provincial, uno de los líderes del sector en el país.

La lista de compañías españolas presentes en Venezuela es mucho más larga, pero la importancia de este país en las cuentas globales de cada firma no deja de menguar. El chavismo no hace otra cosa que perjudicar a estas compañías y, por tanto, a sus accionistas. En ese aspecto, las maltrata al igual que no deja de destruir el patrimonio de millones de venezolanos.

El interés de Mariano Rajoy y de otros políticos y medios de comunicación por Venezuela está más que justificado. Podemos ocupa un lugar menor en este asunto, sobre todo porque el riesgo de desestabilización que este partido supone para España no deja de menguar debido a la constante pérdida de apoyos que sufre. Lo que está en juego, entre otras muchas cosas, es el bienestar y la seguridad de miles de españoles y los intereses de compañías de todos los tamaños. Y, más allá de la realpolitik, en el centro de la agenda siempre ha de figurar la lucha por la democracia y la libertad en un país histórica y culturalmente próximo a España.