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Sólo por ser mujer

El martes, 23 de junio, el Congreso de los Diputados aprobó por una abrumadora mayoría la proposición no de ley que insta al Gobierno a tomar medidas contra el negacionismo de la violencia de género. La petición, propuesta por el Grupo Parlamentario del PSOE, fue votada por los siguientes grupos parlamentarios, por orden de presencia en la Cámara:

  • PSOE 120 diputados
  • Partido Popular 89
  • Unidas Podemos 35
  • ERC 13
  • Ciudadanos 10
  • Junts per Catalunya 8
  • PNV 6
  • EH Bildu 5
  • Más País 3
  • CUP 2
  • Coalición Canaria 2
  • Navarra Suma 2
  • BNG 1
  • PRC 1
  • Teruel Existe 1

En total, 298 diputados, más del 85 por ciento de la Cámara, votó a favor de la PNL. ¿Qué motivó este inusual consenso para un asunto que puede resultar polémico?

La proposición establece que hay algo llamado violencia de género. Me distancio de lo que recoge la PNL no porque yo niegue violencia alguna, sino porque lo que dice que se produce en España es algo muy concreto, una realidad, la que estaría amparada por el sintagma “violencia de género”. En resumidas cuentas, esa “violencia de género” está definida por lo siguiente:

Es una “violencia específica que se produce contra las mujeres por el hecho de ser mujeres”. Además es una violencia “estructural contra las mujeres [que] tiene su origen en la desigualdad”, y “el machismo apuntala esta violencia”.

No da más pistas, pero sí recoge que esa “violencia de género” (VdG) es una idea que está incrustada en “el marco normativo” y está respaldada por “las investigaciones académicas”, unas, “científicas”, otras. Además, sobre la existencia de tal VdG existe, según indican, un “consenso social y político”.

Esto lo dice el preámbulo de la PNL. Ya llegaremos a ella, pero corramos a decir que es absurdo negar su existencia. Sólo podría hacerse conociendo todos los casos de violencia de hombres contra las mujeres y, sobre todo, su motivación específica. Sin ese conocimiento holístico, ¿quién podría negar que hay casos de una “violencia específica, estructural, contra las mujeres, por el simple hecho de serlo”?

Pondré un ejemplo: El otro día vi un vídeo en el que un transeúnte se cruzaba con una mujer, de 99 años, con la que no tenía ninguna relación previa. El joven la vio, y le propinó un empujón que la derribó. ¿Lo hizo porque ella era mujer? ¿O quizás fue porque ella era blanca, y él negro en pleno furor de ‘Black lives matter’? Eso sólo nos lo puede decir la intimidad del podrido cerebro de ese joven. Pero insisto en que negar que ese tipo de violencia se dé es un absurdo.

Otra cuestión es su relevancia. ¿Cuántos de los hechos violentos de hombres hacia mujeres en España se deben a esa motivación? Si los hombres agrediesen a las mujeres sólo por el hecho de serlo, las agresiones serían aleatorias, y casi ninguna en el ámbito familiar, donde es fácil que el agresor sea identificado. Pero no es así, en todos los casos, o casi todos, hay una relación previa a la violencia entre ambas personas, por lo que aquí se juntan infinidad de motivaciones. Muchas serán comunes, porque la naturaleza humana es limitada, pero las hay muy diversas.

Si lo que pretende el preámbulo de la PNL no es afirmar que existe lo que describe como VdG, sino que todas las actuaciones violentas de hombres contra mujeres son de esa índole, entonces el asunto entra ya dentro del ámbito de lo debatible. Hay varias consideraciones que se pueden hacer para defender que esa pretensión no es evidente. Por ejemplo, hay muchos más hombres víctima de la violencia de otros hombres que mujeres. Los hombres son más violentos que las mujeres, lo cual es fácil de explicar por la psicología evolucionista. Aunque pueda haber razones puramente culturales, y por tanto matizables en alguna medida, hay un sustrato biológico indudable. Se sabe, por ejemplo, que la testosterona mitiga la empatía.

Pero si queda acreditada la mayor violencia de los hombres, no hay que recurrir a una explicación secundaria, como que el que ejercen sobre las mujeres es por el simple hecho de serlo. Subjetivamente es una idea extraña, la verdad. Y, en cualquier caso, plantearía la cuestión de si el grupo sexual que es más objeto de violencia por parte de los hombres, que son otros hombres, reciben esa violencia también por ser hombres. El preámbulo de la PNL nada dice al respecto, y son cuestiones que se debería plantear.

