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¿Un alto en el camino?

...para ver si de esa forma mantenía el servicio de la mayoría de sus clientes. En concreto, decidió dar menos prioridad al tráfico P2P (descargas tipo Emule, para entendernos).

Hizo esto sin decir nada a sus clientes. Pero, para su desgracia, alguno de ellos se percató y denunció la situación a la FCC, que es el vigilante de las telecomunicaciones en Estados Unidos. De esta forma, resurgió con fuerza el debate sobre la neutralidad de red, que tanto vigor ha cobrado las últimas semanas, y qué básicamente pone en cuestión el derecho de los operadores y dueños de las redes a gestionar el recurso escaso que poseen, en aras de las protección de unos supuestos derechos de los usuarios.

La FCC analizó el caso, y emitió una orden diciéndole a Comcast que eso no se podía hacer. Comcast no quiso meterse en más líos, la acató, pero planteó ante un tribunal de apelación si la FCC era quién para andar diciendo a los operadores cómo tenían que gestionar su red.

El tiempo pasó, Obama ganó las elecciones en aquel país, y cambió el presidente de la FCC. El nuevo inquilino acometió como primera tarea de su nuevo mandato la regulación de la neutralidad de red, que él llamó aseguramiento de la apertura de internet, en él que decía a los operadores de telecomunicaciones cómo se podía, y cómo no, gestionar sus redes. Esta propuesta se emitió a primeros de año, y lleva desde entonces sujeta a consulta con los interesados.

Pero hete aquí que el tribunal de apelación antes aludido, en un tiempo record de dos años (inimaginable para un tribunal español sobre un tema de estas características), resolvió sobre la petición de Comcast. Y le ha dicho a la FCC que nanay, que no es quien para meterse en cómo los operadores gestionan sus redes, y que se cante otra. Además, lo ha hecho por unanimidad de los tres jueces.

Así que Mr. Genachowski, que a este nombre responde el presidente de la FCC y promotor de la propuesta de regulación sobre neutralidad de red, ha visto como se le caían todos los palos del sombrajo. Pues toda su supuesta capacidad para regular la gestión de las redes descansaba en los supuestos que uno por uno le ha tumbado el tribunal de apelación. En fin, que se augura un negro futuro para su propuesta y, en consecuencia, para la "apertura de internet" (dicho esto último con toda la ironía posible).

Esta sentencia, con poca repercusión mediática, es una excelente noticia para todos, aunque muchos no lo crean: es buena para los operadores, que recuperan su libertad para gestionar sus recursos de la forma que consideren conveniente y que inevitablemente será para servir mejor a sus clientes, contra el riesgo de perderlos. Y es buena para los clientes, aún aquellos que ahora estén echando pestes, pues les asegura un mejor servicio en el futuro.

Ahora bien, tampoco hay que ser iluso. Aunque la situación de Obama no es la mejor tras la reciente reforma de la sanidad, el tema de la neutralidad de red fue una de sus banderas electorales. Por eso, no se puede desdeñar algún nuevo ataque contra la libertad desde este flanco.

Por el momento, disfrutemos de este alto en el camino hacia la planificación central de las telecomunicaciones.