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Socializar el capitalismo

Lo estamos viendo en la Cumbre del Clima: su mensaje no es abiertamente anticapitalista. A treinta años de la caída del Muro, y desacreditado el socialismo carnívoro, sería temerario. En cambio, el pensamiento único recobra hoy, y generaliza, el socialismo vegetariano, a tono ecológico con los tiempos: pretende defender el capitalismo, pero en realidad lo socava, socializándolo.

Mencioné hace poco en Younews, el videoblog de La Razón, un artículo en El País de Miguel Ángel García Vega, que va en esa dirección. Véase su florida retórica:

Vivimos los últimos días orgiásticos del Imperio Romano. El capitalismo actual ha ido demasiado lejos. Está roto, fracturado y sus astillas saltan despedidas como casquillos de bala sobre millones de personas. Danzamos ebrios sobre el acantilado, tras décadas embebidos por una especie de anarcocapitalismo. El capitalismo de las últimas décadas ha sido el inútil empeño de cabalgar un tifón. Y cientos de millones de seres humanos han sufrido…la mayor desigualdad de la historia.

El socialismo real sí fue demasiado lejos, y extendió por el mundo un tifón tiránico de hambre, muerte y destrucción. Y ahora nos dicen que es el capitalismo el que debe reinventarse. Para ello, hay que inventar su historia, y de ahí que se pueda decir tranquilamente que hemos vivido en un “anarcocapitalismo”, cuando los Estados son más grandes que nunca, o que se proclame que la desigualdad es máxima, cuando la salida de la pobreza de cientos de millones de personas ha reducido la desigualdad en el planeta.

A la hora de las “soluciones” no se propone el comunismo, sino una reforma del capitalismo. Dirá usted: está bien, si aumenta la libertad de las trabajadoras. Pero es justo al revés: hay que salvar al capitalismo de sí mismo, socializándolo aún más. Se puede llamar capitalismo progresista, capitalismo civilizado, socialismo participativo, Green New Deal, democracia económica, etc. Pero de lo que se trata es de recortar aún más los derechos y libertades de las ciudadanas, porque el capitalismo “ha fracasado en lo innegociable: el reparto de la riqueza”, se afirma sin anotar siquiera las cifras del gasto redistributivo, que alcanza niveles récord.

 “El capitalismo busca su redención”, asegura el artículo. En verdad, con la desigualdad igual que con el clima, es el socialismo el que la busca.