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Idealista.com no infla los precios de la vivienda

Una parte de la sociedad española está deseosa de poder atribuir la sostenida escalada de los precios de la vivienda a una macroconspiración empresarial. En lugar de aceptar que el grueso del encarecimiento se debe a un simple desequilibrio entre la oferta y la demanda (la demanda, especialmente en las grandes ciudades, ha crecido muchísimo más que la oferta debido a, por un lado, la recuperación económica y la progresiva migración hacia los mayores núcleos poblacionales y, por otro, la restricción del suelo urbanizable por parte de las corporaciones locales), prefieren culpar a los 'fondos buitre' (léase socimis), o a Airbnb, o a Blackstone, o a la banca, o a los grandes propietarios, o a la inmigración venezolana. En este sentido, los últimos chivos expiatorios a quienes responsabilizar del encarecimiento de la vivienda han sido los portales digitales de anuncios inmobiliarios y, entre ellos y de manera paradigmática, Idealista.com.

Después de que la CNMC haya iniciado un expediente sancionatorio contra Idealista.com, los medios de comunicación se han copado de titulares ora desinformados ora tramposos del estilo de “La CNMC acusa a Idealista.com de inflar los precios de los alquileres”. Irresponsable 'clickbait' mediático que ha sido rápidamente amplificado por los vendedores de humo habituales, elaborando imaginativas interpretaciones del expediente, como que Idealista.com concierta a los propietarios para que anuncien precios de venta y de alquiler superiores a los de mercado, forzando a su vez a que compradores e inquilinos revisen sus expectativas y predisposiciones de pago al alza.

De entrada, la CNMC no ha acusado a Idealista.com de inflar los precios de los alquileres o de compraventa. La CNMC está investigando un supuesto cártel de agencias inmobiliarias (compuesto por Look & Find, Inmovilla, CDC Franquiciadora, Witei, Anaconda Services y Servicio Múltiple de Exclusivas Inmobiliarias) que estarían pactando sus condiciones comerciales (como comisiones de compraventa o alquiler) en lugar de competir abiertamente en el mercado entre sí. Cuál es el papel que estaría desempeñando Idealista.com dentro de este cártel no queda muy claro (de hecho, ni los propios dueños de Idealista.com dicen comprender el objeto del expediente). Pero, al menos, lo que sí sabemos es aquello de lo que no se le acusa, a saber, de manipular los anuncios para aumentar el precio de los inmuebles. Citemos literalmente a la CNMC:

Determinadas empresas y asociaciones del sector de la intermediación inmobiliaria que operan en el ámbito nacional, regional y local habrían llevado a cabo dichas prácticas en relación con la fijación, directa o indirecta, de las comisiones por la venta y el alquiler de inmuebles y otras condiciones comerciales de la intermediación inmobiliaria, así como el intercambio de información comercialmente sensible. En la conducta que se analiza también habrían participado empresas activas en el mercado nacional de 'software' y soluciones informáticas, fundamentalmente aquel destinado a la intermediación inmobiliaria. En particular, se investiga si el diseño de determinado 'software' inmobiliario y sus algoritmos habría podido facilitar esta fijación directa o indirecta de comisiones y condiciones comerciales, así como su mantenimiento.

Repito: estamos ante un supuesto cártel de empresas inmobiliarias (Idealista.com no lo es) que, según la CNMC, de algún modo (no sabemos cuál) utilizan el algoritmo de Idealista.com para coordinar sus condiciones comerciales. En ningún caso estamos hablando de que Idealista.com esté inflando los precios anunciados de compraventa o de los alquileres para mayor lucro de los grandes tenedores de vivienda.

De hecho, la mera suposición de que Idealista.com pudiera contribuir a fijar precios artificialmente altos —esto es, precios por encima de los que vacían el mercado— es un completo sinsentido. Por un lado, lo que hacen muchos propietarios que desean vender o alquilar una vivienda es colocar un precio de venta (precio pedido) superior a aquel al que finalmente cierran la operación (y lo hacen por iniciativa propia, sin necesidad de que Idealista.com los coordine); por otro, si de verdad los propietarios se empeñaran en vender o alquilar a precios por encima de los de mercado (precios que una parte de los compradores no quieren o no pueden pagar), la única forma en que podrían conseguirlo sería dejando fuera del mercado parte de su 'stock' inmobiliario: pero eso es justo lo opuesto a lo que ha venido sucediendo a lo largo de los últimos años; en concreto, el inventario de pisos vacíos en las grandes ciudades españolas no ha aumentado sino que ha venido cayendo sostenidamente hasta ubicarse en sus mínimos históricos (tanto en términos absolutos como relativos).

En suma, las acusaciones que los medios de desinformación han venido vertiendo contra Idealista.com —y que bien poco tienen que ver con el expediente que ha abierto la CNMC, el cual ya resulta dudoso de por sí— están del todo desenfocadas: si algo ha contribuido a hacer Idealista.com desde su lanzamiento ha sido abaratar los precios y las comisiones inmobiliarias al aumentar la competencia entre propietarios (la información sobre una oferta muy dispersa se concentra en un único portal, lo que la vuelve mucho más transparente para el comprador) y facilitar la desintermediación (en muchos casos, oferentes y demandantes pueden confluir sin intermediario alguno, ahorrándose así las comisiones). Pero, por desenfocadas que puedan ser, este tipo de acusaciones ya están siendo instrumentadas para minar la credibilidad de un portal que, con todo el peso de la razón, se ha mostrado crítico con muchas de las equivocadas políticas de vivienda de este Ejecutivo. El primer ataque vino de Colau, tratando de sancionar a Idealista.com por un anuncio falsamente “discriminatorio y racista”, y ahora está siendo la prensa cercana al Gobierno quien se dedica a manipular un expediente de la CNMC para poder culpar al portal de impulsar la escalada de precios inmobiliarios. Ese —las 'fake newscontra quienes no comulgan con las ruedas de molino del Ejecutivo— debería ser el auténtico hecho noticiable de estos días.