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Majaderías sobre la deslocalización

Los miembros del CES tienen que tener muy poquita idea de los procesos sociales para soltar semejante majadería. La deslocalización no es más que un aspecto del avance el maravilloso proceso de división del trabajo y del conocimiento a escala internacional. En esencia no es más que el fenómeno que podemos observar cuando un dentista decide contratar a un asistente para la limpieza de su instrumental médico a pesar de que es consciente de realizar mejor ambas labores, la médica y la del mantenimiento del material. El dentista deslocaliza o "despersonaliza" la activad de la limpieza porque, a pesar de hacerla él mejor, producirá más riqueza si se especializa en la tarea que relativamente mejor sabe hacer y deja a otro realizar la que puede llevar a cabo con menos ventaja productiva. Los dos salen beneficiados del proceso.

De hecho todos los miembros que cooperan en una sociedad salen ganando gracias a este proceso que guía la especialización y la división del trabajo. Es importante entender que el hecho de que una persona (o un país) sepa hacer todo mejor que otra persona (o país) no representa un obstáculo para que le interese renunciar a la realización de algunas actividades e intercambiar los frutos de la actividad en la que se especializan con otras personas (o países).

Si el proceso de división internacional del trabajo que resulta en nuevas localizaciones de ciertas fases de la producción se produce de forma natural, es decir, sin imposiciones políticas, resultará en un gran beneficio para todos. Aunque una actividad deje de estar situada en nuestro país, como en el caso del dentista y su asistente, nos beneficiaremos del avance de la especialización. Intercambiaremos con quienes ahora lo producen con una mayor ventaja comparativa y nos podremos dedicar más a actividades en las que destacamos por nuestra productividad. Compraremos los productos deslocalizados a mejor precio y venderemos los productos en los que obtenemos una mayor ganancia. Se extinguirán algunos empleos pero se crearán muchos más.

El problema viene dado porque gran parte de las deslocalizaciones son provocadas por los políticos, por los sindicatos o por empresarios que gozan de privilegios. En esos casos muchas empresas cierran porque las regulaciones hacen ventajoso un traslado artificial a otro lugar dando lugar a una pérdida de productividad, empleo y nivel de vida.

Por eso, el consejo que nos da el Consejo es una gran equivocación. Son los propietarios de la actividad quienes tienen que valorar si sigue siendo beneficioso mantener la actividad en un lugar o si, por el contrario, es mejor deslocalizar. La gestión conjunta que plantean, así como la intensificación del apoyo de los poderes públicos, sólo puede traer pérdida de productividad, de trabajos y de bienestar. Y no creo que sea eso lo que el Consejo quiere para España.