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Cataluña increíble

Parecería que el título del reciente libro de Rafa Latorre sobre Cataluña, Habrá que jurar que todo esto ha ocurrido, en La Esfera de los Libros, es demasiado largo o exagerado. Pero lo cierto fue que un día Joan Manuel Serrat se despertó y resultó que era un facha. No me diga que no tienen que jurárselo para que usted se lo crea.

El “autosacrificio catalán”, como reza el subtítulo de la obra, ha llevado a que más de la mitad de los catalanes fueran hostigados y expulsados de lo que el pensamiento único nacionalista considera que es Cataluña. De ahí lo chocante que resultó la manifestación del 8 de octubre de 2017, con esa multitud de catalanes que salieron a la calle a verse libres con banderas españolas y con senyeras; sí, y es otra cosa que habrá que jurar con Latorre que ha ocurrido: “Junto a la enseña nacional, el procés rehabilitó otro símbolo. La llamada, en pura sinécdoque, senyera. Había desaparecido, huérfana de quien la reivindicara. El nacionalismo fue desterrando la senyera a medida que el autonomismo que ella representaba se le hacía insuficiente”.

Detalla el acoso y la intimidación del disidente en el capítulo “La Cuba mediterránea”, recorriendo un itinerario que culmina con Quim Torra respaldando a los siniestros CDR. Pero también denuncia la irresponsabilidad del PSOE de Zapatero y Maragall, que condujo finalmente a la tentación nacionalista, el Pacto del Tinell y la marginación del centro derecha: “Los socialistas prefirieron cultivar el odio sectario para marginar a sus adversarios que atender a las reclamaciones de su electorado tradicional”. Eso sí, todo es susceptible de empeorar, y finalmente llegó Pedro Sánchez, que abandonó el pacto constitucionalista.

No hay totalitarismo sin remedos de Babel, y Rafa Latorre cumple un diestro papel didáctico con varias muestras de un excelente “glosario del procés”. Elogia a Rajoy en economía (es el único punto de vista suyo que no comparto), pero lo critica en el plano político referido a la cuestión catalana, en especial por la disparatada estrategia de Soraya Sáenz de Santamaría; dice que tras la fuga de Puigdemon y los retos políticos y diplomáticos que planteó, “la situación exigía, en orden creciente de importancia, talento, fortaleza y convicción. El Gobierno al que le había tocado gestionarla tenía todavía menos fortaleza que talento e incluso menos convicción que fortaleza”.

Reprocha con justicia la torpeza paternalista de tantos corresponsales extranjeros, y puntualiza: “El procés es la historia de una malversación. Sin ninguna duda de fondos públicos, pero ante todo fue una malversación de los sentimientos…fue un derroche sentimental que partía de una mentira fundacional. La profecía autocumplida del nacionalismo: no podemos vivir juntos. De todas las mentiras del procés es la más peligrosa, pues puede llegar a convertirse en verdad”.

Rafa Latorre denuncia la manipulación descarada de la educación y los medios, y concluye, preciso: “hoy no hay mejor forma de ser español que serlo en Cataluña”.