Usted está aquí

Pedro de Churruca, in memoriam

Ayer tuvo lugar en Madrid el funeral por el eterno descanso de Pedro de Churruca y Díez de Rivera, el marqués de Valterra, que murió el pasado día 19 de febrero tras una cruel enfermedad a los 63 años.

Le adornaron notables virtudes personales, de las que podemos dar testimonio quienes tuvimos el honor de ser sus amigos: era una bellísima persona, inteligente y con gran sentido del humor; era leal y valiente a la hora de defender sus valores, sus creencias y su patria. Y afrontó la muerte con una admirable entereza.

Fue asimismo un profesional sobresaliente. Ya advirtió don Quijote: “sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro”. El año pasado Pedro de Churruca recibió en la Escuela de Arquitectura de la UPM el Premio de su Máster en Dirección de Empresas Constructoras e Inmobiliarias —había sido alumno de su segunda promoción, y profesor del Máster durante más de 20 años. Glosaron sus méritos Ismael Clemente, Santiago Aguirre y Carlos Lamela. El premio, que reconoce a las personalidades más destacadas de la construcción y el sector inmobiliario, fue concedido antes a Florentino Pérez, Rafael del Pino, y José María y José Manuel Entrecanales, entre otros.

Pedro de Churruca fue llamado “la leyenda de JLL”. Entró en 1988 en Jones Lang Wotton, importante consultora inmobiliaria internacional que más tarde desembocaría en JLL: allí trabajaría toda su vida, llegando a ser consejero director general, y liderando operaciones relevantes en el mercado inmobiliario de España. Impulsó a JLL a la primera fila de la consultoría inmobiliaria, guiándola con destreza en los buenos tiempos y también en los momentos duros de la crisis. Fue considerado una referencia en el sector, siendo siempre respetado por su profesionalidad y su ética.

Reconociendo su elegancia y también su sencillez, fue comparado con el ideal de Kipling en “If”, que aplaudía el “caminar junto a reyes, sin menospreciar por ello a la gente común”. Quienes lo vimos atravesar sus últimos meses con tan ejemplar integridad, podríamos añadir lo de “si puedes toparte con el triunfo y la desgracia/y tratar a esos dos impostores de la misma manera”.

Descanse en paz, Pedro de Churruca, y todo mi cariño a su mujer, Margarita Maiza, sus hijas, Marta y María, sus hermanos, familia y amigos.