Por otro lado, hay violencia de algunas mujeres hacia algunos hombres o hacia otras mujeres; porque la naturaleza, o si prefieren la evolución, nos ha hecho distintos a este respecto, pero no tanto. ¿Cuánta de esa violencia es la imagen especular de la VdG, como la describe el documento?

Y, sobre todo, ¿cuántos de los 298 diputados que han votado la PNL del PSOE se han planteado en serio lo que pone? No hará falta que responda a esta pregunta.

Esto incluye al propio PSOE que, sin embargo, dice que negar que toda violencia de un hombre contra una mujer encaja en este estereotipo ideológico de VdG (estructural por el simple hecho de ser mujer) atenta contra el consenso político (lo cual, vista la votación, es innegable), contra el veredicto de la ciencia (no han visto un debate científico ni por asomo), y contra las propias víctimas. Sobre ellas sólo diré que un mal diagnóstico sobre la violencia, adoptado por la clase política como dogma, nunca puede ser una ayuda.

Pero llegamos a la propia proposición no de ley, y ya era hora. La voy a citar letra por letra: “El Congreso de los Diputados, reconociendo la existencia de una violencia específica contra las mujeres que se produce por el hecho de ser mujeres, insta al Gobierno de España a combatir discursos machistas y negacionistas de la violencia de género y seguir impulsando el Pacto de Estado contra la Violencia de Género”.

No es una PNL, es un bodrio sobre el que se agolpan infinidad de consideraciones. La primera es, ¿cómo se puede llamar a la opinión contraria a que toda violencia hombre-mujer encaje en una definición tan estrecha, “negacionismo”? La palabra “negacionismo” tiene un significado preciso: la negación del hecho histórico del holocausto, el genocidio específico del pueblo judío llevado a cabo por los nacionalsocialistas. Por ejemplo, Irán, socio estratégico de Podemos, que ha apoyado esta PNL, organiza simposios negacionistas. Y, por cierto, asume un discurso hacia el pueblo judío y en particular hacia Israel que suena, como en un sombrío eco, en los discursos del propio Podemos.

Pero estar en desacuerdo con que esa definición de violencia encaje en todos los casos no se parece ni por asomo. Afirmar que las motivaciones de la violencia son complejas y que no todas se ajustan a una definición puramente ideológica, creada como ariete contra la sociedad actual, no es lo mismo que negar que esta violencia se produzca. Por cierto, que hay otras violencias, las que no son del hombre hacia la mujer, que las feministas sí niegan u ocultan.

Es más, la propia PNL hace referencia, ¡Ay!, a la ciencia. La ciencia tiene por misión entender la realidad y ello le lleva a poner en duda, y en ocasiones a enfrentarse abiertamente, a todo tipo de consensos. Especialmente a los consensos lysenko-políticos.

Pero hay más efectos estupefacientes de esta proposición. ¿Qué medidas puede adoptar el Gobierno? Aún reconociendo sin reservas toda su voluntad censora, ¿qué instrumentos puede utilizar el Gobierno para prohibir que otros expresen su opinión distinta a la proclamada como verdad oficial?

Y ¿Qué hacen Partido Popular y Ciudadanos votando este dislate? ¿También se suman a esta estrechísima definición de violencia para hacer pasar por ella a toda manifestación de la misma? ¿Será cierto que desean que el Gobierno ponga todos los medios a su alcance en contra de quienes sospechan que no todos los casos son como pretende esta posición ideológica? Este atentado al debate, este ataque desmedido contra la misma ciencia, ¿les parece a estos partidos algo merecedor de apoyo? Se ve que Pablo Casado, desde que ha elogiado públicamente la figura de Mariano Rajoy, ha dado por buena la expulsión de los liberales del partido. Pero ¿Y Ciudadanos? Aquel partido de dos almas, socialdemócrata una y liberal la otra, pero ambas ancladas a un (endeble) fondo ilustrado, ¿dónde ha quedado? El único partido que ha levantado la voz (literalmente) contra esta proposición no de ley ha sido Vox. Tengo muchas reservas hacia esta formación, pero aquí ha aportado todo el sentido común que le ha faltado al resto de la Cámara.