Usted está aquí

El lince cagón

El lince ibérico, como animal territorial, señala su territorio con deshechos orgánicos, pero este lince narbónico (Linx narbonus) que merodea por Madrid ha dado un gran salto en el proceso evolutivo, pues amojona los terrenos no en función de sus necesidades de caza, sino con una fuerte conciencia social para impedir el desarrollo desordenado típico del capitalismo salvaje. Lo que no han conseguido las brigadas ecologistas con sus presiones a los políticos madrileños, paralizar la construcción de la carretera M-501, lo ha conseguido este lince rojazo con un par de apretones. La Madre Naturaleza no sólo es sabia; también es socialista. Y eso que Esperanza Aguirre, una señora amable, cariñosa y limpia (como la Trini pero en inteligente), es una persona que con toda seguridad ama a los animales, pero ante un lince con principios el argumento sentimental no causa ningún efecto.

Aunque las costumbres migratorias no son habituales en la especie, un ejemplar progresista como al que nos enfrentamos es muy capaz de desplazar su campo de acción hacia Valencia y Murcia, como un cruzado gatuno en defensa del desarrollo sostenible amenazado por los políticos del PP. Lo más probable es que los expertos en caca felina del Ministerio de Medio Ambiente estén rastreando ya, a través de sofisticados sistemas por satélite o incluso directamente sobre el terreno, toda la costa levantina en busca de pruebas fecales que justifiquen la necesidad de acabar con la economía de la zona. De ahí a suspender todas las corporaciones locales desde Castellón hasta Murcia solo hay un paso.

El bicho es tan inteligente que no pasa de la línea de Despeñaperros hacia abajo para hacer caca, gracias a lo cual, en Andalucía surgen los campos de golf como champiñones, con sus correspondientes urbanizaciones adosadas, sin que Natura produzca este tipo de alarmas. Si hacemos caso a la web de la Federación Española de Golf, la Andalucía de Chaves, la región más seca de Europa, cuenta con ochenta y tres campos, por seis en Murcia o veintitrés en toda la Comunidad Valenciana.

Si yo fuera presidente de una comunidad autónoma desafecta buscaría al puñetero lince para darle una subvención. O eso o una perdigonada en el trasero, para que aprenda a hacer sus cosas en el sitio apropiado. Ya sé que es una especie en peligro de extinción, pero también lo es la Constitución del 78 y miren cómo la tratan el gobierno y sus socios.