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¿Para cuándo roaming entre CCAA?

Resulta que, como parte del pacto para aprobar los presupuestos de la nación, PNV y PSOE han acordado que el Gobierno vasco podrá otorgar una licencia de telefonía móvil en su territorio. Hasta ahora, estas licencias se otorgaban a nivel nacional, puesto que el espectro radioeléctrico (el trocito de aire por el que se transmiten las ondas de radio, TV y telefonía móvil, entre otras) se consideraba un bien de dominio público cuya titularidad correspondía al Gobierno central.

Por tanto, si prospera este acuerdo, parece que una parte del espectro pasará a ser de titularidad autonómica. Una vez abierta esta espita, aunque sea sobre una banda, es cuestión de tiempo (y de presupuestos en minoría) que las Autonomías pasen a gestionar la totalidad del mismo. No cabe demasiado optimismo a la vista de la sed competencial que han mostrado históricamente y de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional.

La primera consecuencia evidente es que se complicará la posibilidad de prestar este tipo de servicios a nivel nacional, lo que conllevará pérdidas de economía de escala y supondrá mayores precios para los usuarios. De hecho, algo similar ocurre con las radios, dado que las concesiones de las mismas se hacen a nivel autonómico, por lo que para conseguir cobertura nacional deben acudir a acuerdos con otras emisoras o directamente renunciar a prestar servicio en determinadas áreas.

Pero lo más divertido del futuro que nos aguarda es compararlo con la situación actual en la Unión Europea. Como las licencias de móvil son nacionales, nuestro operador no puede prestarnos servicios directamente en otro país, por lo que debe llegar a acuerdos de roaming con operadores locales. Esto da como resultado esos precios "escandalosos" (para algunos) por llamar fuera de nuestro país con el móvil y que han proporcionado una exculpa estupenda para quedar bien a la Comisión Europea (con su regulación).

Más aún, este organismo está tratando de buscar bandas de frecuencias que se puedan conceder a nivel europeo para facilitar la prestación de servicios comunes en todos los países de la Unión.

En esas estamos, cuando España va y toma el camino contrario: concesión de espectro a nivel subnacional, lo que dará lugar a operadores regionales y nos podría llevar, en menos tiempo del que parece, a la situación europea que la Comisión trata de resolver con las medidas antes apuntadas. Esto es, a tener que pagar por el roaming cuando pasemos de Castellón a Tarragona o de Huesca a Álava.

Pero no nos preocupemos demasiado, que seguro que montan estupendos comités para coordinarse y coger dietas, y que regulan los precios para que no nos claven demasiado con el roaming inter-autonomía. Eso sí, tras echarle la culpa del tema al malvado operador capitalista que lo único que quiere es explotar al consumidor.