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Errejón, libertad y miedo

El profesor Íñigo Errejón afirmó: “Que la libertad sólo existe donde no hay miedo (al sometimiento, a la pobreza, a la exclusión) es de primero de liberalismo decente”. Entonces, si una mujer sostiene que defiende la libertad y es liberal porque teme ser sometida, empobrecida y excluida por el poder político, Errejón diría que esa libertad no existe y que esa mujer propicia un liberalismo indecente.

A propósito de los Presupuestos, sostuvo Errejón: “Estos presupuestos generales cambian el rumbo del país hacía una sociedad con más justicia social y oportunidades. Tenemos un buen acuerdo. Vamos a luchar para que salga adelante y demos fin a décadas de recortes”.

O sea que para el señor Errejón aumentarles los impuestos a las mujeres, como contemplaba el proyecto, equivalía a justicia social y oportunidades. Pero, ya puestos a regodearse en la ficción, el profesor sentenció que hemos vivido “décadas de recortes”. Décadas. En las últimas décadas el gasto público subió en España como nunca en su historia, pero a Errejón esto le parecen recortes y quiere subirlo aún más. A costa de los derechos de las trabajadoras, porque si de verdad cree que el mayor gasto lo van a pagar los millonarios es que no ha echado ni un vistazo al mundo real.

Por fin, y volviendo al miedo, para el ilustre candidato lo aterrador es el neoliberalismo, que “sustituye acuerdos y reglas por los privilegios y el despotismo de los poderes salvajes, de los más ricos. Es una carrera hacia el abismo que hay que detener para volver a ser ciudadanos y no hormigas asustadas”.

El liberalismo, por supuesto, es justo lo contrario, es la defensa de los acuerdos libres de las personas, y el rechazo a los privilegios y el despotismo del poder político, el único que usurpa legalmente los derechos de las mujeres. No es Amancio Ortega el que les arrebata su dinero, sino los políticos, los burócratas y los grupos de presión que viven de los privilegios de lo público.

Ese abismo sí que da miedo, el abismo hacia el que pretenden arrastrarnos las elites, la casta minoritaria que quiere tratar a los demás como hormigas, y que pretende saber más que las mujeres. De hecho, el doctor Errejón acaba de enterarse de que Venezuela no es un paraíso. Las hormigas que desprecia se enteraron mucho antes.