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El desescamador que lo desescamare

Esta práctica consiste, más o menos, en crear una página web que se supone de un comerciante honesto, de forma que la gente trata de adquirir cosas a través ella. Por supuesto, tal adquisición exige un pago previo y el problema es que, como aquello es más falso que un decorado del Oeste, una vez sueltas el dinero te has quedado sin él. Y olvídate de recibir el bien presuntamente adquirido.

Hace unas semanas tropecé con uno de estos sitios. Si uno trataba de hacerse con la nueva Nintendo DSi, la búsqueda en Google, la pantalla en Pixmania y en otras del estilo, mostraba el anuncio de una tienda con la DSi a precios imbatibles. La navegación por la tienda, de cuyo nombre no puedo acordarme, era perfectamente normal, y el único punto extraño era que, en el momento de pagar, te exigían una transferencia en vez de aceptar pago con tarjeta.

Decidí entonces investigar un poco más, y, efectivamente, resultó que la tienda era un scam. Hay señores para los que diseñar una página web vacía es un verdadero negocio, aunque les dure el "negocio" unas semanas. Porque eso es lo que les ha durado. Según parece, la página se había puesto en marcha el 19 de abril. Unas cuatro semanas después, me resulta imposible dar con el nombre de la página usando Google, razón por la que no lo doy en estas líneas.

En un tiempo record, la estafa ha sido localizada y los agentes de la Sociedad de la Información han conseguido desmontar el tinglado: algunos internautas demostrando que se trataba de scam y otros eliminando la referencia de sus anuncios. Por supuesto, habrá unos cuantos compradores que se hayan visto estafados y para ellos esto no es consuelo. En todo caso, son sujetos de un crimen que se supone será perseguido por las autoridades competentes.

Lo más importante de la historia es reparar en que, hasta ahora, no ha aparecido el Estado en la misma. La sociedad, en este caso la de la información, se organiza espontáneamente de forma que en poco tiempo se ha localizado al estafador y se le ha desalojado de su posición. Google se juega mucha credibilidad y mucho futuro en que los estafadores no se cuelen en sus anuncios, y seguirá innovando e investigando para acelerar al máximo la localización y eliminación de scammers.

El Estado, por su parte, quiere erigirse en nuestro protector, quiere diseñar medidas que prevengan el scam, regulando más y más internet, para nuestra supuesta protección. No se da cuenta de que el scam ya es delito, que no se necesita nada más para prevenirlo, de la misma forma que no hace falta regular nada específico para saber que el robo es un delito. Todas las pretendidas regulaciones preventivas sólo consiguen reducir nuestra libertad, a cambio de pocos resultados.

Ninguna de las normas que diseñe el Estado va a ser mejor que lo que pueda hacer un agente tan interesado en sobrevivir como Google, o en no dejarse estafar como un servidor. A la historia descrita me remito. Y es una pena que no sea Google (u otro agente privado) el capacitado para perseguir los delitos; si fuera así, tengo la sensación de que los recién estafados volverían a ver su dinero, y el scam quedaría erradicado en poco tiempo.

Desgraciadamente, esa función sí que queda en el ámbito del Estado. Y no creo que este desescamador les desescame.